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El Autoexamen mamario puede
evitar el cáncer de mama

El cáncer de mama es la enfermedad oncológica más frecuente en las mujeres. En nuestro país se estima que 1 de cada 8 mujeres lo tendrán en el transcurso de su vida. Algunas estadísticas muestran que la población que tiene mayor incidencia está entre la sexta y séptima década de la vida. Pero puede manifestarse a cualquier edad, aunque es más infrecuente antes de los 30 y después de los 70 años.

Se han desarrollado múltiples tratamientos para esta enfermedad que han cambiado significativamente el pronóstico y la sobrevida.

El diagnóstico precoz constituye el punto más relevante para el tratamiento, ya que la lesiones iniciales tienen un alto índice de curabilidad.

La mamografía es el estudio más importante para la detección precoz de esta patología, también auxiliado por otros métodos complementarios de diagnóstico, como la ecografía o la R.M.N.

Teniendo en cuenta este concepto, la edad para hacerse la primera mamografía depende de los hallazgos clínicos y los factores de riesgo de cada paciente.

Factores de riesgo. Se pueden clasificar en: 1) factor de alto riesgo: cáncer de mama previo; antecedentes familiares de primer grado de cáncer en madre, hermana, hija; mastopatías proliferativas atípicas - 2) factores de mediano riesgo: menarca antes de los 11 años; antecedentes de cáncer de mama de segundo grado en abuela, tías; menopausia tardía (mayor de 50 años); primiparidad tardía (mayor de 30 años); nuliparidad; factores étnicos; obesidad - 3) factores de bajo riesgo o riesgo relativo: dieta alta en grasas o hipercalóricas; alcoholismo; terapia de remplazo hormonal.

Autoexamen de las mamas. Como se ha dicho, el diagnóstico precoz es fundamental para evitar el cáncer. Por eso es importante autoexaminarse las mamas con alguna frecuencia. Para ello proceder de la siguiente manera:

1. Con buena iluminación, frente al espejo, colocar las manos detrás de la cabeza elevando los codos. Observar ambos senos, su forma, tamaño, si hay masas (bultos) o depresiones (hundimientos), cambios de textura, coloración de la piel y posición del pezón.

2. Para examinar la mama derecha, coloque su mano derecha detrás de la cabeza, elevando el codo, como lo indica la figura.

3. Con la yema de los dedos de su mano izquierda, presione suavemente con movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj. Palpe toda la superficie de la mama, tratando de determinar la presencia de masas o dolor.

4. Examine el pezón, siempre en igual posición, con su pulgar e índice, presiónelo suavemente, observando si hay salida de secreción o sangrado.

5. Examine la axila con la yema de los dedos y realice movimientos circulares tratando de determinar la presencia de masas.

Para examinar su mama izquierda el procedimiento será inverso.

Cualquier anormalidad que crea encontrar, se sugiere consultar con un/a profesional.

Para terminar con esta didáctica información, recordemos el famoso refrán: "Mejor prevenir que curar"... y hasta podríamos agregar que esto es así porque, cuando se previene, se puede llegar a evitar enfermedades y males muchas veces "mayores", importantes, mientras que cuando no se previene y se llega a padecer esos males, se sufre, y a menudo, mucho.