La buena comunicación amorosa

por:  Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

Desde el momento en que la relación se consolida y la pareja va a vivir bajo un mismo techo debemos empezar a cuidar la convivencia.

El fantasma del desgaste, ocasionado por el tiempo transcurrido, las inevitables crisis y los momentos de tensión, suele aparecer con frecuencia. Cuando se convive día tras día, cualquier tontería puede desencadenar hostilidades.

Una discusión que termina en guerra, un cambio de opiniones que estalla como una granada, una camisa sin planchar que genera insultos o malos tratos, y otras nimiedades por el estilo, son indicadores de que algo no anda bien.

Si la pareja no tiene en cuenta estas señales de alerta, va a continuar repitiendo episodios como estos, que indefectiblemente terminan desgastando la relación de pareja.

Sin embargo, muchas parejas que también han atravesado períodos de crisis a lo largo de su vida en común, logran mantener una buena convivencia.

Una buena comunicación es la base para una buena convivencia.

Empecemos a conocernos a nosotros mismos y a hacernos responsables de lo que decimos y hacemos.

Hablemos con sinceridad y claridad, no actuemos en función del otro, y no nos “enrosquemos” en cosas sin importancia.

Por otro lado, escuchemos al que nos habla y reflexionemos sobre lo que nos dice; por sobre todo, consideremos su opinión sin decir no porque no.

El poder hablar y el poder escuchar lleva a un buen diálogo. Se intercambian ideas y se logran acuerdos.

Dejemos de lado las emociones negativas y valoremos los grandes y pequeños momentos de felicidad.

Para las parejas felices, lo más valioso son los pequeños momentos, porque han encontrado la forma de conocerse y de comunicarse. No se irritan por la diferencia de opiniones; no usan las palabras para herirse y evitan que las quejas deriven en terribles críticas.

Aprendieron a respetarse y a aceptarse tal como son, y mantienen de esta manera una buena convivencia amorosa.