JARDINERIA

Los ácaros

por Santiago Strático (Técnico en Jardinería y Floricultura -U.B.A.)

La llegada del calorcito primaveral despierta a nuestras plantas, como así también ciertas plagas adormecidas durante el invierno. Un ejemplo de esto son los ácaros, que voy a tratar en esta nota.

Los ácaros son pequeñas arañitas cuyo tamaño y color varía de acuerdo con la especie y su momento biológico. Estos bichitos perforan la epidermis de la hoja u otros órganos de la planta, chupando su savia y debilitándola de forma importante. También es conocida popularmente como arañuela, y en general son de color rojizo-anaranjado.

El ácaro vegetal más común es la denominada “araña roja”, y su nombre científico es “tetranichus urticae”. La araña o arañuela roja es una plaga que perdona a pocas plantas, y es más activa en tiempo seco y cálido. Una población de arañuelas puede desarrollarse muy rápido, y más aún en interiores o invernaderos.

¿Cómo la reconocemos? Al principio, el síntoma más corriente son punteaduras decoloradas y manchas amarillentas en las hojas, posteriormente se enrulan, se marchitan, se secan y se caen. Las hojas afectadas presentan estas zonas decoloradas en el haz que se corresponde con la existencia de colonias en el envés. Cuando la plaga está muy avanzada, también tejen finísimas telarañas en el envés de las hojas, tallos, flores, frutos, etc.

Por lo tanto, en las plantas atacadas se observarán los ácaros en el envés de las hojas, siendo difícil distinguirlos, sobre todo a personas no expertas, sin la ayuda de una lupa, dado su reducido tamaño (medio milímetro, aproximadamente).

Los daños pueden ser importantes, en ambientes cálidos y secos su ataque se ve favorecido; en ambientes húmedos no se desarrollan, entonces resulta bueno pulverizar con agua sola. Principalmente debilitan a las plantas por dañar hojas, y si el ataque es fuerte puede provocar la caída de éstas (defoliación); por supuesto, también afecta la estética por la decoloración de las hojas y la defoliación antes mencionada.

Su control: Para prevenir, lo mejor es mojar a menudo el follaje de las plantas pulverizando con agua, ya sea con pulverizador, con manguera, etc, especialmente en el envés de las hojas. En el jardín, debemos eliminar los “yuyos”, porque muchos sirven de refugio a los ácaros.

Para el tratamiento con productos acaricidas se debe tener muy en cuenta que estas arañuelas se refugian detrás de las hojas. Por lo tanto, cuando se pulveriza se debe mojar bien la cara de atrás de las hojas (el revés, llamados en las hojas de plantas “envés”).

Si la plaga se presenta de manera continua, no se debe utilizar el mismo producto acaricida, rotando por lo menos con dos principios activos distintos (¡ojo! no marcas comerciales diferentes, que pueden poseer la misma composición). Casi siempre es necesario dar una segunda pasada a los 7 a 10 días.

Plantas ornamentales más atacadas: crotón, dársenas, palmeras, rosal, ficus benjamina, etc.; en plantas comestibles: tomate, pimiento y albahaca.   `