> Personalidad para recordar

Roberto Fontanarrosa (q.e.p.d.)
El creador de Inodoro Pereyra (la historieta del gaucho y su perro Mendieta, que con mucho humor logró ser la más representativa de la esencia argentina) fue un artista popular, y tal vez uno de los argentinos más queridos. Fue sin duda una Personalidad para recordar, y para seguir sonriendo con sus creaciones que nos mejoran la vida.

Primera Parte (la segunda estará en Setiembre)

El 19 de julio falleció un celebrado artista, una queridísima persona. A la hoy temprana edad de 62 años, dejó esta vida Roberto Fontanarrosa, ese humorista genial, el historietista que creó varios personajes inolvidables. El escritor de los temas populares. El amigo de todos. Qué paradoja... un tipo para el que siempre fue tan importante encontrarse con los amigos, se fue justo un día antes del “Día del Amigo”.... Sin embargo, para él estar con los amigos era algo de todos los días. Es recordado siempre como un amigo que siempre se acuerda de los amigos, y en general, como una muy buena persona. Eso es algo que no muy seguido se combina con tener talento para alguna de las artes. En el caso del inolvidable “Negro” Fontanarrosa, fue así, sin ninguna duda.

Para su despedida, ya el velatorio, en una sala del rosarino barrio Pichincha, fue un constante paso de personalidades, tanto de la historieta y de las artes, como hinchas de Rosario Central, autoridades políticas y religiosas, y también vecinos anónimos y amigos, y obviamente los familiares. Pero en la marcha de cortejo fueron decenas de miles las personas que se sumaron, generando momentos muy emotivos y diferentes, como aplausos sostenidos y repetidos, cantos típicamente futboleros, y lágrimas, tanto de mujeres como de hombres. Obligado fue el paso por el estadio de su querido “Central”. Luego, al mediodía del 20 de julio, fue sepultado en el cementerio Parque de la Eternidad, en Granadero Baigorria.

La ciudad de Rosario fue tomada por una profunda tristeza por la partida de otro de sus indiscutidos íconos. Allí se le reconoce, además de sus sus talentos, el haber triunfado en el mundo y aún así no haber dejado nunca Rosario. A Roberto Fontanarrosa lo sobreviven su compañera, Gabriela, su hijo Franco, e incluso Rosita, su propia madre. Algunos dicen que su muerte puede haber resultado un alivio para él, tras haber aguantado más de cuatro años con una esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad que va paralizando paulatinamente el cuerpo.

Roberto Alfredo Fontanarrosa nació el 26 de noviembre de 1944 en Rosario. Su padre (Berto) era jugador de básquet en el Club Huracán, y técnico de Gimnasia y Esgrima.

Ese mismo mes aparece la revista “Rico Tipo”, cuna de las osadas Chicas de Divito, y recordado exponente de alrededor de 10 años en que la historieta y el humor gráfico argentino crecieron y se consolidaron.

“En mi niñez fue todo normal, todo común, sin catástrofe, sin privaciones terribles y sin acontecimientos sobresalientes. Mi niñez no da ciertamente para escribir una novela angustiante. Ni da tampoco para una historieta.”

A los 9 años, el pequeño Fontanarrosa se encuentra con su verdadero amor: la pelota de fútbol, porque va a la cancha por primera vez: ve un partido entre Rosario Central y Tigre. Ya desde entonces supo que quería ser jugador de fútbol. “Si hubiera que ponerle la música de fondo a mi vida, sería la transmisión de los partidos de fútbol.” Y se hace para toda la vida “canaya”, o sea hincha de Rosario Central.

En 1957 terminó la escuela primaria: “Andá al industrial porque en la industria está el futuro del país. Lo que se estudia ahí tiene una aplicación”, le recomienda el padre. “Que haga lo que le guste, pero por si acaso que estudie inglés”, acota la madre al verlo copiar insistentemente los dibujos de “Rayo Rojo”, “Puño Fuerte”, “El Tony” y “Misterix”, las más exitosas publicaciones de historietas de esa época. Entonces, Roberto inicia el curso de los “12 Famosos Artistas” que la Escuela Panamericana de Arte dictaba por correspondencia.

Unos cuatro años después, Fontanarrosa deja el secundario después de repetir tercer año. “De esos días, el único recuerdo agradable que se conserva es el de los días miércoles al mediodía que salía del colegio para comprar en el kiosco Hora Cero”. Esa revista, fundada por el guionista Héctor Germán Oesterheld (desaparecido por la última dictadura), es considerada un hito de la historieta.

En 1962 viaja a Buenos Aires; llega vestido con traje en busca de trabajo a Editorial Columba, donde le prometen un guión para hacer historieta, pero la propuesta nunca se concreta y Fontanarrosa se vuelve a Rosario. Al año siguiente, empieza a trabajar en la agencia de publicidad de Roberto Reyna y le va bien, pero se aburría. “Trabajaba sin la menor convicción”, según contó en su sitio oficial en Internet.

En 1968, año del Mayo francés, del asesinato de Martin Luther King y de la dictadura de Juan Carlos Onganía, Fontanarrosa publica su primer chiste: un policía muestra su bastón manchado de rojo-sangre diciendo “no hay ninguna duda, eran comunistas”. Ese trabajo aparece en la revista rosarina “Boom”, que había convocado al dibujante para ilustrar las tapas serias en color (“cosa que para mí era totalmente nueva, porque había crecido con historietas blanco y negro”). Sin dudas, con las características de ese chiste inicial, aprovechó perfectamente la nueva modalidad del color, y al mismo tiempo inició su carrera de humorista gráfico con el humor negro que tanto desarrollaría luego. A falta de alguien que hiciera la página de humor en Boom, la dejan también en sus manos.

