Los árboles de Buenos Aires

por Santiago Strático (Técnico en Jardinería y Floricultura -U.B.A.)  

En este mes de julio, típico de poda, le voy a dedicar este espacio a las arboledas que embellecen nuestra ciudad.

Entre los tantos elementos que componen la crisis que sufre el país, no escapan a ésta los árboles, respecto a los cuales se rompen los criterios paisajísticos inaugurados a finales del siglo XIX.

La ciudad de Buenos Aires llegó a tener uno de los mejores sistemas de arbolado público del mundo, con una tradición básicamente europea. Esto fue posible a partir de una concepción integral que contempló tanto lo paisajístico como las tareas de producción de ejemplares, mantenimiento y educación de la población para su cuidado. Es bueno recordar, entonces, que el arbolado público no consiste en poner cualquier árbol en el primer agujero que aparezca en la vereda… ¿Han observado las calles de nuestra ciudad, o de nuestro barrio? Plátanos y Paraísos conviven con los más recientes Fresnos, junto al inapropiado Ficus, Palmeras, Ligustros, Liquidambar, etc. El buen criterio paisajístico incluye pocas especies y en manera homogénea, nacionales y exóticas.

Un enorme esfuerzo de forestación se hizo a un costo mínimo, ya que la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires organizó una serie de viveros propios. Éstos están hoy en su mayor parte desactivados, tal vez para dejar esa tarea a los privados.

Lo cierto es que se abandonó el proyecto paisajístico. Actualmente, se dejó de pensar en términos de armonía con el entorno para pensar en el árbol de moda o el que “no puedo albergar dentro de casa”. La consecuencia más evidente es un paisaje desconcertante, sin ningún criterio paisajístico. Y ni hablar del abandono al que son sometidos muchos ejemplares, dado que alcanzaron tamaños irreversibles a falta de podas o se encuentran seriamente atacados por plagas y/o enfermedades. En estos meses de invierno se producen también las “podas destructivas”, conductas que no tienen en cuenta lo que significa construir un paisaje utilizando para ello seres vivos como los árboles. `