Saber jugar

por:  Prof.  Marcela Andrea Piedrabuena

Sabido es, sin dudas, que el juego es el mejor recurso didáctico para lograr un aprendizaje. “Aprender jugando” es la manera más amena y divertida de asimilación.

Pero, paradójicamente, a los docentes de Educación física se nos presentan importantes conflictos en referencia al juego compartido, por lo que no es tan sencilla su aplicación.

El ser humano es competitivo por naturaleza; en los niños esta característica suele estar

exacerbada ( a veces por los mismos padres). Con tal de ganar no les importa cumplir las reglas; ya de pequeños se acostumbran a hacer trampa y a obtener ventajas de un modo desleal; por otra parte, suelen pelearse entre ellos por la formación de los grupos o equipos, no se tolera a los menos habilidosos, a los más lentos, o a los peleadores, etc.

La distribución de roles muchas veces resulta también problemática; ej.: todos quieren ser “cazadores”, nadie quiere ser “liebre”; todos quieren ser “ladrones”, nadie quiere ser policía… En fin, el juego es un medio sumamente eficaz pero también un alto generador de conflictos; es necesario tener siempre presente que “el fin no justifica los medios”, por lo que un medio de aprendizaje no puede convertirse en un elemento de disolución grupal, en un estímulo para las peleas, las burlas, las discriminaciones.

La actividad lúdica, como toda actividad de enseñanza-aprendizaje, requiere de experiencias previas, para poder desarrollarse de manera exitosa:

1. Observación y análisis de las características individuales y grupales, por parte del docente (diagnóstico).

2. Integración e inclusión de todos los niños dentro del juego. Distribución de roles.  Todos son importantes y necesarios, cualquiera sea el nivel de complejidad de su participación.

3. Comunicación bidireccional, todos tienen derecho de expresarse, de manifestar sus dudas, inquietudes, dificultades; privilegiando el respeto por el otro y la aceptación de las diferencias. Deben hablar, reír, decidir, interactuar, etc.

4. Secuencialidad de los aprendizajes: Comenzando desde el nivel inicial, a través de juegos simples que permitan la participación masiva, hasta el tercer ciclo de E.G.B  mediante juegos pre-deportivos, y deporte formal. Vale destacar, que es en esta etapa donde más se observan las dificultades de relación,  la intolerancia, la  tendencia a desvalorizar a los menos capaces.

5. Tolerancia a la frustración: Aceptación de resultados adversos, desarrollar la conciencia de que sólo es un juego. También saber ser humilde en el éxito.

6. Recrear saberes previos, transferir aprendizajes para resolver situaciones problema que planteen los distintos juegos. Esto permitirá corregir errores, sentando las bases para juegos de mayor complejidad.

7. Internalización del espíritu de equipo, desarrollando el sentido de la solidaridad, la cooperación, la integración de los menos hábiles; fortaleciendo el principio que dice:  “No hagamos a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros”.

Educar a los niños desde pequeños en el “Fair Play” (juego limpio) es una manera de construir los “cimientos” para formar hombres de bien en el futuro; hombres honestos,  sanos, respetuosos de la ley y de las obligaciones, a fin de construir una sociedad digna y justa. `