Los celos
Un tema para pensar

por:  Lic. Mónica Cersósimo

Los celos son un sentimiento muy complejo y engañoso; generalmente ocultan frustraciones, miedos y deseos inconfesables o desconocidos.

Si alguien es inseguro, es probable que también lo sea en sus relaciones, y lo expresará con celos.

Pero... ¿hay algo más terrible que creerse engañado o traicionado?

Los celos no se sienten siempre igual. Podemos imaginarnos situaciones que no tengan nada que ver con la realidad, o que haya un motivo real.

En algunas parejas, los celos son un medio de comunicación para llamar la atención sobre otros problemas de los que no se habla abiertamente.

Hablamos de celos normales cuando aparecen a raíz de una amenaza real a la situación, y tiene que ver con una actitud lógica de defensa que puede incluso salvar la pareja.

En cambio, los celos patológicos aparecen porque sí y son una obsesión destructiva que ocasiona incontables perjuicios a la pareja.

En el curso de la vida, es probable que se experimente algún episodio de celos, pero es para preocuparse cuando no se consigue salir de este estado.

A veces los celos en pequeñas dosis llevan a examinar la relación y a decidir si es realmente satisfactoria o qué cambios podemos introducir para mejorarla, y además nos enseñan a valorar al compañero/a.

Pensar que los celos son señal de amor es un mito. Si nuestra pareja no se muestra celosa, no es porque no nos quiere, sino que está segura de nosotros y de sí mismo.

Si los celos nos devoran, debemos prohibirnos husmear en los asuntos de nuestra pareja porque siempre vamos a encontrar motivos para desesperarnos.

Además, tenemos que hablar con él o ella para contarle lo que nos está pasando y pedirle que nos ayude contándonos con detalle todo lo que hace, porque la información desarma al celoso y hace que disminuya su angustia e inseguridad.

Como regla general: si no podemos evitar los celos, al menos debemos impedir que nos destruyan.