Permisividad versus Flexibilidad
(la lucha entre mantenerse en su peso o seguir adelgazando)

por:  Dieta Club (Dr. Cormillot)

La importancia de ser flexible para disfrutar de un nuevo hábito alimenticio y darse los gustos, con moderación.

Algunas personas, al llegar al “peso confortable” (aquel alcanzado cuando se bajó una cantidad de kilos que la hacen sentir mejor) comienzan a ser más permisivas: se debilita la regularidad de los controles, aumenta el tamaño de las porciones o no se cuida tanto la calidad de los alimentos y se introduce un cierto grado de pereza en el plan de movimiento.

Esto es comprensible: mejoró el aspecto corporal, se bajaron unos talles, los amigos lo notan y la persona se siente orgullosa. Y la comodidad obtenida con los logros, o la falta de voluntad para seguir con el esfuerzo, hacen que el peso se “estanque”.

En ciertos casos, se trata de la pausa necesaria para continuar adelgazando más adelante. Darse cuenta, reconocerlo y admitirlo, alivia.

En otros, es el peso por el cual la persona está dispuesta a hacer esfuerzos.

En ambos casos, la clave es cuidar los kilos adelgazados como un tesoro.

¿De qué forma? Anotando con regularidad el peso (hacer la curva es lo más práctico) y realizando, cuando lo desee, un registro de comidas y movimiento. Estas herramientas le permitirán obtener un mayor control sobre las posibles variaciones. Por último es preciso recordar que el peso confortable es, nada más y nada menos, que un peso “cómodo”. Y, aunque seguir bajando es lo ideal, en muchas ocasiones lo ideal es enemigo de lo bueno.

RECUADRO:

Si bien para muchos lo ideal es acercarse más al peso posible y mantenerse en él, se considera que, para la mayoría de las personas obesas, bajar 10 ó 20 % del peso representa un buen progreso para la salud: disminuyen la hipertensión, la diabetes, el colesterol y el riesgo cardíaco.

Claves de un pensamiento flexible

1-->Libérese del “todo o nada”. Siempre que se escuche decir a sí mismo “lo arruiné todo” o “por lo que comí perdí el día” dígase “¡Basta!”. Es común que, después de un “recreo (ingesta no programada de alimentos que están fuera del plan) aparezca una snsación de culpa que lo incite a seguir en esa conducta. Por el contrario, el haber dejado de lado el plan para adelgazar por estar en una reunión, por ejemplo, no impide que, a la ingesta siguiente, siga con lo que tenía planeado.

2-->Relájese. Cálmese haciendo una respiración profunda y dígase “no arruiné nada, terminé con mi recreo y volveré al plan”.

3-->Prevenga el “fuera de control”. Si comió de más, comience en su próxima comida con lo que tenía planeado dentro de su programa de adelgazamiento y planifique su menú. Si lo desea, puede llevar un registro detallado de lo que come (incluyendo los horarios).

Estas pautas lo ayudarán a enfrentar una realidad: nadie es perfecto. Dése el permiso de aceptar que ha intentado lo mejor, aunque esto no se adapte a sus propias expectativas; y si no logró el objetivo... ¡dése otra oportunidad! Recuerde que “ser flexible” es parte de un proceso de aprendizaje hacia una mejor calidad de vida.