> Personalidad para recordar

Niní Marshall

Una personalidad genial que, con sus creaciones, hizo reír a varias generaciones. Su talento para reproducir los rasgos del habla de distintos sectores sociales o de colectividades, aún hoy es modelo para humoristas y comediantes.

Marina Esther Traverso nació el 1º de junio de 1903, hija menor de los asturianos Pedro Traverso y María Angélica Pérez. Su padre murió cuando ella tenía apenas dos meses de edad. Cariñosamente le decían “Niní” (como abreviatura de Ninita, deformación de su primer nombre). Creció en un ambiente donde se estimulaba la creatividad por sobre todas las cosas, y desde muy niña se lucía con imitaciones. En su casa natal del barrio de Caballito lideró un grupito de chicos con los que hacía teatro casero, en el sótano de un tío tapicero. Después estudió danzas españolas y se recibió de bachiller.

Casada con un ingeniero, llamado Felipe Edelman, apenas terminado el colegio secundario y a dos meses de dar a luz a su hija Ángeles, falleció su madre. Además, su marido era jugador compulsivo, y perdió todo el dinero. Ella decide separarse; “mi catástrofe sentimental y económica”, la llamó en sus memorias. Se convirtió en crítica de espectáculos, y empezó a firmar con el seudónimo Mitzi algunas notas de chimentos en “Sintonía”, la mayor revista de espectáculos de los años 30.

En Radio El Mundo le permitían, durante los intervalos, realizar algunas imitaciones graciosas. Pero fue en el programa radial “La Voz del Aire” que pudo empezar a trabajar más a fondo. Era la “cancionista internacional” Ivonne D'Arcy, que todo lo imitaba y que todo lo cantaba. Con este personaje de rótulo cursi empezó a descubrir los recursos que le ofrecía la radio. Recordemos que por aquella época no existía la televisión, entonces todo pasaba por la radio, que era escuchada por toda la gente. De a poco Niní fue ganando fama, especialmente cuando hacía a Cándida, inspirada en una empleada doméstica de su casa familiar. Cándida representa a los inmigrantes gallegos honrados y tenaces, trabajadores, fieles, incapaces de la bajeza pero muy apegados a lo utilitario.

Ya por esa época se cambia el nombre, usando el apodo de su infancia y complementándolo con el apellido Marsal, proveniente de las tres primeras letras de su nombre (Marina) y del apellido de su segundo marido, Marcelo Salcedo. Quizá porque la prensa no lo consideró suficientemente glamoroso, lo modificó transformándolo en Marshall.

En 1938, el famoso director de cine Manuel Romero le da la gran oportunidad para que Catita (Catalina Pizzafrola) debute en el cine. La película, “Mujeres que trabajan”, fue un verdadero éxito de taquilla. En sus memorias, Niní cuenta que para elaborar a Catita ella recurría a las fuentes: paseaba en colectivos, iba de compras a los mercados. En principio, había sido una broma que ella le hizo un día a Juan Carlos Thorry, su compañero en la radio. Niní contaba que ella le había dicho:

-“¿No me daría un utógrafo, diga? Yo que tanto lo amiro. ¡Ande...sea bueno, deále”! La había estrenado en radio el 21 de mayo 1937.

Escribía siempre ella misma sus libretos, lo mismo que la mayoría de los diálogos de sus personajes en las 37 películas que filmó (“Divorcio en Montevideo”, “Casamiento en Buenos Aires”, “Luna de miel en Río”, “Hay que educar a Niní” o “Cándida”, etc.).

Todos sus personajes fueron muy populares. Pero los dos más celebrados y recordados son Catita y Cándida. Aunque los otros personajes no gozaron de tanta popularidad como la de estas dos, queremos hacer un repaso de los más importantes (apenas algunos):

