> Personalidad para recordar

José Ingenieros

Médico, filósofo y notable escritor argentino. Un importante referente intelectual de su tiempo en los campos de la filosofía y la psicología. Uno de los más geniales pensadores argentinos del siglo XX. Fue presidente de la Sociedad Médica Argentina.

José Ingenieros nació en Palermo, Italia, el 24 de abril de 1877, con lo cual este año se están cumpliendo 130 años. Estudió Medicina, carrera en la cual tuvo como maestro a José María Ramos Mejía.

Se graduó de médico en el 1900 y su tesis, “La simulación de la Locura” (premiada por la Academia de Medicina de París y ganadora de la Medalla de Oro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires) anticipó que sería un científico descollante.

A la hora de especializarse, Ingenieros eligió la psiquiatría y la criminología, y se centró fundamentalmente en el estudio de las patologías mentales.

Enseguida obtuvo un importante puesto en la Cátedra de Neurología del Dr. Ramos Mejía y también pasó a desempeñarse en el Servicio de Observación de Alienados de la Policía de la Capital. Tenía entonces 23 años y ya se destacaba como psiquiatra, sociólogo y criminalista.

Sus trabajos en el ámbito de la psicología comenzaron en 1904, cuando ganó por concurso la suplencia de la Cátedra de Psicología Experimental en la Facultad de Filosofía y Letras.

En 1908 fundó la Sociedad de Psicología y dio término a su obra “Principios de Psicología” que sería el primer sistema completo de enseñanza de esa materia en el país. Tuvo la posibilidad de llevar a la práctica sus saberes científicos cuando se hizo cargo del Instituto de Criminología de la Penitenciaría Nacional de Buenos Aires.

En 1913 publicó “La sociología argentina” y luego los dos tomos de “La evolución de las ideas argentinas”. Ciento cuarenta y cuatro obras escritas por los más grandes pensadores argentinos formaron la colección “La cultura argentina”, en la cual publicó textos de Mariano Moreno, Monteagudo, Vicente Fidel López, Miguel Cané, Florentino Ameghino, Agustín Alvarez, Sarmiento, Echeverría, Alberdi, etc.; esta serie fue editada por Ingenieros, que por esa época fundó la Revista de Filosofía, un periódico bimestral que resultó guía del pensamiento argentino de la época durante diez años.

De 1901 es “El determinismo económico en la evolución americana”.

Ingenieros inicia una serie de trabajos que llevan a que se lo considere El Conductor de las Juventudes de América: en 1917 aparece “Hacia una Moral Sin Dogmas”, y “Las Fuerzas Morales”, entre 1918 y 1923.

Posiblemente una de sus obras, “El hombre Mediocre”, sea la que más trascendió, logrando que este tratado moral sobre la virtud y el idealismo perdurara en el tiempo, leído por varias generaciones de jóvenes; allí describió al hombre moldeado por el medio, sin ideales ni individualidad.

En ese libro escribió: “La función capital del hombre mediocre es la paciencia imitativa; la del hombre superior es la imaginación creadora”. Son los mediocres -sintomáticamente- quienes “ignoran que el hombre vale por su saber y niegan que la cultura es la más honda fuente de virtud”. Es terriblemente actual su análisis de los dirigentes políticos cuando describe que “el gobierno va a manos de gentualla abocada al presupuesto, nadie piensa, todos lucran, nadie sueña; donde todos tragan” y continúa diciendo: “Todo se miente con la anuencia de todos, cada hombre pone precio a su complicidad, un precio razonable que oscila entre un empleo y una decoración” (...) “Siempre hay mediocres. Son perennes. Lo que varía es su prestigio y su influencia. En las épocas de exaltación renovadora muéstranse humildes, son tolerados, nadie los nota. (...) se arrebañan en partidos, el sabio es igualado al analfabeto, el rebelde al lacayo, el poeta al prestamista. (...) Ciudadanos de una patria son los capaces de vivir por su esfuerzo, sin la cebada oficial”.

José Ingenieros fue responsable de la expresión filosófica más importante de toda Latinoamérica. Siendo aún muy joven se alejó de la vida universitaria. Cuando José Ingenieros murió, el 31 de octubre de 1925, era uno de los intelectuales de mayor peso en la cultura argentina y latinoamericana. Con menos de 50 años de edad.

Releer a José Ingenieros hoy es arrimar a nuestro intelecto la solidez de un pensamiento que generó y sentó las bases de una filosofía y sociología argentina.