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Lisandro de la Torre

Lisandro de la Torre, abogado, productor agropecuario, político, filósofo, escritor, diputado, senador y frustrado candidato a gobernador y a presidente. Fue uno de los máximos referentes de la lucha contra la corrupción, el autoritarismo, y los negociados entre los gobiernos de turno y los grupos económicos internacionales. 

Nació en Rosario el 6 de diciembre de 1868, criado en una familia de tradiciones católicas. Dos hechos lo marcaron: la crisis personal con la jerarquía eclesiástica católica y el remate por quiebra de su casa paterna de Rosario, por la crisis económica que afectó a su padre, mitrista que no pudo evitar que el Banco provincial, dominado por las autoridades partidarias de Avellaneda, remataran sus bienes por deudas impagas, lo que fue un golpe duro para aquel niño que vio cómo los muebles y utensilios de uso personal se iban con el martillo de remate. Poco después, el abrazo político entre ambas fracciones en pugna salvarían a Lisandro padre de la quiebra definitiva, pero no lograron borrar en su hijo esos dolorosos recuerdos.

Al finalizar sus estudios secundarios se sentía inclinado por la filosofía y las letras, pero como en Buenos Aires no tuvo posibilidad de su estudio, decidió iniciarse en el Derecho, carrera que terminó a los veinte años, siendo de toda la promoción el más joven y destacado, aunque no llevó adelante seriamente esa actividad más allá de la experiencia que le sirvió en su actividad pública.

Desde muy joven empieza a participar en la actividad política, encontrando un espacio de discusión y práctica en el marco de la Unión Cívica, liderada por dos hombres complementarios y opuestos: Leandro Alem y Aristóbulo del Valle. Lisandro quedó atrapado por las figuras e ideario de sus dos líderes, siendo un entusiasta partícipe en la llamada Revolución del Parque, que terminó destituyendo a Juárez Celman por su vicepresidente Carlos Pellegrini.

En 1895 fue nombrado director de "El Nacional", el diario de Aristóbulo del Valle. Pero un año más tarde, la muerte de éste y la de Alem, dejaron en acefalía al partido, agudizándose en su interior los enfrentamientos.

Un pacto entre radicales y mitristas consolidó una alianza que, para algunos, como Irigoyen, no era más que un acuerdo con el "régimen". De la Torre, que defendía esta nueva "política paralela", encaró entonces una lucha con quien más tarde sería el primer presidente radical, acusando a Yrigoyen de cómplice por su intransigencia, con un acalorado discurso en el que dijo "nos merecemos a Roca"; la respuesta no se hizo esperar y el 6 de septiembre de 1897 se batieron a duelo con espada. Ninguno de los dos tenía experiencia en esgrima: a Lisandro le significó una herida en su mejilla izquierda y a Yrigoyen un planazo de sable en su cintura. Eso representó la separación definitiva de ambos líderes; dos días antes de la Torre había presentado su renuncia a la Convención Nacional de la U.C.R. Al año siguiente fundó en Rosario el diario "La República", con Florencio Sánchez como Secretario de Redacción.

En 1899 emprende dos viajes al exterior: Europa y Estados Unidos. Su recorrido por Norteamérica lo dejó deslumbrado: pudo ver en la práctica todas las teorías presentadas en su tesis universitaria sobre el poder de las comunas, la libertad de cultos, una burguesía de marcada orientación progresista, un sistema político verdaderamente federal, etc.

Retirado a su casa familiar, su padre, le regaló un pequeño campo en Las Pinas, provincia de Santa Fe. Se interesó en la producción, en la economía y en la incorporación de nuevas cosechas, novedosos cultivos y principalmente en la mejora de las razas vacunas que eran la gran fuente de ingresos para el país.

En esa tarea se destacó, llegando a ocupar entre 1907 y 1910 la presidencia de: la Sociedad Rural de Rosario, la Comisión local de la Defensa Agrícola y del directorio del primer Mercado de Hacienda, en 1911. Así conoció los problemas que debían enfrentar los pequeños y medianos productores agropecuarios, en desventaja frente a los grandes terratenientes vinculados con el poder y propugnó por una serie de medidas con el fin de fomentar el mejoramiento de estos productores y la protección de pequeños productores afectados por deudas impagables.

En 1908 constituyó la Liga del Sur en Rosario. En 1911 De la Torre fue electo diputado provincial y al año siguiente, por la Liga del Sur, obtuvo la banca de diputado nacional. 

