Personalidad para recordar

Dr. Arturo Illia

Médico ejemplar y honesto Presidente de la Nación

El Dr. Arturo Umberto Illia nació, de padres italianos, el 4 de agosto de 1900 en Pergamino, provincia de Buenos Aires, donde inicia los estudios primarios para luego venir a nuestra ciudad e ingresar como pupilo en el Colegio Salesiano Pío IX, de Almagro. Pero al finalizar el año 1916 debe regresar a Pergamino ya que su padre no podía seguir pagando los estudios. Un año después regresa a Buenos Aires y rinde libre los exámenes del quinto año del bachillerato en el Colegio Nacional Buenos Aires, obteniendo su diploma y seis días después solicita el ingreso a la Facultad de Medicina de la U.B.A., donde al finalizar 1918 rinde con calificación sobresaliente su primera materia.

En 1922 es electo secretario del Comité Universitario Radical de la Capital. Se recibe de médico en 1927. En 1928 tuvo una única entrevista con el entonces Presidente de la Nación, Dr. Hipólito Yrigoyen, a quien le ofreció sus servicios como médico; Yrigoyen le propuso trabajar como médico ferroviario en distintas localidades y Arturo Illia decidió radicarse en Cruz del Eje, Córdoba, donde desempeñó su actividad de médico de 1929 a 1963, interrumpidos solamente por la cesantía sufrida con la revolución de setiembre de 1930 y por los tres años (1940-1943) que fue Vicegobernador de Córdoba.

En agosto de 1933 viaja a Europa y reside en Dinamarca, Alemania, Rusia e Italia hasta diciembre de 1934 en que regresa a Cruz del Eje. Al año siguiente es elegido senador por Córdoba por el período 1936 a 1940. El 15 de enero 1939 se casa con Silvia Martorell, con quien tuvo tres hijos.

En las elecciones de 1940 se consagra vicegobernador de Córdoba, hasta que el golpe de estado del 4 de junio de 1943 desaloja al gobierno cordobés.

En 1948 asume como diputado nacional para el período 1948 a 1952. En 1962 es elegido gobernador de Córdoba, aunque no puede asumir porque se anulan los comicios del 18 de marzo en todo el país.

Al año siguiente, 1963, Illia triunfa en las elecciones presidenciales y el 12 de octubre asume su cargo, hasta que el 28 de junio de 1966 el golpe de estado encabezado por el Gral. Onganía lo desaloja, por la fuerza, de la presidencia. Año duro para el Dr. Illia: en setenta días perdió el gobierno, perdió un hermano y falleció su esposa, el 6 de setiembre.

Asumió la presidencia el 12 de octubre de 1963 y su primer acto de gobierno fue eliminar las restricciones que pesaban sobre el peronismo, habilitando su participación en los comicios legislativos del año 1965. También se levantó la prohibición que pesaba sobre el Partido Comunista.

El peronismo presenta sus propias listas de candidatos y triunfa en las elecciones de 1965, lo que agita la situación interna de las Fuerzas Armadas.

Al día siguiente de su derrocamiento, Illia convocó al Escribano Mayor de Gobierno con el fin de hacer manifestación de sus bienes: cuando asumió la primera magistratura tenía una propiedad en Cruz del Eje obsequiada con el aporte de 4000 vecinos (que habían contribuido individualmente con un peso moneda nacional), sus útiles de consultorio, un automóvil, y un depósito bancario de 300.000 pesos; luego de su destitución, tenía su casa, pero había perdido el automóvil y el saldo bancario.

Durante los 32 meses de gobierno, tenía a su disposición 80 millones de pesos anuales para gastos reservados, sobre los cuales no estaba obligado a rendir cuentas; de los 240 millones  sólo utilizó 20 millones, entre otras cosas para la presentación en Europa de una obra de teatro de Ricardo Rojas, y procedió a reintegrar los 220 millones restantes a la Tesorería General de la Nación. ¡Que tal?!

Lo derrocó el golpe militar ante la indiferencia, cuando no la aprobación, de gran parte de una sociedad que volvía a poner sus esperanzas en las espadas.

Una fuerte campaña de desprestigio hacia su gobierno fue impulsada por sectores económicos a través de ciertos medios de prensa que apodaban al presidente como “la tortuga”, caracterizando su gestión como timorata y falta de energía, y alentando a los militares. Todo esto agrava seriamente la debilidad política real del gobierno.

El golpe que luego llevaría al poder al Gral. Juan Carlos Onganía estuvo a cargo del Gral. Julio Alsogaray.

