> Personalidad para recordar

Manuel Belgrano
una vida dedicada a la libertad
y el crecimiento de la Patria

Manuel Belgrano nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770.

Estando en España, ocurre la Revolución Francesa y el joven Manuel se ve envuelto por las ideas iluministas que se desprenden de la gesta francesa. “Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le había concedido” dijo en su autobiografía.

En 1793, fue designado Secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires, un organismo con funciones económicas y técnicas, relativas al comercio y la producción; Belgrano desarrolla una ardua actividad en la promoción de la industria colonial, de la mejora de la producción agrícola y ganadera, y de las formas de comercio.

Pero en Buenos Aires encuentra la más profunda desorganización en todas las materias relativas a su función, algo que lo perturbará seriamente: “Mi ánimo se abatió y conocí que nada se haría a favor de las provincias por unos hombres que por sus intereses particulares posponían el del común.”

Publica “Principios de la ciencia económica-política”, difunde en Buenos Aires los trabajos acerca del liberalismo económico de Adam Smith y se dedica al periodismo colaborando con el Telégrafo Mercantil, en 1801 y 1802.

En 1806 se producen las primeras invasiones inglesas y, sin haber recibido ninguna instrucción, se hizo militar. Pero, para su tristeza, halló ejércitos acobardados, sin orden ni disciplina, y mal armados. Y entre los intelectuales criollos encontró malos patriotas que no sabían si subordinar el país al rey de España (entonces ocupada por Napoleón) o al de Inglaterra.

Los sucesos europeos alentaron aquí la revolución y Belgrano protagonizó el movimiento independentista. Sobre los sucesos de mayo de 1810, escribió en su autobiografía: “Se vencieron al fin todas las dificultades, que más presentaban el estado de mis paisanos que otra cosa, y aunque no siguió la cosa por el rumbo que me había propuesto, apareció una junta, de la que yo era vocal, sin saber cómo ni por dónde, en que no tuve poco sentimiento.”

En febrero de 1812 es jurada por primera vez la bandera nacional creada por Manuel Belgrano, a orillas del río Paraná.

Luego se lo convoca para dirigir una campaña militar al Paraguay, a fin de propagar la revolución. Y a pesar de su escasa experiencia militar, se las arregla para instituir la subordinación y el orden en las tropas, haciendo del respeto por la población civil la máxima premisa de la expedición.

A comienzos de 1815, Belgrano abandona completamente sus funciones militares y es enviado a Europa, junto a Rivadavia y Sarratea, en funciones diplomáticas. Regresa al país en julio de 1816 y viaja a Tucumán para participar de los sucesos independentistas, donde tiene un alto protagonismo. Tres días antes de la Declaración de la Independencia, el 6 de julio de 1816, declama ante los congresistas e insta a declarar cuanto antes la independencia.

Como periodista, ya dijimos al principio, participó en el Telégrafo Mercantil. También creó el Correo de Comercio, que se publicó durante 1810 y 1811.

Si bien no se casó, de sus amores con una joven tucumana nació su única hija, Manuela Mónica, que fuera enviada por su pedido a Buenos Aires, para instruirse y establecerse.

Aquejado de hidropesía, que lo acompañó por más de cuatro años, el prócer murió en Buenos Aires el 20 de junio de 1820, a sus cincuenta años, empobrecido y lejos de su familia.

Culminaba así una vida dedicada a la libertad de la Patria y a su crecimiento cultural y económico. En este sentido, también conviene recordar que Belgrano fue el promotor de la enseñanza obligatoria que el virrey Cisneros decretó en 1810.