La práctica de la lectura

por la Maestra Myriam Graciela Bruno - Docente Nivel Primario

¿Cuánto tiempo dedicamos en la vida diaria para leer junto a los niños y disfrutar del placer de la lectura?

Sabemos que es muy poco y que muchas veces se atribuye la exclusividad de esta tarea a la escuela. Además, la abundante información a través de las imágenes y los medios audiovisuales hacen que se minimice la lectura literaria.

Tanto la familia como la comunidad y los medios masivos de comunicación son responsables de la formación de lectores críticos y reflexivos.

El gusto por la lectura debe construirse permanentemente. La recuperación del hábito lector, el contacto con los textos, acordes a los intereses de las distintas etapas evolutivas, es un proceso en el cual las Instituciones Educativas tienen un rol importante: trabajar sobre un texto leído, animarse a leer, hacer una lectura crítica de la prensa, permite a los chicos trabajar desde la oralidad y la escritura.

Es necesario crear condiciones para que los niños puedan acceder a obras literarias, orientándolos en la interpretación y el goce estético de las mismas.

Leer despierta las emociones, construye mundos imaginarios, permite anticipar, descubrir la intencionalidad del autor, descubrir distintos  sentidos del texto y construir otros nuevos. Discutir con otros lo que se lee también permite tomar conciencia de que se puede hacer más de una interpretación.

En este camino tanto la Escuela como los padres pueden y deben ayudar acompañando a los niños a comprometerse en situaciones de lectura que, a través del deleite y el disfrute, despierte en cada uno de ellos un mundo de posibilidades y nuevas sensaciones.

Empecemos ya, no perdamos tiempo. Como dijera Gianni Rodari en uno de sus poemas: “Tenemos palabras para pensar, para crear, para soñar… ¡Busquemos juntos las palabras para hablar!”