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Rembrandt

Uno de los más geniales e influyentes artistas plásticos de la historia. Quienes cursamos la secundaria lo estudiamos, al menos un poco. Hoy desde estas páginas lo recordamos, a 400 años de su nacimiento.

Rembrandt Harmenszoon van Rijn nació en Leiden, Holanda, el 15 de julio de 1606, hijo de un molinero de clase media, el quinto de sus hijos. Ingresó en la Universidad de Leiden, aunque se desconoce en qué materias, y en 1621 abandona los estudios universitarios, iniciando su aprendizaje artístico con un pintor llamado Jacob van Swanenburgh, en cuyo taller estuvo tres años.

En 1624 continuó su aprendizaje en Amsterdam, ya con un pintor de mayor relieve, Pieter Lastman, de quien toma las influencias de Caravaggio y Elsheimer; tras seis meses, después de dominar todo lo que había aprendido, en 1925 Rembrandt volvió a Leiden y, considerándose ya formado, abrió un taller junto con Jan Lievens (quien después se desvinculó para dedicarse a otra actividad). Pronto se le tuvo en tan alta consideración  que no tardó en contar con una amplia clientela. Y, a pesar de no tener más de 22 años, empezó a contar con sus primeros discípulos, entre los que se destaca Gerrit Dou.

En estos años, el arte de Rembrandt evolucionó desde unos inicios de colores brillantes y gestos grandilocuentes hacia una creciente afirmación del claroscuro. De esa primera época es su primera obra conocida, “La lapidación de San Esteban”. Su fama es ya considerable.

Su padre muere en 1630 y Rembrandt abandona Leiden instalándose en Amsterdam, y se asocia con un marchant de obras de arte, Hendrick van Uylenburgh, quien le proporciona interesantes encargos, aumentando así su fama y su fortuna.

En 1632 realiza una de sus obras más famosas: “La lección de anatomía del doctor Tulp, óleo sobre lienzo de 1,70 x 2,17 metros, (la cual se aprecia en la tapa de esta edición de AquíDEVOTO, donde también vemos “La Sagrada Familia”, óleo sobre lienzo, 1,83 x 1,23 m., del año 1630)

A su situación económica próspera se agrega su matrimonio en 1634 con Saskia van Uylemburgh, sobrina de su socio y poseedora de una importante dote. De esta etapa es el “Autorretrato con Saskia” o “Saskia con sombrero”.

La década de 1630 será muy importante, con obras de temática religiosa como “El sacrificio de Isaac”, “El banquete nupcial de Sansón”, excelentes paisajes o magníficos autorretratos.

Pero en 1642 muere su esposa Saskia, unos meses después de dar a luz al único hijo que les sobrevive. Hasta entonces, Rembrandt gozaba de un notable éxito financiero, tanto en el campo del arte, como en el de profesor e incluso marchante.

A partir de ese momento, la ordenada y exitosa vida de Rembrandt sufre duros embates tanto emocionales como económicos, llegando a la quiebra total en 1656.

Para llegar a ésta, además del derrumbe de su vida personal, incidió su inclinación a la vida ostentosa. El inventario de su colección de arte y antigüedades, realizado antes de que se celebrara la subasta pública para pagar sus deudas, pone de relieve la amplitud de sus gustos artísticos, escultura antigua, pintura flamenca e italiana del renacimiento, arte oriental, obras holandesas coetáneas, armas y armaduras. Por desgracia, los resultados obtenidos en la subasta, incluida la venta de su casa, fueron desalentadores.

Vive en concubinato con su sirvienta Heindrickje Stofeels, muchacha que se convertirá en el sustento de los años finales del artista y en modelo de múltiples obras. Dichos problemas no afectaron al trabajo de Rembrandt y, si algún cambio se percibe, es el del incremento de su maestría artística. A pesar de estos lamentables episodios, el arte de Rembrandt avanza, abandona la exuberancia barroca pero se enriquece con un colorido vibrante y un enorme interés por el detalle. Se adentra en la comprensión de la naturaleza humana y traslada este estudio a sus obras. Los encargos vuelven a aparecer en la década de 1650.

Su vida personal continuó, sin embargo, marcada por la desgracia, ya que su amada Hendrickje murió en 1663 y la vida del artista desde entonces ya no se pudo volver a enderezar más: también su hijo Titus fallece en 1668. Apenas 11 meses después, Rembrandt fallece en Amsterdam el 4 de octubre de 1669 a la edad de 63 años.

Las dos etapas, próspera y adversa, de la vida de Rembrandt se reflejan en sus obras, siendo esto especialmente notable en los autorretratos, un género que el artista cultivó a lo largo de toda su carrera: mientras que los primeros son alegres, brillantes y un tanto superficiales, los de los últimos años tienen un carácter sombrío, sereno, y reflejan una profundidad muy superior.

De los numerosos géneros que cultivó, el religioso y el retrato fueron los dos en que más brilló su talento de maestro del Barroco. A Rembrandt se le recuerda, sobre todo, por sus magistrales retratos de grupo, absolutamente alejados de los convencionalismos de época. La maestría compositiva, la perfecta caracterización de los personajes, el detallado estudio de los ademanes, la agudeza de los rostros, hacen de sus tres grandes creaciones de este género (“La Lección de anatomía del doctor Tulp”, “La Ronda de noche” y “Los síndicos del gremio de pañeros”) unas obras llenas de vida y de genio.

Sus primeras obras de tema bíblico presentan un acentuado dramatismo, dentro de la tónica del gusto barroco.

Es considerado uno de los más innovadores y excepcionales artistas de todos los tiempos, de los más importantes pintores de la historia del arte occidental.

Fue un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo (alrededor de 1500) y del grabado (cerca de 400 realizados). Tanto los dibujos como los aguafuertes son obras plenamente barrocas, dominadas por la acción, el dramatismo y un realismo derivado de la observación del mundo circundante muy característico del arte de Flandes y de los Países Bajos. Pinturas, realizó alrededor de 600.

Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso.

En el siglo XX, los expertos han descubierto que un gran número de pinturas que antes se le atribuían a él corresponden a artistas de su taller; aún hoy estudiosos en la materia siguen realizando tareas para identificar fehacientemente algunas obras.

La figura de Rembrandt, en un autorretrato que realizó en 1640, cuando todavía transcurría su época más feliz y próspera.