Libérese de los imperativos
que frustran su descenso
(tengo que..debo..debería...)

            por:  Dieta Club (Dr. Alberto Cormillot)

Una de las trampas más frecuentes en un programa para adelgazar es el uso de imperativos; es decir, aquellas palabras que implican perfección o urgencia, y que no dan lugar al error. Entre las más comunes, se encuentran “siempre”, “debo” y “nunca”.

Quienes usan imperativos permiten que cualquier error se transforme en una catástrofe... ¿Es Ud. una de esas personas?

Cuáles  son las expresiones más frecuentes que pueden entorpecer su éxito en el camino del descenso, o del mantenimiento, de los kilos perdidos:

--> nunca comeré más de 1.200 calorías.
--> debo hacer ejercicio todos los días.
--> nunca más comeré galletitas, facturas y helado.
--> siempre lograré mis objetivos de ejercicio diario.
--> siempre controlaré mis ganas de comer dulces.

Utilizar aquellos términos, para armar éstas expresiones (y otras por el estilo) refleja pensamientos estrictos y, sin duda, actitudes y conductas restrictivas. En estos casos, quienes sólo están dispuestos a hacer un plan “10 puntos”, no conciben la posibilidad de una tentación, razón por la que dan por perdido el día de la dieta, por ejemplo.

Quienes sienten de deberían evitar ciertos alimentos son los que caen en imperativos con más frecuencia.. Para ellos es “todo o nada”, y el sentimiento de frustración es tan frecuente que los mismos imperativos que los llevan a la restricción boicotean cualquier esfuerzo.

Para evitarlo, es importante desterrar este tipo de expresiones, ya que cualquier cambio de hábitos implica de por sí un proceso que puede estar compuesto por buenos y malos momentos que, en sí mismos, representan una oportunidad para aprender de los errores y seguir creciendo.

>>> Busque los imperativos en su vocabulario. ¿Qué es lo que espera de Ud. mismo, y cómo puede eliminar los “debo”, “nunca” y “siempre” de sus conversaciones internas?

>>> Remplácelos por un lenguaje que permita cierto espacio para el error y la flexibilidad.

>>> Recuerde que, así como no existe la persona perfecta, tampoco existe el “plan perfecto”.

Conózcase, permítase los errores, aprenda y, sobre todo, trabaje en su bienestar, estableciendo objetivos realistas.

Los imperativos son hábitos, como otras conductas y actitudes. Para desarrollar un nuevo hábito, la práctica es la clave. Puede parecer extraño practicar el pensar de una forma determinada, pero realmente funciona, dado que los pensamientos gobiernan las actitudes y las conductas. Por eso, encontrar reemplazos inteligentes a los pensamientos que distorsionan la realidad es un trabajo de reingeniería mental indispensable para lograr cualquier cambio positivo.