En 1914 se realizó la Asamblea de Constitución del Partido Demócrata Progresista (PDP) y el año siguiente la Convención de este partido proclamó la fórmula De la Torre-Carbó para las elecciones presidenciales de 1916, en las que triunfó el candidato por la UCR, Hipólito Irigoyen.

Tres años más tarde De la Torre se presentó como candidato a senador por Capital Federal, pero fue derrotado en los comicios y en 1922 fue elegido diputado nacional por Santa Fe. 

En 1925 Don Lisandro se retiró de la política activa para recluirse en su estancia de Las Pinas. Pero en 1931 se conformó la Alianza Demócrata-Socialista, con la fórmula presidencial De la Torre-Nicolás Repetto, la que perdió, el 8 de noviembre, contra la fórmula Justo-Roca (hijo). No se recuerda elecciones en este siglo que fueran tan  escandalosas y fraudulentas como ésta: voto sin cuarto oscuro, secuestros de libretas de identidad, robos de urnas.

Luciano Molinas asumió la gobernación de la provincia de Santa Fe en 1932, por el PDP, realizando una buena tarea de gobierno. Lisandro de la Torre ingresó al Congreso de la Nación como senador.

Perdidas las ilusiones de una salida electoral limpia para la Nación, terminó De la Torre de hundirse en la desilusión cuando quiebra su emprendimiento agrícola, por la fuerte sequía que afectó a la zona. Quebrado anímica y económicamente, Lisandro de la Torre fue inducido por sus partidarios a una nueva puja electoral por una banca en el Senado, por considerarlo el más apropiado para la denuncia pública de la corrupción imperante en el gobierno. Obtuvo su banca senatorial nuevamente e inició al instante una campaña de divulgación de los negociados que involucraban, entre otros, a ministros de la Nación.

Los privilegios formados, las prebendas a privados, los monopolios favorecidos por leyes vergonzosas, eran los blancos preferidos del virtual fiscal de la Nación, aunque estaba prácticamente solo en la Cámara de Senadores y con poca repercusión en los medios que divulgaban parcialmente su lucha.

Fue el pacto Roca - Ruciman otra muestra de las presiones del gobierno británico sobre los intereses de Argentina. Nuevamente la voz de Lisandro de la Torre se dejó oír en el Senado, denunciando la virtual entrega del comercio exterior argentino a los intereses exclusivos de Gran Bretaña. Negociados con los cupos de exportación de carnes, evasión de impuestos y cohecho, son puestos en evidencia, llegando a estar presente en una interpelación el mismo Ministro de Agricultura. De la torre estaba rodeado de toda una bancada que le era adversa; su compañero de bancada enfermó y su remplazo, un joven de futuro promisorio dentro del Partido Demócrata Progresista, Enzo Bordabehere, no terminaba de recibir el diploma senatorial, demorado adrede.

Ante los argumentos irrefutables del senador por Santa Fe, el Ministro sólo atinaba a insultar y amenazar; la presidencia llamó al orden. Luego el ministro interpelado se levantó sorpresivamente de su pupitre y lanzó una serie de improperios hacia su interlocutor. Don Lisandro ya no pudo contenerse, de pié y amenazador, cayó sorpresivamente hacia atrás, tal vez producto del cansancio y los nervios. Su colega Bordabehere, quien asistía con sumo respeto y admiración a su maestro a un costado del recinto, se lanzó inmediatamente en su ayuda cuando sonó un disparo. Al terminar la confusión, el joven discípulo, a quien tanto estimaba, agonizaba en sus brazos con un disparo en la espalda, dejándolo en una congoja de la cual no pudo salir. El responsable era un matón a sueldo, un ex-policía y guardaespaldas de un importante dirigente conservador.

Agobiado, aislado, fuertemente afectado por el asesinato de Bordabehere, renuncia a su banca en enero de 1937.

Desde entonces resultan muy escasas sus apariciones públicas, ocupando la tribuna sólo como conferencista.

Escribió su última carta luego de haberse despedido de dos amigos que lo habían visitado unos momentos antes. Era el 5 de enero de 1939, sentado en el sillón, tomó su revólver y lo apuntó directo al corazón, habrá pensado en sus viejos maestros como Alem y Del Valle y a su compañero de banca, el joven Enzo Bordabehere. Fue en el departamento del segundo piso de la calle Esmeralda 22 de Buenos Aires. En el cementerio El Salvador de Rosario está depositada una urna con sus cenizas.

Lisandro de la Torre, un ejemplo de lucha política y cívica, uno de los hombres emblemáticos de la democracia argentina vacía de justicia, de conductas miserables.