La importancia de Jugar
por  Viviana González - Docente

Los niños tienen derechos, y uno de ellos es el derecho a jugar, lo que les es tan necesario para la vida como alimentarse y educarse. Los adultos tienen obligación de posibilitar este derecho.

El niño involucra todo en el juego: cuerpo, inteligencia y emociones. Le permite relacionarse y comunicarse con sus pares, reflexionar, imaginar y expresar sus emociones, desarrollarse. Otra de las causas de jugar es el deseo de ser adultos; jugando a ser mayores imitan a los adultos y así recrean lo que conocen, incorporan actitudes, valores, palabras.

Algunos años atrás era más fácil tener espacios para jugar: la calle era un lugar de juego, las plazas eran seguras, existían los clubes de barrio, y en  las casas, en general, había patios grandes donde se podía invitar a sus amigos.

En estos tiempos hay varios factores que atentan contra este derecho.  La realidad  social les ofrece muchas menos opciones; no se contempla un lugar ni tiempos para el juego, porque los chicos muchas veces están sobrecargados de actividades. Por otro lado, muchas familias de bajos recursos llevan a sus hijos a trabajar. El trabajo infantil está alejando la infancia de los niños.

Es necesario que los niños jueguen todos los días, pudiendo elegir por sí mismos, y espontáneamente, con qué jugar; así también elegir cómo y dónde. Tampoco favorecen la creatividad los actuales entornos armados, como los peloteros, donde todo está resuelto.

Si les damos a elegir, los chicos prefieren juegos de pelota, los que le permitan correr, como la mancha, o las muñecas para las niñas; los que tienen una gran carga cultural y subjetiva. También es importante la transmisión de juegos tradicionales porque ayudan a afianzar la identidad familiar y comunitaria.

En nuestra sociedad actual, donde todo vibra vertiginosamente, al ocio se lo considera una pérdida de tiempo, pero es necesario recuperar espacio de juego en los niños, e inclusive entre niños y padres. A través del juego se establecen vínculos relajados, permite la integración familiar y el disfrute juntos. Es importante que nos regalemos la posibilidad de jugar con ellos y compartir esta experiencia tan interesante.

El juego es una necesidad del niño; y por qué no de los grandes, también.