>  Grandes de Nuestro Tango

Eduardo Arolas

Por sus cualidades de músico y compositor, se lo llamó “el tigre del bandoneón” y es uno de los pilares en que se apoya la historia del tango.

Eduardo Arolas, hijo de inmigrantes franceses, nació en Barracas el 24 de febrero de 1892 y falleció en París (Francia) el 29 de septiembre de 1924, con apenas 32 años. Corta y prolífica vida: unos pocos años para componer más de cien obras de excelente calidad, armadas sobre una estructura moderna y compleja, plena de posibilidades para arreglos y variaciones.

Su verdadero nombre fue Lorenzo Arola. Puso todo su sentimiento y talento en sus creaciones. Algunos tangos de otros compositores quizás superen en calidad a los suyos en obra aislada, pero en conjunto la suya es exquisita, asombrosa.

De muy joven comenzó en Barracas con la guitarra, metiéndose en cafetines y luego, en compañía de Rafael Iriarte, recorrió los pueblos de la provincia de Buenos Aires. Ya por ese tiempo estudiaba bandoneón y muy pronto se destacó entre los ejecutantes de ese instrumento, empezando con pequeños conjuntos en fiestas del barrio.

En 1911 comienza a estudiar en el conservatorio del maestro José Bombig y en tres años aprende teoría, solfeo y armonía. Ese mismo año formó su primer conjunto con el guitarrista Leopoldo Thompson y el violín de Ernesto Ponzio, actuando en diversos locales de Buenos Aires y Montevideo.

Al poco tiempo integra un trío junto a Agustín Bardi al piano, y al violinista Tito Roccatagliatta y, en 1912 un cuarteto. Al año siguiente es requerido por el director Roberto Firpo para tocar en el cabaret Armenonville del barrio de Palermo; luego en la importante Orquesta Firpo-Canaro, al fusionarse éstas, para los bailes de Carnaval del teatro “Colón” de Rosario en los años 1917 y 1918. Finalmente forma su propia orquesta.

Hizo muchos viajes al Uruguay, actuando con gran éxito en el Teatro Casino de Montevideo, ciudad donde se radicó para intentar olvidar un drama amoroso. No obstante, volvía frecuentemente a Buenos Aires para cumplir contratos y presentaciones, pero su autoexilio se repetía al término de cada trabajo. Ya había caído en manos de la bebida, que no abandonó nunca, y que presuntamente fue la causa de su deceso.

Con el auge del tango en París, allí fue en 1920, actuando en cabarets y otros locales, llevando al tango a la tierra de sus padres, con un conjunto de músicos franceses. Al poco tiempo regresa a Buenos Aires y, de vuelta en París, enfermo y alcohólico, muere el 29 de septiembre de 1924, dejando su última obra, la única escrita en Francia: “Place Pigall”.

Su primer tema, “Una noche de garufa”, 1909, fue concebido intuitivamente, “de oreja”, repetida de memoria, ya que todavía no sabía solfeo y menos escribir en un pentagrama; fue Francisco Canaro el primero que lo ayudó a perpetuarla, haciendo la partitura del violín, luego Carlos Hernani Macchi escribió la parte correspondiente al piano. Antes, en 1907/8 había hecho su primera composición, junto a Iriarte, y la llamó “Comme il Faut”, mientras que su compañero la tituló “Comparsa Criolla”; así fue que el mismo tango lo publicaron con distintos títulos años después.

Luego surgieron otras creaciones como “Derecho Viejo”, “La Guitarrita”, “Lágrimas”, “La Cachila”, “Catamarca” “Maipo”, “Retintín”, “Rawson”, “El Marne”, “La Trilla”, “Lelia”, “Suipacha”, “Papas Calientes”, “Fuegos Artificiales” (éste a medias con Roberto Firpo) y también “Alice”, “Dinamita”, “Araca”, “Anatomía”, “Tupungato”, “Rocca”, “Pobre gaucho”, “Cardos”, “Nariz”, “Bien Tirao”, “Bataraz”, “Guachito”, “Rey de los Bordoneos”, “Taba Calzada”, el vals “Notas del Corazón”, “Moñito”, “Vivorita” que fue el último que hizo, etc.

Estuvo vinculado desde un principio al dúo Gardel-Razzano, ya que cuando éstos debutaron en el “Armenonville”, él integraba el trío de Roberto Firpo que amenizaba las famosas noches de ese cabaret. Arolas le dedicó al dúo la canción “Era Linda mi Gauchita”, que ellos cantaron muchas veces, y Gardel le grabó el tango “¡Qué querés con esa cara!”, ambos con letras de Pascual Contursi, el poeta que resultó el creador del tango argumental, en 1917, al ponerle letra al tango “Lita” que cambió su nombre por “Mi noche triste”.

Con sus formaciones, Arolas grabó discos, y con él actuaron relevantes instrumentistas como Tito Rocattagliata, Rafael Tuegols, Julio De Caro, José María Rizutti, Luis Riccardi, Leopoldo Thompson, Pascual Clausi, Nicolás Verona, José López Ares, Harold Phillips, Juan Carlos Cobián, Manuel Pizarro, Juan Marini, Genaro Espósito, Ernesto Zambonini, Enrique Delfino, etc. Su orquesta lucía distinta a las de la época. En 1917 comienza a grabar para el sello Victor, donde se aprecia su brillo musical, aunque la calidad de los registros fonográficos no es buena, por lo general.

Arolas fue un genio que nos conmueve cada vez que se aprecia la hondura de su obra.

Por sus cualidades se lo llamó “el tigre del bandoneón” y es uno de los pilares en que se apoya el tango. En su generación surgieron grandes creadores del tango como Agustín Bardi, Vicente Greco, Arturo De Bassi, Juan Carlos Cobián, Roberto Firpo, entre otros. Los grandes creadores iniciales. Indudablemente, Eduardo Arolas brilló entre ellos.

Alrededor de su muerte hay algo de misterio, pues hay varias versiones sobre sus causas: tuberculosis, un asesinato a cuchillazos en la calle, y el alcohol ya mencionado, que siempre podría haber incidido. Y además, inspirado en su figura, el cineasta Hugo Santiago realizó en París una película titulada “Los anillos de Saturno”, protagonizada por el bandoneonista Rodolfo Mederos, quien realizó la banda sonora con versiones propias de obras de Arolas, además de interpretar a un bandoneonista exiliado en París muy obsesionado por el tigre del bandoneón. Este filme es una rareza que pudo ser visto pocas veces en Buenos Aires, sobre todo en festivales, y que pese a ser un tanto largo y lento, es más que interesante.