Illia no fue el político débil, ingenuo ni indeciso que sus enemigos, y en especial la propaganda golpista de entonces, hizo creer a gran parte de la sociedad. Es cierto que llegó al poder limitado por la proscripción del peronismo y con poco más del 20% de los votos. Pero las reglas para las elecciones de 1963 no fueron dictadas por Illia.

“Usted no representa a las Fuerzas Armadas, sólo representa a un cobarde, valido de la fuerza de los cañones y soldados de la Constitución, desata la fuerza contra la misma Constitución y la Ley. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos que, como los bandidos, aparecen de madrugada a tomar la Casa de Gobierno” le dijo Illia a Julio Alzogaray cuando éste se presentó a destituirlo.

La idea del golpe no sólo es reclamada por sectores de la prensa y apoyada por facciones militares, sino también por el sindicalismo, y hasta por políticos.

No fue su supuesta debilidad lo que derrocó a Illia, sino algunas de sus decisiones de gobierno, como la de anular los contratos petroleros que favorecían a empresas norteamericanas, y sancionar una ley de medicamentos que afectaba los intereses de los poderosos laboratorios extranjeros.

Desde el mandato constitucional, el Presidente Illia ejecutó un proyecto de reformas populares y democráticas de las estructuras económicas, sociales y políticas del país.

En 1964 sanciona la Ley del salario mínimo, vital y móvil. Entre los objetivos del proyecto figuraban la necesidad de “evitar la explotación de los trabajadores en aquellos sectores en los cuales puede existir un exceso de mano de obra”, “asegurar un ingreso mínimo adecuado” y “mejorar los salarios de los trabajadores más pobres”.

Con los mismos objetivos, se promovió la Ley de Abastecimiento, destinada a controlar los precios de la canasta familiar y la fijación de montos mínimos de jubilaciones y pensiones.

El presidente Arturo Frondizi había concesionado los yacimientos a empresas privadas, reservando a la empresa estatal YPF la actividad de exploración y compra de la producción a las empresas concesionarias. La plataforma (propuesta) electoral de Illia consideraba la política de las concesiones contraria a los intereses nacionales, comprometiéndose a anular los contratos de concesión. Así lo hizo el 15 de noviembre de 1963, anulando los contratos por “vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación”.

Durante su gestión de gobierno, la educación tuvo un peso significativo en el Presupuesto Nacional. En el año 1963, su participación era del 12%, en el año 1964, del 17%, en el año 1965, del 23%. En 1965 alfabetiza el 2%, el doble que los mejores años (1870 a 1930).

El 5 de noviembre de 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de Alfabetización.

En 1964 fue sancionada la Ley de Medicamentos, también llamada Ley Oñativia, en homenaje al Ministro de Salud. Establecía una política de precios y de control de medicamentos, congelando los precios a los vigentes a fines de 1963, fijando límites para los gastos de propaganda, imponiendo límites a la posibilidad de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y de compra de insumos.

En política económica, el gobierno de Arturo Illia realizó un ordenamiento del sector público, disminuyendo la deuda pública de 3.400 millones de dólares a 2.600 millones, y dio impulso a la industrialización. Se creó la Sindicatura de Empresas del Estado, para un control más eficaz de las empresas públicas.

La evolución del Producto Bruto Interno durante ese período fue -2,4 % para el año 1963, 10,3% para 1964 y 9,1% para 1965. La evolución del Producto Bruto Industrial fue -4,1% para el año 1963, 18,9% para 1964 y13,8% para 1965.

El salario real horario creció entre diciembre de 1963 y diciembre de 1964 un 9,6%. La desocupación bajó del 8,8% en 1963 a 5,2% en 1966.

Como médico, Illia contaba con excepcional pericia y certero diagnóstico. Realizó investigaciones con el doctor Salvador Mazza sobre paludismo y mal de chagas en la provincia de Córdoba. Por entonces se creía que las enfermedades endémicas solamente proliferaban en zonas pantanosas, pero esas investigaciones del futuro Presidente de la Nación mancomunado con el gran continuador del descubridor del mal de Chagas, pudieron demostrar que también las enfermedades endémicas podían darse también en regiones desérticas y de bajos regímenes pluviales.

Illia se levantaba a las seis y a las diez había que cebarle unos mates. El contenido de su guardarropa era una corbata roja con leoncitos y un traje azul marino donde cargaba muestras gratis. A veces le pagaban con gallinas y a veces pagaba él (de su bolsillo) la nafta que consumía la ambulancia.

La historia rescata su austeridad, su honestidad y el haber vivido y muerto en la pobreza, el 18 de enero de 1983.