> Grandes de Nuestro Tango

Mariano Mores, niño prodigio, pianista y compositor universal. ¿El Chopin del Tango?

Quiso hacer universal la música tanguera, y lo logró. Creó varios tangos de los más grabados y conocidos en el mundo. ¿Como intérprete? Con muchos matices y "colores", es dueño de un estilo único, personal, irrepetible. A sus casi 90 años, sigue activo

El gran maestro nació el 18 de febrero de 1918, en el barrio de San Telmo, en nuestra Ciudad de Buenos Aires (más exactamente, en una casa de calle Chile 280). Su verdadero nombre es Mariano A. Martínez, y su madre era María Mónica Lorenti, y su padre, Mariano, era español de Soria. Por parte de éste, tenía abuelo español y abuela francesa; por lado materno, abuelo italiano y abuela inglesa. En su sangre llevaba ya, de movida, un pequeño popurrí de nacionalidades europeas.

En 1925 sus padres compran un piano para que Marianito emprendiera su estudio, pero apenas a los seis meses de iniciado, su profesor le dijo que no siguiese porque no tenía condiciones. Algo así como 2 años después, una vecinita suya estudiaba el mismo instrumento, y entonces él decide retomar ese aprendizaje, aun sin decirle a sus padres. La profesora era la hermana del almacenero de la esquina, y entonces le iban descontando los 5 pesos de arancel restándole 100 gramos a los sucesivos pedidos de la familia Martínez, que solían ser de yerba, azúcar, café, legumbres, fiambres. Marianito era muy dúctil, y muy rápido aprendió teoría y solfeo, lo que para la mayoría de los estudiantes de música resulta tedioso y difícil.

En 1928 la familia se muda a Lanús Oeste, donde Marianito siguió aprendiendo piano, con la Prof. Amelia Fagoada de Alcami, del Conservatorio D'Andrea en. En tres años hizo todo el profesorado de música. Tocaba los clásicos con una facilidad sorprendente, y su aplicación al estudio de armonía, contrapunto y composición era de un nivel tan alto que, cuentan, su profesora no le quería cobrar. Al cumplir 10 años, obtiene una beca para estudiar en Salamanca, España. En aquella misma época ya se presentaba públicamente: lo anunciaban en murales con leyendas como “Hoy actuación de Lolo, el Compositor y Pianista Relámpago”, porque, tras interpretar obras de los grandes maestros, realizaba un número especial solicitándole a la gente dos o tres notas musicales con las que improvisaba y le salían temas asombrosos. “Lolo” era el apodo que le había puesto su abuela, por el nombre de su comediante preferido.

También allá, en España, fue donde Marianito toma contacto con el tango. Era una tarde que paseaban por la rambla con su padre, cuando escucharon salir de un negocio las notas de “Melodía de Arrabal” por Carlos Gardel.

Poco después que volvieran de España su padre muere a los 42 años, cuando Mariano tenía 14 años de edad; se ve impulsado a mantener a su madre y seis hermanos. Entonces, comienza a trabajar como pianista profesional en locales como el Café Vicente (Corrientes al 900) como acompañante de solistas, y pese a que aún no aprendía a tocar tango, ya aprendía a acompañar para un montón de otros géneros y estilos. En aquel café buscaban, mediante un cartel, un pianista que leyera a primera vista obras clásicas e internacionales. Todavía nada de tango, pero como se insertó bien en el grupo, el dueño del local lo lleva a otro que regentea en el Balneario Municipal, y allí conoce al gran letrista de tangos Luis Rubinstein. Éste era de familia de músicos, y dirigía la Academia Musical P.A.A.D.I. (Primera Academia Argentina De Intérpretes) y entonces Marianito comienza a ganarse la vida allí, primero como transportista de obras populares y luego con la dirección del coro de la academia. Allí mismo conocería al dúo de las hermanas Mores, Mirna y Margot, que tomaban clases de canto allí y además cantaban juntas. Fue así como Marianito comienza a darles clases particulares a las hermanas Mores. El músico fue conquistando a Mirna, quien sería en el futuro su esposa. Él se incorpora al dúo, resultando: “Las Hermanitas Mores” acompañadas al piano por Marianito. El Trío Mores debutó en Radio Belgrano, 1937. Con el tiempo el dúo se alejaría del ambiente y de esta forma Marianito sigue portando el apellido Mores. Tanto estaba enamorado Mariano de Myrna que buscó casa cerca suyo. La encontró a una cuadra de la casa de las hermanitas, en Terrada 2410, Villa del Parque, adonde se mudó.

