Familia y valores:
“El desafío de mejorar el diálogo”
El exceso de actividades y la televisión roban tiempo a los vínculos afectivos.

    por: Ana María Pose y Silvina Vilar - Docentes Nivel Inicial

La estructura familiar de hace unas décadas se modificó y eso impulsó profundos cambios sociales.

La familia, indudablemente, ya no es lo que era, al menos en su aspecto formal..La estructura jerárquica patriarcal fue cambiando, dando paso a una cultura familiar, concesiva, donde las creencias y los valores ya no son verdades únicas, donde todo se discute y se cuestiona, y donde se han reducido, en general, las expectativas y exigencias.

En este nuevo escenario se vive más hacia fuera del hogar, se privilegian otras cosas, y se van perdiendo tradiciones como el almuerzo del domingo o la sobremesa.

En la era de las comunicaciones, paradójicamente, todo conspira para que se profundice la incomunicación: nos cuesta dialogar, y la televisión nos hace espectadores del mundo de los otros, cuando no nos atrevemos a ser protagonistas del propio.

Otro factor importante para la incomunicación es la incorporación masiva de la mujer en las fuerzas del trabajo.

Esto exige una redistribución entre los padres de la función de crianza y educación de los hijos; antes era una responsabilidad prioritaria de la madre.

Los padres debemos ser conscientes de que funcionamos como modelo de estilo de comunicación; nuestros hijos aprenden viendo lo que hacemos y no sólo lo que decimos; si estamos disponibles, atentos y sabemos escucharlos, ellos sabrán que cuentan con nosotros.

Sólo en el contacto íntimo con otro ser humano es que podemos descubrir que valemos, que somos queribles y merecedores de amor y atención.