La adiposidad localizada

por  Inés B. Cardella - Cosmiatra

Una reserva calórica excesiva, concentrada en determinadas zonas del cuerpo, eso es, ni más ni menos, la adiposidad localizada.

A diferencia de la obesidad, la grasa localizada no es considerada una enfermedad.

Este problema alcanza a todas las mujeres en general, ya que forma parte de las características femeninas. De todas maneras, la cantidad de grasa varía de acuerdo al biotipo de cada mujer, y existen factores que agravan este problema:

*Factores hereditarios

*Disturbios hormonales

*Vida sedentaria

*Problemas metabólicos

*Retención de líquido.

Para combatir la grasa localizada, la estética profesional hoy posee todo un arsenal.

La actividad física, la alimentación adecuada a base de fibra que va a actuar en los intestinos eliminando las toxinas y mucho líquido para provocar la limpieza del organismo.

Entre los principios activos, la centella asiática, el extracto de ortiga, la castaña de indias, etc. Los exfoliantes, que eliminan células muertas y favorecen la oxigenación de los tejidos. Los crioreductores disminuyen temperatura en las áreas determinadas, para luego continuar con la movilización de los tejidos productores calor. Los termoreductores, son productos generadores de calor que, debido a la acción vasodilatadora, ayudan a la reducción de las adiposidades.

Entre los aparatos, podemos nombrar los de corriente pulsante, los de corriente galvánica y  los de estimulación muscular.

Masaje. El masaje estético manual por sí mismo proporciona eficiencia, mayor circulación linfática en el cuerpo. Esto facilita la eliminación de los detritos en el organismo. La forma ideal de aprovechar los beneficios del masaje reductor es como complemento de otro tratamiento, pues agiliza el efecto.

En los tratamientos utilizados en gabinete se recurre a toda la artillería disponible: aparatología, masajes, máscaras productoras de calor, y principios activos reductores.

Con esta metodología, los efectos pueden verse en las primeras sesiones.