SALUD

Acidez estomacal

La acidez estomacal simple, la que ocurre algunas veces al mes, es la más común y generalmente no conlleva consecuencias serias. Pero a alrededor de la mitad de las personas que padecen de acidez les aparecen episodios de más de dos veces a la semana y aún diariamente; es el caso de la acidez crónica. Ésta es más seria y se presenta como una sensación de quemazón que puede extenderse hacia la garganta y el rostro y empeora si la persona dobla el cuerpo o se acuesta. Son los primeros síntomas de una dolencia más profunda llamada reflujo gastroesofágico, que indica el traslado del ácido estomacal hacia el esófago. La acidez crónica puede provocar problemas graves, de ahí que atajarla a tiempo sea de vital importancia.

El esófago es un órgano en forma de tubo que conecta la garganta con el estómago, compuesto por células epiteliales escamosas, cubiertas por una sustancia mucosa y está rodeado por músculos que “empujan” los alimentos hacia el estómago, mediante ondas secuenciales de contracción (peristalsis). Alrededor del esófago, justo encima de la parte superior de estómago, se encuentra una gruesa banda de músculos (esfínter esofágico bajo) que permite la entrada de los alimentos al estómago. Por lo general este esfínter permanece herméticamente cerrado abriéndose solamente cuando los alimentos se trasladan del esófago al estómago, para dejarlos pasar y vuelve a cerrarse para que éstos no regresen al esófago. Si el esfínter esofágico se abre de manera inapropiada o no cierra por completo, y los contenidos del estómago regresan al esófago, éste puede recibir quemaduras, lo que provoca la sensación de ardor, conocida como acidez.

Los episodios repetidos de reflujo gastroesofágico pueden inflamar el esófago (condición conocida como esofagitis) e incluso provocar úlceras gástricas.

El estómago, que es el órgano que recibe y procesa lo que comemos, también está cubierto de una gruesa capa de sustancia mucosa, cuya función principal es protegerlo del fuerte ácido que debe segregar hacia su interior para procesar los alimentos.

La acidez crónica también puede ocasionar asma y dolores en el pecho. Además, debido a la constante presencia de ácido estomacal y enzimas digestivas en el esófago, existe una gran posibilidad de que aparezcan y crezcan en él tejidos anómalos, así como que ocurra un engrosamiento de sus paredes, en cuyo caso afecta el proceso de tragar. Esta situación puede llegar a modificar la estructura celular del esófago y resultar en el síndrome de Barret e incluso en cáncer de esófago.

En el próximo número veremos cuáles son las causas más comunes de la acidez y su tratamiento.   `