En 1938 compuso “Gitana”, una canción de tipo español (con letra de Rubinstein) que alguna vez cantó y grabó el famoso lírico Tito Schipa. También, una canción de estilo paraguayo, “Tristes están las selvas sin tu alegría”, que más tarde popularizaría Samuel Aguayo; esta canción tenía que ver con el hecho de que en el Café Vicente tocaba guaranias como parte de un grupo de música de origen guaraní, un estilo muy difícil para los pianistas.

El sello Columbia lo contrata para que arregle y dirija una orquesta para hacer tangos en japonés. Es el primer gran éxito, económicamente hablando; por eso gana, junto con las hermanas Mores, 5000 dólares. Pero también ese mismo año compone su primer tango, de esos que serían inmortales: “Cuartito azul” (con letra de Mario Battistella, el mismo que colaboró para hacer “Melodía de Arrabal”con Gardel), estrenado por Ignacio Corsini el 17 de julio. Respecto a este entrañable tango, el músico contó: “encontré una casa muy linda, dos piezas, comedor, baño, patio y arriba la terraza y el cuartito donde guardaba mis cosas; arreglé esa habitación muy modestamente: la pinté con cal, mezclada con un producto de color azul que se usaba al lavar la ropa (su “querida viejita” le regaló la idea de ese agregado, resultando una mezcla azulada con la que pintaba su luego añorado cuartito de Villa del Parque). Las paredes de este cuartito se descascaraban cada quince días y yo pacientemente volvía a pintarlas.”

Este primer tango gana rápidamente el gusto popular, y eso hace atrae a los mejores poetas hacia Mores.

A sus 17 años, ingresa como pianista de Francisco Canaro (a instancias del autor teatral Ivo Pelay), por entonces el artista más aclamado del tango, y con su orquesta en pleno crecimiento. El plan original era que Mariano participara como un segundo pianista, a la par del titular Luis Riccardi, en la comedia musical “El muchacho de la orquesta” pero entre Don Francisco y el joven músico se empieza a producir una gran empatía, y así se incorpora permanentemente a la orquesta, y a la marquesina de sus comedias musicales. Riccardi se retira en el ’41 y Mores queda como único pianista. Luego Marianito escribiría las partituras del Coro y, más tarde, crearía los arreglos para la orquesta. Ya en 1940 Mariano Mores empieza a ponerse de moda como compositor, es decir que éxito tras éxito va conquistando el lugar que logró por siempre como uno de los más populares creadores musicales de tangos, en colaboración con algunos de los mejores poetas. Por ejemplo, el de 1940 fue “En esta tarde gris” (letra de José María Contursi).

El 3 de setiembre de 1942 se une en matrimonio con Myrna, cuyo verdadero nombre es Guillermina Moragues.

El tango “Uno”, resultado de una extraordinaria composición de Mores con una letra escrita con mucho tiempo y dedicación (casi tres años) por Enrique Santos Discépolo, fue estrenado por Tania (esposa de éste), durante la temporada de revistas del Teatro Astral de 1943. Según la idea de Mores, iba a llamarse “Humo en la oscuridad”, pero al ponerle letra, Discépolo pensó cambiarlo por “Si yo tuviera un corazón” (como uno de sus versos); sin embargo el clamor inmediato del público, entusiasmado ante una obra de tan buena, inusual calidad, lo cambió por “Uno”, ya que lo pedían como bis haciendo la seña de levantar un dedo (“uno”), tal el inicio de la letra.

En el próximo número completaremos esta reseña de la vida de uno de los más destacados compositores e intérpretes de nuestra música que aún, a sus 88 años de edad, continúa llenando salas toda vez que se presenta con sus cuidados espectáculos. (continuará)