Personalidad para recordar

Primer Quíntuple Campeón Mundial de Automovilismo
Juan Manuel Fangio

Este bonaerense logró grandes hazañas, y fama mundial, corriendo en Fórmula 1 con automóviles de varias escuderías. Será recordado por siempre como el primero -y hasta hace poco el único- en ganar 5 campeonatos mundiales.

Sus padres, inmigrantes italianos, Loreto Fangio y Herminia Deramo, él de 19 años y ella de 17, se fueron a vivir al campo; don Loreto comenzó a trabajar de albañil. Juan Manuel fue el cuarto de seis hijos que tuvieron. A los seis años comenzó a ir a la escuela, y a los once años ya trabajaba de aprendiz en una herrería. Un tiempo después empezó a trabajar en un taller mecánico, donde lavaba las piezas y observaba para qué servía cada una, y muy atentamente también cómo era el armado de los motores.

A los trece años comenzó como ayudante de mecánico en la agencia Studebaker, de Miguel Viggiano, donde se preparaban autos de carrera. Allí Fangio continúa ampliando sus conocimientos de mecánica y perfeccionándose como conductor, al volante del auto del taller, con el que iba a buscar repuestos a los pueblos vecinos. Su primer auto fue un Overland de 4 cilindros, en pago de un año atrasado de sueldo en el taller. 

Ya con 21 años y de vuelta del servicio militar, animado y ayudado por unos amigos y también por su padre, que le entrega una parte del terreno, construyó su propio taller conformado por un galpón que le dio el primer paso para luego, con el tiempo, instalar otro taller en el centro de Balcarce.

En 1936 sus amigos le consiguieron un taxímetro Ford A modelo 1929, y se fue con ellos rumbo al circuito de tierra de Benito Juárez, donde corrió su primera carrera; marchando tercero, una biela dijo basta y tuvo que abandonar. Sus amigos siguieron apoyándolo para seguir en los circuitos y así llegaron los primeros triunfos: campeón de carretera en 1940 y 1941. Pero la guerra mundial, con su secuela de racionamiento y falta de cubiertas, llevaron a suspender las carreras. Entonces se dedicó comprar y vender camiones y cubiertas usadas, ya que al estar cerrada la importación había que arreglarse con lo que se podía. Recorrió los pueblos de su provincia haciendo auténticos malabares en ese tema, que lo hicieron muy conocido y respetado, por su honestidad.

Una vez finalizada la guerra, el Automóvil Club Argentino vio la posibilidad de organizar las temporadas internacionales de coches especiales (lo que hoy se conoce como Fórmula 1)  con los grandes pilotos del mundo y los argentinos. Así llegó el 6 de febrero de 1949 en el que Oscar Gálvez, bajo una lluvia torrencial en el circuito callejero de Palermo, con un Alfa Romeo, logró el primero de los triunfos argentinos. Enseguida fue Fangio con una Maserati quien también vio la bandera de cuadros en primer lugar, y entonces se decidió la continuidad en los circuitos de Europa y, con el apoyo del gobierno nacional, hacia allí fueron. Fangio, con 37 años de edad, logró éxitos regulares en el circuito europeo que, con sus siete triunfos en 1949, bien podría haberse considerado como un campeonato más, de haber estado en disputa. Al año siguiente, con Alfa Romeo, terminó sub campeón mundial y en 1950 logró el primero de los cinco campeonatos mundiales ganados por el “chueco de Balcarce”.

Pero al año siguiente en Monza tuvo el mayor accidente que sufrió. Sucedió que, al otro día de haber corrido en Belfast, tuvo que manejar solo toda la noche desde París para llegar al circuito media hora previa a la largada de la carrera. Tiempo después comentó risueñamente: “a las dos estaba en Monza, a las dos y media en la grilla de salida y a las tres en el hospital”. Partiendo desde atrás de la grilla cometió un error en un cambio y el Maserati que iba manejando pegó en los fardos de contención y derrapó. Sus reflejos, disminuidos por el cansancio acumulado, le impidieron recobrar el mando del automóvil antes de que pegara en un terraplén de tierra, dando un gran salto en el aire; pasaría las próximas horas muy cerca de la muerte. Pero Dios estuvo de su lado y volvió a las pistas en 1953, terminando en segundo lugar.

En 1954 se cambió al equipo Mercedes, la que lo autorizó a correr, mientras sus autos no estuvieran listos, para Maserati y fue entonces la hora de su segundo Campeonato Mundial. Fangio; corrió doce Grand Prix para la marca, ganando ocho; fue el comienzo de su serie de cuatro títulos seguidos: 1954, 1955, 1956 y 1957.

En 1955 campeón nuevamente con Mercedes, teniendo como compañero de equipo al inglés Stirling Moss, formando ambos una dupla sensacional.

En 1956 campeón con Ferrari y en 1957, otra vez con Maserati, ganó el famoso Gran Prix alemán de Nurburgring; tras un problema en el reabastecimiento, tuvo que venir corriendo de atrás y faltando una vuelta logró pasar a los dos Ferraris, ante el asombro de público y rivales por su virtuosismo. Mike Hawrthorn, uno de sus vencidos, siempre recordó el sobrepaso “Si no me hubiera corrido a un costado estoy seguro que el viejo diablo me hubiera pasado por encima”. Esto le valió, en febrero de 1958, el premio anual de la Academia Francesa de Deportes por la más sobresaliente hazaña deportiva del mundo.

En 1958, en el Gran Prix francés terminó cuarto. Su Maserati no resultó competitivo ese día y el líder de la carrera, Mike Hawthorn, como una señal de respeto para el gran hombre conocido por sus pares como “el maestro” decidió no pasarlo, permitiendo así que Fangio cruzara la línea de llegada delante de él sin perder el chueco una vuelta. Saliendo del automóvil después de la carrera, pidió que lo llevaran al hospital adonde había sido trasladado su amigo Luigi Musso tras un terrible accidente con su Ferrari. Al llegar al hospital, un médico, tras ponerle una mano sobre el hombro le dijo: “Musso murió, Fangio”. Pidió verlo, y sin hablar le dijo adiós. Y también él se aleja de las carreras para siempre.

Juan Manuel Fangio falleció a la edad de 84 años el 17 de Julio de 1995, rodeado del afecto de los suyos y la idolatría de los argentinos. Y siempre recordado por su hombría de bien.