¿Es la salud la falta de enfermedad?

por la Dra. Silvia Chapiro – Homeopatía y Medicina Estética y Belleza 

La salud es un proceso que se logra paulatinamente. Cuando tomamos nuestro remedio homeopático, el mismo actúa como si estuviese leyendo nuestros sufrimientos pasados, orgánicos y mentales.

Esta lectura es rápida y pasajera y cumple con las leyes de curación formuladas por el homeópata americano Constantino Hering.

Durante el transcurso de la vida nuestro organismo sufre diferentes procesos infecciosos, exigencias físicas y emocionales; el organismo hace un gran esfuerzo para adaptarse de manera más o menos efectiva; de esta forma nuestro sistema inmunológico se va acomodando como puede a los embates que sufre, a veces es mejor y otras veces en forma más deficitaria. También sufre nuestro organismo los medicamentos no homeopáticos que se le han administrado desde el nacimiento; generalmente todos los tratamientos que llevan el prefijo ANTI (antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos, antidiarreicos) no hacen más que suprimir los síntomas y no curan la enfermedad. Esto permite plantearnos una pregunta: ¿es la salud la falta de enfermedad? Esto sería lo mismo que afirmar que lo contrario a ser rico es ser pobre. Sin embargo, tener síntomas físicos o mentales, puede ser signo de nuestra vitalidad (quiero decir que nuestra vitalidad puede estar en positivo o en negativo). No tener síntomas no es sinónimo de salud.

Voy a ejemplificar con un relato de un paciente tratado: Roberto G. fue operado de cáncer en el intestino grueso. Antes de la operación se ufanaba de no haber tenido nunca un resfrío o gripe y de haber estado siempre “al pie del cañón” con su trabajo y con su familia, incluyendo a su madre anciana y postrada y a su hermano que no trabajaba. Sin embargo cuando su organismo reaccionó, lo hizo de modo grave. Luego de la operación, comenzó a tratarse con homeopatía unicista logrando un equilibrio físico y mental sumamente importante.

Esto nos lleva a pensar que la salud es sinónimo de libertad que permite expresar a nuestro cuerpo las emociones, sin tener que enfermarnos.

Cuando tomamos nuestro remedio homeopático, sabemos que nos estamos curando, porque el remedio homeopático le da la libertad necesaria a nuestra mente y a nuestro cuerpo de expresarse, por lo que se produce una exoneración. El remedio logra que se liberen las toxinas hacia el exterior a través de la piel y las mucosas.

Muchos médicos alópatas son consultados por eczemas en la piel; éstos son tratados con medicamentos que los suprimen, pero a continuación el paciente padece un broncoespasmo y debe visitar a otro especialista; éste le prescribe otro medicamento que suprime los nuevos síntomas pero el paciente comienza a padecer y enfermarse de depresión.

Ahora bien, ¿qué sucede con este paciente? ¿se está curando? ¿Está logrando la libertad que le permite expresar sus emociones? o simplemente ¿se le están suprimiendo los síntomas de órganos más internos y se le está produciendo una enfermedad de órganos más vitales, como sería la mente?

Cuando un paciente llama preocupado luego de tomar su remedio homeopático porque le aparecen antiguos síntomas (urticaria, rinitis, dolores articulares) los médicos homeópatas tomamos la aparición de estos síntomas con satisfacción porque sabemos que el remedio está actuando, está haciendo efecto, que esta reaparición de síntomas es pasajera y que muy pronto el paciente sentirá un notable mejoramiento en su ánimo.

Es mi costumbre pedirle a mis pacientes que me llamen a la semana de haber tomado su remedio, para saber si éste lo ha movilizado y en qué escala se ha producido esa movilización; de esta manera mantenemos contacto telefónico hasta que a los 30 días se realiza una nueva consulta. A medida que pasa el tiempo y el tratamiento, las consultas se realizan en períodos de tiempo mayores, incluso existen pacientes que sólo es necesario verlos una vez por año.