Los padres que dan demasiado

por la  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, por eso no es fácil opinar al respecto. He aquí algunas cuestiones para tener en cuenta.

Como para nosotros, los padres y las madres, lo más importante son nuestros hijos, nuestro mayor deseo es que sean felices, sin medir las consecuencias, y las necesidades de ellos están antes que las nuestras.

Les damos todo lo que piden para evitarles frustraciones, los protegemos y acompañamos tanto que no les permitimos desarrollar sus propios recursos.

Los defendemos aunque no tengan razón; si no traen buenas notas, el responsable es el docente; si no forman parte del equipo de fútbol, es porque el profesor “le tiene idea”, y así sucesivamente en todos los aspectos de la vida.

De a poco, el principito se va acomodando en su trono, y los padres pasamos a ser sus súbditos.

Es común que el niño pequeño quiera todo lo que ve, y que el adolescente quiera que toda su ropa sea de marca.

Cuando se satisfacen por completo todos sus deseos, los niños no aprenden a tolerar la frustración, y no llegan bien preparados a la edad adulta.

Por darles siempre el gusto a sus pedidos, se desbordan de juguetes los cuartos infantiles. La nena tiene tantas muñecas que ni siquiera se acuerda qué nombre les puso.

Los chicos con papás “dadores” en exceso no valoran lo que tienen, y siempre esperan conseguir algo más.

Lo que nuestros hijos necesitan es algo que no se compra con dinero, y se llama AMOR.

Comprensión, dedicación, tiempo compartido, buenos ejemplos y valores morales, son algunas de las cosas que hablan del amor que le damos a nuestros hijos.