SALUD

Prevención de las enfermedades cardiovasculares en mujeres: 
lo que tienen que conocer

por:  Dr. Abraham Goldman – Médico Cardiólogo, Ex-Jefe Htal. Durand – Departamento de Cardiología de CEOTI

La enfermedad cardiovascular de origen ateroesclerótico es la principal causa de morbi-mortalidad en países de Occidente. En nuestro país, cuando se analizan las causas de mortalidad, puede observarse que estas enfermedades se ubican en el primer lugar, con una incidencia mayor al 30%. Además de los efectos que tienen sobre los pacientes en forma individual, el tratamiento de estas patologías resulta muy costoso para el sistema de salud. En EE.UU. se producen más de 500.000 muertes y 2 millones de internaciones, sumando costos mayores a los 100.000 millones de dólares por año a causa de estas enfermedades.

Los estudios epidemiológicos efectuados y ensayos clínicos han demostrado que la enfermedad es prevenible. El resultado de esos estudios, en Framingham (Estados Unidos) constituye un importante avance para su conocimiento porque a partir de estas investigaciones podemos hablar delos factores de riesgo. El análisis de los resultados del mismo permitió el desarrollo de estrategias en prevención.

Los factores de riesgo se dividen en distintas categorías acordes al impacto epidemiológico y a la posibilidad o no de ser modificado por intervenciones médicas.

A continuación vamos a mencionar los factores de riesgo prevenibles, en orden de importancia: 1) la adicción al tabaco, 2) la hipertensión arterial, 3) diabetes mellitus, 4) dislipemia (colesterol total, LDL - Colesterol - Colesterol, triglicéridos), 5) obesidad y sedentarismo, inadecuada alimentación, y 6) los factores psicosociales y el estrés.

Dentro de los factores no prevenibles: la edad, el sexo, historia familiar de enfermedad ateroesclerótica.

En la actualidad existe una cantidad comparable de mujeres y hombres que fuman cigarrillos. El riesgo de enfermedad coronaria en las mujeres es dosis dependiente: el hecho de fumar 5 cigarrillos por día duplica el riesgo de enfermedad coronaria, si son 10 triplica ese riesgo, y a una mayor edad se le suman otros factores, el riesgo es mucho mayor.

Así como señalamos este efecto deletéreo del cigarrillo, el abandono de este hábito disminuye la mortalidad en un 25% en el término de 2 años.

La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo mayores para la enfermedad coronaria y el accidente cerebrovascular. Deben tomarse en cuenta estos datos para tratar de controlar el aumento de la presión arterial y lograr que la misma se mantenga en 120/80mmhg.

En relación a la diabetes mencionaremos que entre el 75 y el 80% de las admisiones hospitalarias y las muertes en mujeres diabéticas internadas es debido a enfermedad coronaria. La incidencia de enfermedad ateroesclerótica, incluyendo enfermedad cerebrovascular y arterias enfermas en los miembros inferiores, es 3 veces mayor que en los no diabéticos.

El aumento del colesterol total y LDL (col) favorecen el desarrollo de la placa ateroesclerótica, demostrado en diversos estudios. El HDL (col. Bueno) se lo asocia con la posibilidad de remover el colesterol de la placa ateroesclerótica.

La expectativa de vida ha aumentado y esto es más notorio en el sexo femenino. La mortalidad de causa cardiovascular ajustada según la edad es, en cifras absolutas, más importante que la debida a todos los tumores ginecológicos, incluidos los de mama; hecho epidemiológico muchas veces desconocido tanto por los médicos como por los pacientes.

En relación a los factores psicosociales y el estrés, en nuestro país en el peor momento de la crisis del año 2002, se registró un aumento de las consultas y de las internaciones en los hospitales de la ciudad de Buenos Aires. Es bueno destacar lo más representativo referido al estrés corresponde, como ejemplo, la Guerra del Golfo del año 1999, el terremoto de Los Ángeles en 1994. En ambos casos se detectó un considerable aumento de muertes vinculados a la enfermedad coronaria.

La práctica de actividad física en forma habitual actúa sobre los distintos factores de riesgo. Favorece la disminución del peso corporal, disminuye la presión arterial, mejora la utilización del oxígeno muscular y aumenta en forma significativa los niveles de HDL. Algunos datos proporcionados por los centros encargados de efectuar la rehabilitación cardiovascular informaron que los sujetos que realizaron actividad física obtuvieron una reducción del 20 al 30% en la mortalidad por enfermedad coronaria.

Quisiera enfatizar en la prevención de estas enfermedades en la mujer posmenopáusica. Es particularmente importante porque la incidencia de esta enfermedad aumenta con los años; la pérdida de estrógeno, que es la hormona femenina, puede contribuir a este incremento luego de la menopausia, razón por la cual el uso de la hormonoterapia de reemplazo actúa favorablemente a la prevención primaria de la enfermedad.

Las intervenciones para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares en las mujeres debe comprender a los médicos de atención primaria, ginecólogos y otros profesionales de la salud; debe ponerse énfasis en cambiar el estilo de vida, no fumar, realizar actividades físicas regularmente, control de peso de acuerdo al índice de masa corporal, reducción de la sal, dieta con bajo contenido de grasas saturadas, suprimir grasas animales, sí consumir frutas, vegetales, granos y fibras con adecuado aporte de proteínas.

Estas recomendaciones deben ser parte integral de cada consulta médica para ayudar a las mujeres a reducir su propio riesgo y porque también ellas están en una óptima posición para influir en un cambio de actitud y estilo de vida para sus hijos y en general para toda la familia.

El mayor problema al cual nos enfrentamos los cardiólogos interesados en este tema es lograr una mejor adherencia a las conductas preventivas, y cuando se produce la enfermedad cumplir con los tratamientos porque disponemos de cada vez más y mejores recursos para vencerlas.    _