> Personalidad para recordar
Cesar Milstein 
En 1975 descubrió y preparó el primer anticuerpo monoclonal, en colaboración con el Dr. George Köehler, con quien compartió el Premio Nobel otorgado en 1984. Los anticuerpos monoclonales son de gran aplicación clínica en el campo de la medicina y de la veterinaria para el diagnóstico y tratamiento de numerosas enfermedades infecciosas, tumorales y degenerativas, además de ser de gran utilidad en los casos de rechazos en trasplantes de órganos o tejidos.

Cesar Milstein nació en Bahía Blanca, Pcia. de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1927, donde permaneció hasta 1945, trasladándose a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires. Cuatro años más tarde obtuvo el doctorado en Química y un premio especial de la Sociedad Bioquímica Argentina.

En 1957 fue seleccionado por concurso como investigador en el Instituto Nacional de Microbiología Carlos Malbrán, por entonces en su época de esplendor. Al poco tiempo Milstein partió rumbo a Cambridge, Inglaterra, becado nada menos que en el Medical Center Research, uno de los centros científicos mundialmente reconocidos por su excelencia, donde trabajaba Frederick Sanger (Premio Nobel de física catorce años más tarde), quien fue su director de investigaciones.

Terminada la beca, las autoridades de aquel centro de investigaciones solicitaron a Buenos Aires una prórroga por dos años más, aceptada de inmediato por las autoridades del Instituto Malbrán.

Milstein volvió a nuestro país en 1961 y fue nombrado jefe del por entonces recién creado Departamento de Biología Molecular del Instituto Malbrán. En el desempeño de este cargo, además de dedicarse al trabajo propiamente científico, intervino en el mantenimiento físico del Instituto, fabricando él mismo parte del mobiliario que se necesitaba para llevar a cabo las distintas prácticas, o reciclando muebles viejos y ya inservibles, contrarrestando las dificultades presupuestarias.

Tras el golpe militar de 1962, el Instituto Malbrán fue intervenido y el trabajo de Milstein se vio perjudicado por numerosas cesantías y otras perturbaciones que afectaron a su equipo en la etapa crucial de un programa de estudios muy avanzados para el contexto de entonces, incluso a nivel mundial.

Todo esto le quitaba la energía que deseaba dedicar a sus actividades científicas, así que Milstein y su esposa hicieron las valijas y partieron otra vez rumbo a Gran Bretaña. En 1964 estaba nuevamente en el Medical Research Council de Cambridge. Ese mismo año consiguió los primeros resultados que dos décadas más tarde lo harían merecedor del Premio Nobel de Medicina, desarrollando importantes investigaciones sobre la estructura de las inmunoglobulinas.

En 1975 descubrió y preparó el primer anticuerpo monoclonal, en colaboración con el Dr. Kohler. En los años siguientes realizó múltiples investigaciones que demostraron la gran utilidad de los anticuerpos monoclonales como agentes diagnósticos, analíticos y terapéuticos.

Hacia fines del siglo XIX, se había logrado establecer que los principales causantes de las enfermedades son microorganismos (virus y bacterias). Poco después se lograron identificar una serie de elementos minúsculos que viajaban por el torrente sanguíneo persiguiendo a las bacterias, a los virus (ambos agentes infecciosos provenientes del ambiente circundante al ser humano), e incluso a pequeñas porciones celulares pertenecientes al propio organismo. Esta resistencia natural que todos los seres humanos llevamos es lo que se conoce como respuesta inmunitaria del organismo. Los microorganismos han demostrado ser buenos conocedores de las grietas que ofrece este sistema defensivo, y las aprovechan.

El flanco débil principal del sistema inmunitario está en su gran capacidad de adaptación: paradójicamente uno de sus aspectos positivos es también una limitación para el sistema inmunológico, dado que por esa misma razón carecen de la afinidad necesaria como para enfrentarse con los agentes invasores de una forma contundente. En determinados casos, la falta de especificidad de los anticuerpos policlonales es comparable a la supuesta virtud de aquellos jugadores de fútbol que tienen la capacidad de amoldarse a cualquier puesto, pero que en realidad terminan por no jugar del todo bien en ninguno. Claro que esto sólo queda evidenciado cuando el rival que tienen enfrente resulta superior. En el mismo sentido, el gran espectro de antígenos para los cuales está presente el sistema juega en contra cuando se presenta algún antígeno determinado para el cual tendría que tener más específica y no la tiene, y recién entonces se nota esa falencia. Entonces la ciencia, y en especial el Dr. Milstein, llegaron para tratar de solucionar esto.

Hacía varias décadas que la ciencia aplicada venía intentando fabricar, de modo artificial, líneas de anticuerpos puros, es decir inmunosueros capaces de detectar y enfrentarse a una parte específica del antígeno con la esperanza de poder vencerlo. Para Milstein esta posibilidad fue una obsesión durante años, hasta que pudo primero convertirla en hipótesis, y luego en un logro concreto, en los laboratorios de Cambridge, yen colaboración con el ya mencionado colega Köehler. Ellos lograron, entre 1973 y 1975, configurar los anticuerpos monoclonales, de una pureza máxima, con mayor eficacia en cuanto a la detección y posible curación de enfermedades.

Este hallazgo produjo una revolución en el proceso de reconocimiento y lectura de las células y de moléculas extrañas al sistema inmunológico. Los anticuerpos monoclonales pueden dirigirse contra un blanco específico, y tienen una enorme diversidad de aplicaciones en: diagnósticos, tratamientos oncológicos, en la producción de vacunas, en la industria y en la biotecnología.

En cuanto a las posibilidades de diagnosis para la realización de trasplantes, el uso de los monoclonales permitiría establecer el grado de afinidad entre los órganos y el organismo receptor, de modo tal de diagnosticar previamente si el órgano trasplantado sufrirá o no rechazo.

En 1983, César Milstein se convirtió en Jefe y Director de la División de Química de Proteínas y Ácidos Nucleicos de la Universidad de Cambridge. Para entonces, Inglaterra lo había adoptado como ciudadano y científico.

Los doctores César Milstein y George Köehler compartieron el Premio Nobel en Medicina que les fue otorgado en 1984.

En 1987 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Bahía Blanca y recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Sur. También recibió el Premio Konex de Brillante 1993.

César Milstein falleció el 24 de marzo de 2002, en Cambridge, como consecuencia de una afección cardíaca. Tenía 74 años. Hasta hoy, es el más reciente científico argentino ganador del Premio Nobel.