Las porciones al banquillo

por:  Dieta Club (Dr. Cormillot)

Sin dudas la comida sigue siendo la principal protagonista de reuniones familiares y de amigos.

Así, cualquier mesa de festejos, desde un simple cumpleaños hasta un té con sus amigas, puede convertirse en una prueba de fuego no sólo para su peso corporal, sino también para su aparato digestivo.

En este contexto hay que sumar, además, el aumento en el tamaño de las porciones a cantidades que hace diez años atrás eran impensables.

Los tamaños “extra”, “híper”, “XX”, “XXX”, de gaseosas, hamburguesas, papas fritas y dulces, que se exhiben en marquesinas, fast-food y tandas publicitarias o los platos gigantes y suculentos que sirven en los restaurantes, no hacen más que incitar a un consumo cada vez mayor de alimentos donde “cantidad” se asocia mentalmente con “calidad de servicio”.

Como consecuencia, muchos padecen de un problema conocido nutricionalmente como “distorsión de las porciones”, lo cual disminuye su habilidad para calcular en forma más coherente cuánto se ha de comer y favorece una ingesta de alimentos que perjudica la salud.

Como si esto fuera poco, junto con el tamaño de la porción aumentó, en forma directamente proporcional, el aporte calórico de los alimentos, junto con su contenido en grasas y azúcares, extendiendo la epidemia de obesidad a cada rincón del planeta.

Hace 20 años

HOY

1 pancito = 8 cm y 140 calorías

 

= 15 m y 350 cal.
1 hamburguesa con queso = 330 cal. = 590 calorías
 

         

 

 

 

 

A pesar de esta realidad, existen formas efectivas de no excederse y, al mismo tiempo, disfrutar de las preparaciones que más le gustan.

Con estas simples medidas, podrá evitar el mal humor que caracteriza a quienes se prohíben todo por estar a dieta, y los lamentos tardíos de aquellos que se dicen a sí mismos “un día de vida... ¡es vida!”.