> Personalidad para recordar

Roberto Fontanarrosa  (q.e.p.d.)

(Segunda y Última Parte)

El creador de Inodoro Pereyra (la historieta del gaucho y su perro Mendieta, que con mucho humor logró ser la más representativa de la esencia argentina) fue un artista popular, y tal vez uno de los argentinos más queridos. Fue sin duda una Personalidad para recordar, y para seguir sonriendo con sus creaciones que nos mejoran la vida.

 

Comienza a colaborar con Les Luthiers en la elaboración de los espectáculos del genial grupo musical-humorístico (en la actualidad, podría considerarse que ellos fueron cambiando el orden de esta definición). Los conocí personalmente cuando presentaron “Mastropiero que nunca” en Rosario y se quedaron en la ciudad una semana. En esa época querían formar un grupo de apoyo que les tirara ideas, el grupo no se formó pero yo empecé a trabajar con ellos. Era 1980. Incorporaron como colaborador creativo para todos sus espectáculos hasta hoy a un ya experto Fontanarrosa: un humorista infalible aportando para un grupo único en el mundo. Una simbiosis asombrosa.

En 1981, Editorial Pomaire publica “Best Seller”, primera novela de Roberto, una desopilante historia protagonizada por un mercenario homónimo. El mismo sello lanza, al año siguiente, “El área 18”, su secuela. El mismo año aparece, por Ediciones de la Flor, la primera recopilación de sus cuentos: “El mundo ha vivido equivocado”.

Participó en la última gran publicación historietística argentina que se conoce: la revista Fierro, creada en 1984. Sus aportes allí fueron las “Semblanzas Deportivas”, y luego un personaje que parodiaba a los superhéroes: “Sperman”.

En 1985 la editorial reedita sus dos primeras novelas, con gran éxito de ventas, y entonces El Negro saca la tercera: “La gansada”, una parodia a las novelas rosas.

También reeditan su primer libro de cuentos, “Los trenes matan a los autos”. Era obvio que no era un convidado de piedra al banquete de la literatura argentina: ya se perfilaba como uno de los narradores más populares, mal que les pesase a algunos otros.

Llega el 94, llega el Mundial del Fútbol. El humorista es contratado por Clarín para comentar los partidos jugados por la selección argentina en los Estados Unidos. Hay que decirlo: en realidad, son narrados por la Hermana Rosa, una mentalista que predice los resultados (nótese que los nombres completos son Rosa Fontana, que juntos dan el apellido de su creador pero al revés). En 1994, además, recibe el Premio Konex.

Para cuando en 1995 aparece “La mesa de los galanes y otros cuentos”, los galanes ya se habían mudado de mesa. Dejaron “El Cairo” (siempre hablando de Rosario) para instalarse en un nuevo bar: la Sede.

Para el Mundial de Francia ’98, Fontanarrosa viajó como enviado del diario, volviendo a utilizar el personaje de la Hermana Rosa.

Mencionemos algunos de sus otros libros de cuentos: “No sé si he sido claro”, “Uno nunca sabe”, “El mayor de mis defectos”, y no olvidemos que su trabajo se vio plasmado también en teatro y en TV. Ya van varias decenas de sus cuentos los que fueron adaptados y representados por varias agrupaciones, mostrándolas tanto en Buenos Aires como durante giras por el país. Es que el estilo Fontanarrosa resulta muy atractivo para el público y para los actores, porque habla de cosas populares y con lenguaje siempre muy próximo a la gente. En televisión, este mismo año se estrenó y siguen dando, en Canal 7, capítulos de adaptación teatral de sus cuentos, con un par de cuentos por cada emisión, y con actores y actrices rotativos.

Inodoro Pereyra también tuvo su versión teatral (protagonizada por Miguel Ángel Rodríguez), y en 1998 cumplió 25 años, que fueron celebrados con la edición de “Todo Inodoro”, un enorme libro.

En los últimos años a Roberto Fontanarrosa la esclerosis le paralizaba cada vez más su cuerpo, dificultándole el trabajo, tanto que desde varios meses antes de su muerte ya no dibujaba más, y para Clarín pensaba los chistes y los estaban dibujando otros colegas, como por ejemplo su gran amigo Crist. Igual, pudo terminar el que para algunos es uno de sus mejores libros: “El Rey de la Milonga y otros cuentos”, y seguía con chistes para el diario argentino y también otros como “La República” de Uruguay, “El tiempo” de Colombia, la revista “Proceso” de México, y una columna semanal para el periódico deportivo “Marca” de España.

Todos cuentan que el querido “Negro”, aún contra todas las limitaciones, hacía como que su enfermedad no existiera, porque siempre estaba de buen ánimo. No olvidaba a los amigos, y en las difíciles no se “volvió” una mala persona, como mucha gente que en la caída muestran facetas que antes ocultaban o maquillaban. No por nada se está hablando tanto de Fontanarrosa. Una personalidad íntegra, muy querible, y que dio décadas de creatividad para el común de la gente.

Terminamos esta nota-homenaje con una frase suya que lo resume muy bien: “De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro”. Desde AquíDEVOTO le decimos: Gracias por todo, “Negro”. Hasta Siempre.

Fuentes (muy recomendables): 1) “El autor” por Diego Accorsi, publicado como nota preliminar de la recopilación de “Boggie el aceitoso” editada como nº 9 de la Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta.

2) biografía incluida (e imágenes) en su sitio oficial en Internet:  http://www.negrofontanarrosa.com