Divorcio en puerta
por el Lic. Marcelo Fraga - Psicólogo

Por alguna extraña razón, hay meses del año que parecen más proclives a generar rupturas de parejas.

No es casualidad que cuando se aproximan las fiestas de fin de año, traen consigo un montón de separaciones. Ocurre que a medida que el año se va terminando, las personas no podemos evitar pensar en nuestras realizaciones y nuestras esperanzas, de modo que es en esa época donde nos damos cuenta de cuantas cosas nos quedaron por hacer y de cuántas cosas que esperábamos de nuestra pareja no se cumplieron.

Con extrañeza he leído este año que según estudios recientes de una Universidad de California, la duración de las parejas estables ha disminuido drásticamente en los últimos años. Para el 2007 se consideraba que una pareja que llegó a los 12 años de convivencia, había sido exitosa. Las cifras son bastante alarmantes porque 12 años de convivencia no son suficientes como para sacar adelante a los hijos que hayan tenido. Al menos en el sentido de padres con una familia tradicionalmente constituida.

Es decir los niños se terminaran criando con un padre o una madre sustitutos, que no les son propios.

Lo que antes era eventual, al parecer pasa a ser normal.

Pero, cabe preguntarnos, ¿por qué ocurre esto?

Por lo que puedo apreciar  a través de las consultas, las causas son muchas y de distinta índole. Pero en todos los casos he observado que en cada uno de los miembros de la pareja existen problemas personales que no han sido elaborados adecuadamente y en su momento.

Esos problemas sin resolver producen interferencias en la relación de pareja, y lo que al principio de la relación era tolerable, después de un tiempo ya no lo es.

Muchos de nuestros problemas que no pudieron ser resueltos, generan unas especies de fantasías y creencias que dan vueltas dentro de nuestros pensamientos y al relacionarnos con nuestra pareja, volcamos, sin darnos cuenta, esas creencias en la relación.

Muchas de esas creencias provienen de una muy temprana edad. De cuando éramos niños.

Esas creencias son poderosamente importantes y si no se trabajan en terapia no puede liberarse la mente para ver exactamente a quien tenemos a nuestro lado y qué es lo que esa persona necesita de nosotros.

Solo sabiendo lo que damos, sabremos lo que podemos exigir del otro. No a la inversa.

Una vez que se comienza a elaborar el proceso interno que da origen a la crisis, paulatinamente comenzamos a volver a disfrutar de las cosas sencillas del convivir cotidiano y mejora nuestra calidad de vida.

Desde luego que este proceso debe darse antes de que la crisis sea tan profunda que haya aparecido una tercera persona en juego.

Si eso ocurre, la terapia deberá encargarse primero de desarrollar el tema vincular para ver si todavía es posible salvar la pareja.

Como psicólogo soy muy optimista. Si usted quiere salir adelante, va a salir adelante.

Siempre tengo muy presente unas palabras que se le atribuyen a H. Ford y dicen así:"si piensas que puedes o que no puedes, siempre estarás en lo correcto".