SALUD

Prevención de las enfermedades cardiovasculares en mujeres:

lo que tienen que conocer

(2da Parte: Final de la nota publicada en setiembre)

por:  Dr. Abraham Goldman – Médico Cardiólogo, Ex-Jefe Hospital. Durand – Departamento de Cardiología de CEOTI

La expectativa de vida ha aumentado y esto es más notorio en el sexo femenino. La mortalidad de causa cardiovascular ajustada según la edad es, en cifras absolutas, más importante que la debida a todos los tumores ginecológicos, incluidos los de mama; hecho epidemiológico muchas veces desconocido tanto por los médicos como por los pacientes.

En relación a los factores psicosociales y el estrés, en nuestro país en el peor momento de la crisis del año 2002, se registró un aumento de las consultas y de las internaciones en los hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Es bueno destacar lo más representativo referido al estrés corresponde, como ejemplo, la Guerra del Golfo del año 1999, el terremoto de Los Ángeles en 1994. En ambos casos se detectó un considerable aumento de muertes vinculados a la enfermedad coronaria.

La práctica de actividad física en forma habitual actúa sobre los distintos factores de riesgo. Favorece la disminución del peso corporal, disminuye la presión arterial, mejora la utilización del oxígeno muscular y aumenta en forma significativa los niveles de HDL. Algunos datos proporcionados por los centros encargados de efectuar la rehabilitación cardiovascular informaron que los sujetos que realizaron actividad física obtuvieron una reducción del 20 al 30% en la mortalidad por enfermedad coronaria.

Quisiera enfatizar en la prevención de estas enfermedades en la mujer posmenopáusica. Es particularmente importante porque la incidencia de esta enfermedad aumenta con los años; la pérdida de estrógeno, que es la hormona femenina, puede contribuir a este incremento luego de la menopausia, razón por la cual el uso de la hormonoterapia de reemplazo actúa favorablemente a la prevención primaria de la enfermedad.

Las intervenciones para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares en las mujeres debe comprender a los médicos de atención primaria, ginecólogos y otros profesionales de la salud; debe ponerse énfasis en cambiar el estilo de vida, no fumar, realizar actividades físicas regularmente, control de peso de acuerdo al índice de masa corporal, reducción de la sal, dieta con bajo contenido de grasas saturadas, suprimir grasas animales, sí consumir frutas, vegetales, granos y fibras con adecuado aporte de proteínas.

Estas recomendaciones deben ser parte integral de cada consulta médica para ayudar a las mujeres a reducir su propio riesgo y porque también ellas están en una óptima posición para influir en un cambio de actitud y estilo de vida para sus hijos y en general para toda la familia.

El mayor problema al cual nos enfrentamos los cardiólogos interesados en este tema es lograr una mejor adherencia a las conductas preventivas, y cuando se produce la enfermedad cumplir con los tratamientos porque disponemos de cada vez más y mejores recursos para vencerlas.   _