En 1971, año memorable para Rosario Central, que por primera vez, sale campeón. “Gol inolvidable el que hace Aldo Poy de palomita, gracias al cual los leprosos de Newells quedan eliminados en la semifinal”. En homenaje a esa histórica jornada, El Negro escribió el cuento “19 de septiembre de 1971” (incluído en “Nada del otro mundo”, la compilación de cuentos que Ediciones de la Flor publicó en el ‘88).
En pleno auge de la era James Bond, Fontanarrosa crea una parodia del agente secreto, que eran 75 páginas dibujadas en tinta china, de la que por entonces sólo se publicaron algunos capítulos en la revista rosarina “Tinta”. Se llamó “Ultra”, y fue allí donde le fue entrando el placer por la historieta humorística (es decir, el humor desarrollado en más de un cuadrito). “Boogie el aceitoso” es el descendiente directo de este personaje. También en “Tinta” aparece otro trabajo, hecho con estilográfica: “Tadea y sus hijos”, una historieta “a la italiana” donde todo lo que pasaba era terrible.

Corre 1972, y surge en Córdoba la revista humorística “Hortensia”, que llega a tirar más de cien mil ejemplares por números. Dirigida por Alberto Cognigni, colaboran en sus páginas Caloi, Brócoli, Lolo Amengual, Crist, Ian, y el propio Fontanarrosa, entre otros. “Era una gran vidriera para muchos de nosotros. Aquí fue donde ya me dejé de complejos y me lancé a la historieta, copiando sin asco a Hugo Pratt.

Revista Hortensia fue la madre de sus dos “hijos” historietísticos: tanto “Boogie el aceitoso” como “Inodoro Pereyra, el renegau” nacieron en esa recordada publicación.

A fines del 72 aparece también “Satiricón”, donde el humorista publica unas historietas basadas en cuentos de Borges, en películas o en best-sellers famosos. “¿Quién es Fontanarrosa?” Preguntaba en su tapa el primer volumen de humor gráfico de este artista de 28 años publicado por Ediciones de la Flor. A partir de entonces, y con ese sello, aparecieron tomos humorísticos suyos sobre casi todos los temas: el fútbol, el sexo, el fútbol, la política, el sexo, la cultura, el fútbol... Y en cada edición de la Feria del Libro la presencia del genial y generoso Negro Fontanarrosa firmando libros era una de las más esperadas y celebradas.

En 1973, la nueva contratapa del diario “Clarín” es un signo del fortalecimiento del género de la historieta y el humor gráfico argentinos, que ya no necesitan de modelos ni de nombres importados. Convocada por Caloi, se instala en el matutino toda una banda de humoristas autóctonos: Viuti, Tabaré, Altuna, Dobal, Ian, Rivero, Crist y, por supuesto, Fontanarrosa, que allí continúa. Desde entonces, muchos lectores empiezan a hojear el diario por la parte de atrás.

En 1974 Inodoro Pereyra hace rancho aparte: Ediciones de la Flor publica la primera compilación de sus aventuras, puntapié de una serie que con los años llegó a superar la veintena de volúmenes. También en el 74 nace la revista “Mengano”, adonde emigran varios de los integrantes de Satiricón, incluido Fontanarrosa, que trabaja simultáneamente en las dos publicaciones. Para la misma época el humorista colabora también en otros proyectos como “Chaupinela” y “La Cebra a Lunares”. Medio a la fuerza, a “Mengano” se muda el renegau.

Ya en 1976, Inodoro se instala junto a la Eulogia y el Mendieta en el diario “Clarín”. Luego de pasar, con los años, por diferentes secciones, se incorpora a “Viva”, rediseñada revista dominical del matutino. Para entonces, el bar “El Cairo”, en Rosario, se había transformado ya en el sitio de encuentro de la “mesa de los galanes”, después inmortalizada en uno de los libros del humorista: una veintena de hombres se reúnen todas las tardes y charlan de todo y de nada: es la levedad de la conversación lo más interesante. Un culto a la amistad.

   

Boogie toma por asalto las páginas del quincenario “Humor Registrado”, adonde empieza a colaborar su autor. En su larga y violenta vida, la historieta de Boggie se publica también en el semanario “La Maga” y en publicaciones mexicanas y colombianas. Y las compilaciones en libros llegaron al nº 12. “He recibido muchas cartas en contra de Boogie, pero las más preocupantes eran las que me llegaron a favor. Eran una cosa terrible, tipos felices porque por fin llegaba alguien que les pegara a los negros y a las mujeres”, comentó Fontanarrosa. En AquíDEVOTO necesitamos acotar que ese personaje era una muy ácida y rotunda parodia del cliché del yanky violento, llevado al extremo; una especie de Rambo a la enésima potencia.

Fuentes (muy recomendables): 1) “El autor” por Diego Accorsi, publicado como nota preliminar de la recopilación de “Boggie el aceitoso” editada como nº 9 de la Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta.

2) biografía incluida en su sitio oficial en Internet:  http://www.negrofontanarrosa.com