Las pérdidas afectivas 
como causa de enfermedad

 por el  Dr. Marcelo Melamed

Todos sufrimos cuando perdemos a un ser querido, iniciando una etapa dolorosa que conocemos como DUELO. Este delicado momento de la vida tiene un tiempo de evolución más o menos prolongado que no puede prefijarse, tras el cual el individuo afectado elabora la situación y lentamente reinicia sus actividades, en fin, su vida habitual.

Pero algunas personas expuestas a estas situaciones no logran superarlas, quedando fijadas al desequilibrio interno generado por la intensidad del impacto emocional, y entonces se ha establecido el germen de una enfermedad que puede ser , de acuerdo a la susceptibilidad individual, muy grave.

Así fue el caso de Nélida, que acudió a mi consultorio con síntomas de una enfermedad reumática severa, que le ocasionaba dolores intensos, entre otros problemas físicos que afectaban seriamente su calidad de vida.

Al recorrer su historia personal durante la entrevista homeopática, su relato se vuelve tenso al hacer referencia al momento en que fallece su pareja, hecho que coincide sospechosamente con el momento en que empiezan a aparecer los síntomas de su actual enfermedad. Al indagar en esta circunstancia, Nélida irrumpe en un llanto angustioso, involuntario, con suspiros, e inmediatamente se sume en recuerdos nostalgiosos acerca de momentos vividos en el pasado. Siente que nadie puede comprender su pena, por lo que no tolera que se le acerquen para consolarla. Su humor se ha vuelto cambiante, alternando alegría con tristeza en un tiempo muy corto, siente una sensación de vacío en el estómago que no alivia comiendo y reconoce haberse vuelto irritable. Paradójicamente, puede rechazar toda compañía o desearla intensamente, según el momento. Ha perdido la confianza en sí misma, por lo que se ha vuelto inconstante e insegura. Surgen temores y ansiedades que antes no había sentido, y trata de evitarlos sumiéndose en múltiples ocupaciones, no obstante se ha vuelto poco tolerante y agresiva en el trato, por lo que genera rechazo en sus compañeros de trabajo.

Nota ciertas sensaciones, como atragantamiento y espasmos en garganta y reiteradas veces se sintió desmayar.

Desde el punto de vista de la Medicina Homeopática, Nélida presentaba una vulnerabilidad a las pérdidas afectivas, puesta en evidencia al presentarse la situación referida, que la sume en una inestabilidad emocional, motor de sus cambios reactivos y causa real de sus manifestaciones sintomáticas, es decir, de su enfermedad física manifiesta. Recibió tratamiento con el remedio homeopático único en función de su particular forma de reaccionar, de su individualidad. Fue elaborando su pérdida en forma progresiva, desaparecieron sus llantos y sensaciones extrañas, y continúa mejorando de sus síntomas físicos, pudiendo reintegrarse a sus tareas habituales.