El Vínculo Primario

por  Aída Potnoy Gueler (Lic. En Cs. De la Educación, J.T.P. Psiquiatría UBA) y Gisella I. Gonsales (Psicóloga, Ayudante 1º Psiquiatría UBA)

¿Qué sucede cuando una joven mamá embarazada acude a la consulta para corroborar su estado y, en consecuencia, inicia los controles médicos correspondientes?

A partir de los mismos surge la necesidad de una atención más amplia que contemple todas aquellas dudas e inquietudes que surgen en esta futura mamá y, por qué no, del papá?

El transcurso del embarazo podría pensarse en diferentes etapas ligadas al desarrollo físico del feto. En la primera etapa, los papás tendrán que adaptarse a la noticia del embarazo que llega acompañada con los primeros cambios físicos de la mamá. En un segundo momento, con la percepción de los movimientos fetales, el feto anuncia su presencia física y así se da un real reconocimiento. Por último, este hijo por nacer es experimentado como un individuo, al cuál se le eligen nombres, se piensa en la reestructuración de la casa para alojarlo, se hacen planes acerca de su cuidado, etc.

Sería muy importante y valioso, por lo tanto, trabajar preventivamente en lo que hace a la eventual “relación mamá - hijo - papá”.

Respondiendo a las consultas diarias es necesario tener en cuenta el adecuado manejo de las ansiedades que surgen en el período de gestación, los temores naturales de este momento, con qué conocimientos cuenta la embarazada con respecto al cuidado del bebé y su propio cuidado, como así también las características propias de cada familia en cuanto al apoyo emocional que ésta pueda brindar.

La mujer embarazada estará particularmente dispuesta a recibir el apoyo emocional de otras personas. El rol del padre, o la persona que ocupe ese espacio, es fundamental y actuará desde un lugar de sostén, interviniendo activamente durante todo el proceso. Del mismo modo, la participación de  familiares y amigos estarán contribuyendo a dar comienzo a una familia afectivamente más segura.