La llegada del Otoño
por Santiago Strático (Técnico en Jardinería y Floricultura -U.B.A.)

Con la llegada del otoño, las tareas del jardín van cambiando, y puede que algunas nos demanden más tiempo.

La señal principal es que comienzan a caer las hojas de las plantas caducas; otras, de follaje persistente, suelen desprenderse en esta época, de parte de su follaje de la copa.

Con los cambios de temperatura y el aumento de la humedad aparecen enfermedades y plagas. Entonces, es conveniente estar atentos y realizar observaciones para prever desinfecciones. A la par, disminuimos el ritmo de las fertilizaciones.

Los plantines anuales de la temporada primavero-estival, comienzan a decaer cuando llegan los fríos, se retiran y se cambian por las especies invernales: básicamente se utilizan los pensamientos para exposiciones soleadas, y las prímulas y cyclámenes para los más sombríos. Otra especie interesante es la caléndula (sólo pleno sol).

Comienzan las siembras y resiembras de césped para asegurarnos una cobertura pareja durante el invierno; es una época adecuada también para trasplantar especies en nuestro jardín. Comience a disminuir el riego… este mes nos permite sentir el cambio de estación, está más fresco y más húmedo.

Prepare el suelo para empezar a plantar sus bulbos. Requieren buen drenaje para que no se encharque el agua: mejore con resaca, mantillo, compost, arena, etc. Al comprar sus bulbos, fíjese en lo siguiente: que sean de buen tamaño, pues los que son muy chicos a veces no florecen; que no tengan agujeros ni manchas. En general, son para pleno sol. Despunte las plantas para que se pongan más anchas, saque las malezas. A las palmeras hay que cortarle las hojas viejas: siempre se cortan las de más abajo. Pique la tierra de canteros y macetas, para airear.

Si posee rosales, sáqueles las flores secas para estimular las últimas floraciones, pique la tierra y abone con compost. Es importante que al regar no moje el follaje de los rosales ya que son propensas a ser atacadas en otoño por enfermedades fúngicas (hongos) como el oídio (talco blancuzco). Vigilar la aparición de arañuelas rojas (ácaros) y de pulgones, con insecticidas sistémicos. 

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