>

 

Dr. René Favaloro (1923 - 2000)
Toda una vida en favor de la salud y la ciencia

René Gerónimo Favaloro nació y se crió en el barrio “El Mondongo”, La Plata, el 12 de julio de 1923. A pesar de haber tenido una infancia muy humilde, siempre estuvo comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, a quien le dedicó su tesis del doctorado: “A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”.

Cuando finalizó la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó a concurrir al Hospital Policlínico, acrecentando su vocación al tomar contacto con los pacientes, y por las tardes volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.

Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se mezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Clínica Médica. Solía presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti y Federico Christmann.

El hecho fundamental de su preparación profesional fue su posición de residente en el Hospital Policlínico. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la Provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.                

En 1949, apenas recibido, accedió al puesto de médico auxiliar en carácter interino (y a los pocos meses fue confirmado).

Su labor como médico rural en La Pampa. Por aquel entonces llegó una carta de un tío de un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa, explicándole que el único médico que atendía la población estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento y le pedía que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. Favaloro se encontró ante una decisión difícil, pero aceptó la oferta y en mayo de 1950 llegó al pueblo.

Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano Juan José, médico también. Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco lograron un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas, consiguiendo que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, que se redujeran la desnutrición y las infecciones en los partos, organizaron un banco de sangre (con donantes disponibles cada vez que se los necesitara) y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.

Su pasión por la cirugía torácica. Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica: iba dándole forma a la idea viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le sugirió que el lugar indicado era la Cleveland Clinic.

Si bien dudaba con respecto a dejar su profesión de médico rural, pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aún mayor. Con pocos recursos y un inglés apenas incipiente, se decidió y viajó a Cleveland, trabajando primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía. Todos los días, apenas terminada su labor en la sala de cirugía, pasaba horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el corazón.

A comienzos de 1967 Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass, fue el trabajo fundamental de su carrera. Esto hizo que su prestigio trascendiera los límites del país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria.

Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales.

Participó en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva “Los grandes temas médicos”, y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días.

Publicaciones. René Favaloro publicó más de trescientos trabajos de su especialidad, y los siguientes libros: Surgical Treatment of Coronary Arteriosclerosis (1970). Recuerdos de un médico rural (1980). ¿Conoce usted a San Martín? (1986). La Memoria de Guayaquil (1991). De La Pampa a los Estados Unidos (1993). Don Pedro y la Educación (1994).

La creación de la Fundación Favaloro. En 1971 regresó a la Argentina con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación.

Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975, junto con otros colaboradores. Formó más de 450 residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina, contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes, mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación.

En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema “tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico” se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.

Actualmente la Fundación Favaloro es una de las instituciones más grandes de América Latina, dedicada al estudio cardiovascular.

Para el año 2000 la Argentina estaba sumergida en una crisis económica y política y la Fundación Favaloro estaba endeudada en unos 75 millones de dólares, por lo que Favaloro pidió ayuda en repetidas ocasiones al gobierno sin recibir una respuesta oficial. Por tal motivo, el día 29 de julio del mismo año toma la trágica decisión de quitarse la vida de un disparo al corazón. Después de su muerte se supo que le había enviado una carta al entonces Presidente de la Nación el Dr. Fernando de la Rúa, la cual nunca había sido leída y en la que expresaba su cansancio de “ser un mendigo en su propio país”.

René Favaloro (1923-2000), ser humano de gran relevancia. Prefirió desplegar su actividad en su país aunque en el exterior hubiera tenido mayor repercusión y reconocimiento, ese que le faltó para seguir viviendo, ayudando y capacitando jóvenes para el futuro. La sociedad perdió así a un gran profesional que daba todo por el prójimo y que tenía mucho más para brindar.

Con esta evocación iniciamos esta sección “Personalidades para recordar”.