Por una sonrisa sana

por:  Viviana González - Docente

Todos, en algún momento, sufrimos por un dolor de muelas, y sabemos que es muy poco agradable. Por eso es importante que estemos atentos para ayudar a una buena formación de los dientes de los niños y al mantenimiento de una dentadura sana, dado que el cuidado de la dentición de los niños depende de una actitud preventiva de los adultos.

Cuanto más pronto seamos orientados para realizar una adecuada prevención en nuestros hijos, menor será la necesidad de tratamientos correctivos.

Cuando crecen los primeros dientes de leche, es necesario consultar al odontopediatra para que indique cómo proceder para lograr la correcta higiene de la dentición. Así ayudaremos a que los primeros dientes del bebé sean saludables y crezcan en forma correcta.

Es importante acostumbrarse desde temprano a realizar habituales visitas al dentista, quien nos orientará sobre la alimentación adecuada, y sobre el cuidado de los dientes principalmente, después de haber comido dulces y gaseosas.

La boca cumple funciones vitales en los seres humanos. Es el primer contacto con el mundo exterior, todos los nutrientes pasan por ella. Los primeros dientes sirven para masticar, hablar, ubicando correctamente la lengua, y para mantener el espacio que necesitarán los dientes permanentes.

Las expresiones de alegría y tristeza, los sonidos y el habla se producen con la actividad de la lengua, labios, mejillas y, en sucesivas etapas, con los cambios producidos por la aparición de los dientes.

Cuando un diente de leche se pierde tempranamente, los dientes vecinos pueden desplazarse y ocupar el espacio vacío, por lo que los nuevos dientes, que son permanentes, pueden salir torcidos; además, esta pérdida dental prematura puede afectar el habla y, con esto, algunos aspectos psicológicos del niño como la percepción de su imagen corporal y su autoestima.

Los azúcares se adhieren a los dientes, favoreciendo la aparición de caries. Si bien una nutrición adecuada favorece una buena salud, es muy poco lo que los nutrientes pueden hacer por los dientes (a excepción de los fluorenos); muchos alimentos (azúcares, almidón) sufren degradación ácida que actúa sobre el esmalte: a mayor consumo, mayor riesgo de caries dentales.

El daño dental provocado por los azúcares e hidratos ingeridos debe ser evitado y las caries que aparezcan deben ser tratadas a tiempo para no dañar los dientes permanentes.

Las caries a causa del uso de mamadera se producen por la permanencia durante tiempo prolongado de alimentos azucarados (leches, jugos, bebidas azucaradas, etc.) cuando el niño duerme durante la noche o durante el período de siesta.

Este hábito debe ser corregido, si el niño para dormir necesita una mamadera, a medida que el niño crece, se debe  evitar ese hábito, por sus serias consecuencias en la salud bucal.

La higiene bucal es la medida preventiva más eficaz. Se aconseja la higiene de las encías de los lactantes, ya desde antes de la dentición, con una gasa, eliminando de esta manera coágulos de leche y restos de alimentos.

El futuro de las nuevas generaciones depende de una población saludable y sin enfermedades. Por eso se recomienda:

> suspender mamaderas nocturnas;

> la mamadera no debe sustituir al chupete;

> educar al niño para tomar líquidos en vaso desde los 2 años de edad;

> aumentar el consumo de agua en vez de líquidos azucarados;

> prohibir el agregado de miel, azúcar y otros dulces al chupete.

PREVENIR es poner en práctica un conjunto de conocimientos y actitudes para tener dientes sanos para toda la vida.