JARDINERIA

Los rosales en primavera

por Santiago Strático (Técnico en Jardinería y Floricultura -U.B.A.)

Los rosales son plantas espinosas en su mayoría, de gran difusión en las zonas templadas del planeta. La importancia de esta especie se sustenta a partir de siglos de hibridaciones, lo que dio lugar a millares de variedades cultivadas adaptables a todo tipo de jardines. Así, en la actualidad, nos encontramos con distintas formas y múltiples tipos de flor, desde la original rosa salvaje de cinco pétalos, hasta el complicado diseño de los “híbridos de té”.

Todas las variedades de rosa se injertan sobre “pies” de rosales “salvajes o silvestres”, ya que éstos poseen una raíz mucho más fuerte que nos va a “sujetar” un rosal “híbrido”, el cual tendría un sistema de raíces mucho más débil (por ello resulta desaconsejable la multiplicación de rosales híbridos por gajos o esquejes). Eso significa que una rosa de calidad es el resultado de la unión de dos plantas (injerto), técnica algo complicada para quien no esté experimentado.

Aparte de su forma de vegetar (matas, copas, trepadores, etc), los rosales se identifican por el tipo de flor: sencilla, semidobles, dobles y su disposición: solitaria o en ramillete; también por el aroma, tamaños de flor, colores, etc.

Utilización de rosales: son plantas que gustan de estar en forma solitaria; a los sumo, entre rosales mismos formando matas y respetando una distancia mínima de 40 ó 50 centímetros. Y lo que es fundamental: a pleno sol. Son de gran efecto si se plantan aislados o en “manchas” en medio del césped, abriendo canteros. Los trepadores sirven para adornar fachadas, porches, estructuras de hierro como pérgolas, etc. Las “miniaturas” suelen utilizarse en rocallas, bordes o macetones.

Cuidados: Riego regular (evitando mojar la planta). Conviene aportar fertilizantes, como harina de huesos hacia el fin del invierno, y otro de base (tipo “Triple15”) durante la primavera. El suelo ha de ser poroso.

Entre las plagas más comunes están los pulgones (vigilar las puntas de los brotes y los pimpollos) y los ácaros (vigilar el envés de las hojas). En cuanto a las enfermedades producidas por hongos (fúngicas), tenemos tres: oídio (talco blanco), mancha negra y roya (puntos anaranjados en el envés de las hojas). Se debe pulverizar las plantas cada 20 a 30 días con productos insecticidas y funguicidas a manera preventiva. La mayoría de los productos son compatibles y se pueden preparar en forma conjunta.   _