Bioenergética 
Cuando nos falla el radar

por la Lic. Valeria Picandet

El 1º de marzo de este año, en medio de una impresionante tormenta, cayó un rayo y no  metafóricamente sobre el radar de Ezeiza que controla el tráfico aéreo. Mucho se habló y, sobre todo, se padeció el mal funcionamiento de este radar. Creo que con un poco de imaginación podríamos pensar que esta “falla en el radar” viene a ser como el síntoma, la expresión concreta, lo visible, de lo que nos pasa como sociedad en muchos aspectos.

Intentaré hacer una sencilla analogía entre este suceso y los trastornos que acarreó, con algunas características de la personalidad humana.

Un mal funcionamiento de un radar tiene como consecuencia principal una falta de orientación y la inseguridad para moverse que ella conlleva. La seguridad (o falta de ella) no es un tema ajeno a cualquiera de nosotros en esta época que nos toca vivir. La sensación de inseguridad que podemos sentir por ejemplo en la calle, el trabajo o arriba de un avión, nos suele traer otras como ser el Miedo, la Bronca y la Impotencia, las cuales se van sedimentando en nuestros cuerpos.

No sé qué podemos hacer para modificar la situación general, pero sí sé que podemos  comenzar por intentar revertir la poca conexión que tenemos con nosotros mismos, reparar la falla de nuestro radar. Mejorar la auto percepción para poder después percibir mejor al otro (la pareja, el hijo, el amigo, el compañero, etc.)

No sé si el radar nuevo que prometieron para Ezeiza ya llegó, pero si así fuera, esto no nos va a cambiar nuestras emociones más profundas. Cada uno tiene que activar, agudizar sus propios censores, contactarse con su historia, con sus sensaciones y con la vibración que es la energía vital que recorre nuestro cuerpo.

Desde la terapia Bioenergética se intenta andar este camino de la propia búsqueda, conectándonos con nuestras emociones, con nuestras tensiones musculares y con lo que hay detrás de ellas. Alexander Lowen nos advierte que el pasado no fue un período de seguridad e inmunidad ya que si no, no habríamos salido de él con cicatrices de las batallas libradas y protegidos con una armadura autodefensiva. Pero es sólo enfrentándose con esas inseguridades que podemos llegar a descubrir hacia dónde queremos ir y cómo, no sólo repitiendo lo aprendido y heredado sino siendo protagonistas creativos de la vida