Lo que usted necesita saber
sobre la
Infección por el Virus Papiloma Humano (H.P.V.)

por la Dra. María Cristina Kremer - Gentileza Red Cimade

La infección por H.P.V. es una enfermedad de transmisión sexual de frecuente aparición. En muchas oportunidades la paciente está infectada y no presenta síntomas, pero puede infectar a su pareja y si se trata de una mujer embarazada puede infectar al feto.

Estudios de investigación indican una relación importante entre la infección por H.P.V. y el carcinoma del tracto genital inferior (cáncer de cuello uterino, cáncer de vulva, cáncer de ano). Las lesiones precursoras son las verrugas genitales ubicadas en la vulva, ano, vagina y cuello uterino, asociadas a genotipos de alto riesgo; pero con mayor frecuencia se observan lesiones verrugosas de bajo grado.

La biología molecular nos permite saber que existen muchos subtipos virales y cuáles de ellos están involucrados.

El diagnóstico presuntivo se efectúa mediante el examen ginecológico, incluyendo el papanicolaou, donde se presentan una células denominadas coilocitos y la colposcopía, vaginoscopía, vulvoscopía y anoscopía, donde observamos diferentes imágenes patológicas denominadas leucoplasia, mosaico, puntillado, etc., pero el diagnóstico de certeza se realiza con una biopsia de dichas imágenes o lesiones sospechosas.

Ante la confirmación histológica de esta infección, la pareja debe consultar con un especialista en urología, quien efectuará una penescopía, estudio mediante el cual se observa el pene con una lente de aumento en busca de lesiones.

En caso de infección subclínica sin lesión evidente no se realiza tratamiento, sólo se aconseja control periódico. Pero ante la presencia de verrugas o lesiones visibles de bajo riesgo, se utilizan tratamientos destructivos locales; para lesión de alto riesgo hay otras variantes terapéuticas, pero el más efectivo es el tratamiento quirúrgico denominado conización.

De todos modos no se puede hablar de curación total de la enfermedad, ya que el H.P.V. es un virus muy rebelde y luego del tratamiento puede permanecer en silencio meses o años y reaparecer.

El uso del preservativo es uno de los métodos más efectivo para evitar el contagio en las enfermedades de transmisión sexual.

Mediante la aplicación de la vacuna contra el H.P.V., en niñas y adolescentes, se podrá disminuir en los próximos años la frecuencia de la infección viral y la incidencia de cáncer de cuello uterino.