Mingo es el hermano de Catita, y es el chico travieso del barrio. Doña Pola, una simpática anciana judía, es la dueña de la tienda “Los 3 hemisferios” y que aprovecha cualquier ocasión para hacerle publicidad. Mónica Bedoya Hueyo Picos Pardos de Unzué Crostón insoportable mujer llena de modismos y costumbres aristócratas que rechaza todo lo común, incorpora nuevos códigos al habla argentina como “tarúpido”, y destrucción de fonemas como por ejemplo “depre” y “porsu”. Representa la tilinguería de las mujeres de la clase alta. La Niña Jovita (y su loro Romeo), mantiene siempre su deseo de “casosiarse” con un caballero que enamore su corazón ingenuo de dama antigua. Niní la creó observando a las amigas solteronas de su tía. Belarmina Cueio es una chica provinciana, empleada doméstica de la Niña Jovita. Algo mentirosa, torpe y a menudo reprendida por su patrona, las obligaciones de casa y cuidar al loro son su ocupación. Niní dijo que le surgió en los años que estuvo viviendo en el interior”. Doña Caterina Gambastorta de Langanuzzo era la abuela de Catita, de 90 años, y a pesar de estar hace mucho en la Argentina conservaba su acento italiano.

Las caricaturas de Niní eran tiernas, no había en ellas crueldad ni nada parecido. Su talento para reproducir los rasgos del habla de distintos sectores sociales o de colectividades fue un aporte maravilloso para la risa, pero también para la investigación filológica. Por ejemplo, la Universidad de La Plata registró el lenguaje de sus personajes con esos fines. Lástima que aquellos valores fueron juzgados como “una deformación del idioma” que ponía en riesgo la pureza de la lengua “para el pueblo, que no tiene capacidad de discernir”, por funcionarios del golpe del 4 de junio de 1943. La gran creadora, primero se refugió en la pintura y luego se exilió en México. Allí también trabajó en radio y en cine, deslumbrando no sólo al público mexicano, sino también al cubano, al español y al de los barrios latinos de Nueva York.

El exilio afectó su vida matrimonial y en 1952 se casó por tercera vez con Carmelo Santiago.

En 1955 volvió al país. Vendrían los años de gloria y reconocimiento unánime. Sin ningún resentimiento, pese al ambiente tan competitivo, apoyó frecuentemente a otros colegas, llamando la atención de productores y directores sobre Zully Moreno, Antonio Gasalla, Enrique Pinti o Juan Carlos Altavista. Alcanzó especial repercusión en espectáculos como Coqueluche, con Thelma Biral, en ciclos de televisión y en el café concert, donde con “Y se nos fue redepente” (1972), un espectáculo considerado entre los máximos exponentes del humor negro en la Argentina en el que alternaban en escena todas sus creaciones con motivo del funeral de Don Pascual, el zapatero del barrio. Llegó a las 800 representaciones, además de un programa especial en Canal 13, junto a Carlos Perciavalle (se puede ver un fragmento en Internet, en: www.webtv.com.ar) y un disco de la compañía CBS.

“Una noche en la radio” junto a Juan Carlos Thorry, estrenada en 1977 en el Teatro San Martín, era una nostálgica evocación de una audición radial de los años 40, con sus históricos personajes. Luego de ser la figura estelar de varios programas televisivos y de una despedida escénica en 1981 con una obra titulada “¿Quién apagó la luz?”, acompañada por Jorge Luz, en 1983 decidió retirarse. Dos años más tarde, recopiló sus recuerdos y experiencias en el libro “Mis memorias”. Sólo en el '88 apareció fugazmente en televisión para el ciclo de Antonio Gasalla.

Compartió cartel con Marcos Kaplan, Pepe Iglesias, Tito Lusiardo o Juan Carlos Thorry, entre muchos otros.

Ya en los últimos años empezaron a hacerle homenajes seguido. Por ejemplo: en 1989 recibía el diploma de Ciudadana Ilustre otorgado por la Municipalidad de Buenos Aires. En 1992, sus pares de la Asociación Argentina de Actores premiaron su “trayectoria honorable” con el Premio Podestá.

En 1992 su productor, Lino Patalano, la actriz Marilú Marini y el director Alfredo Rodríguez Arias eligieron sus textos para montar en París una obra llamada “Mortadela”, que se estrenó en Buenos Aires al año siguiente. El mismo equipo creó el espectáculo “Niní”, en 1995, también presentado en París y Buenos Aires.

A los 92 años, Niní murió de una afección respiratoria, el 18 de marzo de 1996. Una mujer prolífica (aunque tuvo sólo una hija), una personalidad genial que con sus creaciones hizo reír a varias generaciones, y que aún hoy es un modelo para humoristas y comediantes. Hoy día la podemos seguir disfrutando, viendo sus películas y también al escuchar algunos CD que editaron con sus personajes.