> Personalidad para Recordar

Ricardo Gutiérrez 

Hoy nos disponemos a acercarnos a la biografía de una personalidad que tuvo importantísima incidencia en la salud de los porteños, especialmente de los más pequeños: los niños. Fue Ricardo Gutiérrez, médico de enorme prestigio, tanto entre sus compañeros y discípulos, médicos y poetas (porque también escribía versos), y más que nada entre las madres.

Ricardo Gutiérrez nació el 10 de noviembre de 1838 en la bonaerense Arrecifes, en el seno de una familia de intelectuales. Sus hermanos, José María, Eduardo y Carlos, como él, se dedicaron a la literatura y otras actividades artísticas. Como fueron alumnos del gran educador Amadeo Jacques, es seguro que esta vocación por el arte les surgió (o se desarrolló aún más) durante los estudios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Luego, decidió cursar la carrera de Derecho en la UBA. Llegó a aprobar alrededor de la mitad de la misma, pero la abandonó para inscribirse en la Facultad de Medicina. Era su vocación verdadera.

Era también militar y guerrero: integró los ejércitos de Buenos Aires, bajo las órdenes de Mitre, y combatió en las batallas de Cepeda y Pavón. En un momento, supo aunar sus conocimientos médicos (desde poco antes ya era Doctor en Medicina) con su labor militar: durante la guerra con el Paraguay, Gutiérrez fue médico en campaña, y prestó valiosos servicios a los ejércitos de la Triple Alianza. Allí nace su invencible repugnancia a la guerra, reflejada en algunas de sus mejores composiciones poéticas.

A sus 22 años (1860) ya publica su primer poema. “La fibra salvaje” y, más tarde, “Lázaro”, en el cual evoca la pampa y el gaucho. Ambos son saludados cálidamente por la crítica. Publicaba en La Nación, el diario de Mitre, distintas obras, como “El Misionero” o “El poeta y el soldado”, asomando como una de las mejores plumas de la literatura nacional. Su producción se continúa difundiendo en diferentes periódicos, y se convierte en libro en 1878: “El libro de las lágrimas” y “El libro de los cantos”. El poeta romántico se va diferenciando bastante de las influencias de su primera juventud, y encuentra acentos personales. Gutiérrez es un poeta constantemente triste y dolorido, a veces hasta desgarrador; pese a esto, siempre presentes en sus versos la piedad humana y el sentimiento religioso. Después de sus 42 años su espíritu poético cantó sólo esporádicamente.

En 1871 fue becado por el gobierno nacional para proseguir estudios de perfeccionamiento en Europa. Decidió entonces orientar su aprendizaje y labor a la clínica infantil. Volvió llenó de ideas, que empezó a realizar apenas puso su persona en tierra argentina. La idea realizada más importante: la creación del Hospital de Niños, institución que dirigió y donde prestó servicios gratuitos por más de 23 años. Aún hoy lleva su nombre. También allí pudo poner en marcha, por primera vez en la Argentina, la medicina psicosomática; aplicada a los niños enfermos significa, por ejemplo, un tratamiento que une a la medicación con el juguete.

Durante las epidemias de cólera de 1867 y 1877, y la de fiebre amarilla de 1871, Gutiérrez comandó los servicios sanitarios de varias regiones (por ej., la de San Fernando), que estaban entre las más afectadas por los contagios y las muertes.

En 1879, pese a que gran parte de su tiempo lo consumía el Hospital y sus muchos pacientes, Ricardo Gutiérrez fundó con sus hermanos el diario La Patria Argentina, de difusión cultural.

Ricardo Gutiérrez fue sin duda un exponente importante, quizá emblemático, de una época signada por ideas progresistas, conocida como “positivista”. Fue una personalidad que puso coherencia entre sus ideas y sus actos. Falleció en Buenos Aires, el 23 de septiembre de 1896, cuando aún dirigía la valiosa institución que había fundado, el Hospital de Niños.

También vale recordar que nuestra zona cuenta con una calle que da homenaje a su figura. La calle Ricardo Gutiérrez tiene sus puntas en Santo Tomé 2352 y la Av. Gral. Paz 7400. Es de trazado irregular, porque en algunos tramos es dividida vereda par e impar por las vías de TBA (Ferrocarril Gral. San Martín). La numeración: del 2314 al 4892. La designación de la calle data del 30 de octubre de 1914, por Ordenanza Municipal. Antes se la conocía como Camino del Pacífico.