Los adolescentes y su grupo

por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

En la adolescencia, el ser humano experimenta un desarrollo evolutivo integral en busca de su propia identidad. Los cambios, tanto físicos como emocionales, producen a su vez cambios en el ámbito familiar y social.

En los primeros años de vida, la familia cumple con todas las expectativas que los niños necesitan y es su primer medio de contacto con el mundo como vía de socialización.

Cuando llegan a la adolescencia van incorporando nuevos modelos de identificación y se va desarrollando en ellos el sentido de independencia, y la formación de juicios críticos propios.

El grupo de pares pasa a ser muy importante y, en cierto modo, se produce una identificación con sus integrantes.

Así como la pertenencia a un grupo le da seguridad, el miedo al rechazo puede condicionar su comportamiento.

El grupo es para el adolescente lo que el objeto transicional es para el niño; por lo tanto, es importante que los padres lo acepten para que pueda empezar a despegar de la dependencia familiar (dentro de los parámetros lógicos) y aprenda las habilidades que va a necesitar para su vida adulta.

El grupo funciona como un clan, donde cada uno descubre qué lugar va a ocupar. Es allí donde se ensayan las estrategias necesarias para la competencia social y se desarrollan las habilidades de comunicación, negociación, resolución de conflictos, expresión de afectos, defensa de sus derechos, etc.

En esta etapa la tarea de los padres no es fácil. El duelo por la infancia que ya pasó, el miedo por lo que va a venir y el despegue emocional, preocupan y, en ocasiones, angustian.

Los padres deben saber que es mejor opinar que censurar y ofrecerles apoyo antes que prohibir. Los límites los da el sentido común. En caso de ser necesario, solicitan la ayuda de un profesional.