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A 50 años del inicio de la Presidencia de Frondizi

Arturo Frondizi (nacido en Paso de los Libres el 28 de octubre de 1908 y fallecido en  Buenos Aires, 18 de abril de 1995), abogado y político argentino, ocupó la Presidencia de la Nación entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962.

De los doce hijos de la familia de inmigrantes italianos Frondizi, tres se han destacado especialmente: Arturo, Presidente de la Nación, Risieri, rector de la Universidad de Buenos Aires y Silvio, teórico izquierdista, asesinado por la Triple A.

Durante el gobierno de Perón, Frondizi adoptó una posición de apoyo a las medidas sociolaborales e industrialistas, pero de tenaz oposición a las prácticas no democráticas.

Luego del golpe de estado de 1955 adoptó una posición crítica sobre el gobierno militar. En 1958 hizo un pacto con Juan Domingo Perón que le permitió triunfar en las elecciones presidenciales de 1958, como candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI).

Su periodo de gobierno estuvo caracterizado por posiciones acordes al desarrollismo. Primero la expansión económica y luego la estabilización fueron los objetivos sucesivos de su principal asesor e ideólogo, Rogelio Frigerio. Esta adhesión al desarrollismo permitió un relativo crecimiento de las industrias automotriz, siderúrgica y petroquímica.

También autorizó la puesta en marcha de universidades privadas.

A pesar de su alineamiento con Estados Unidos, su política exterior se mantuvo independiente, llegando a reunirse con Ernesto “Che” Guevara, y se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA.

Con el fin de promover la industrialización acelerada del país, promovió el ingreso del capital industrial extranjero. Profundizó la política petrolera de apertura al capital extranjero impulsada por Perón desde 1952, firmando contratos con las empresas privadas para subsidiar la explotación del petróleo argentino. Se triplicó la producción de petróleo, consiguiéndose el autoabastecimiento.

Se pusieron en marcha grandes proyectos hidroeléctricos como el Chocón. Se construyó una extensa red caminera. Se dio gran impulso a la petroquímica, la siderurgia, la tecnificación del agro y la multiplicación de escuelas de educación técnica, sentando las bases para una década (1963 -1974) en la que Argentina registró las tasas de crecimiento más altas del mundo, y se eliminó casi por completo la pobreza.

Como muestra de la importancia que daba a la Ciencia y Tecnología, durante su gestión se dió aliento al INTI, al INTA, al Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) con representación estatal, patronal y sindical, y al CONICET, presidido por el Premio Nobel Bernardo Houssay.

El gobierno de Frondizi estuvo sumamente restringido por el poder militar. Sufrió 26 asonadas militares y 6 intentos de golpe de estado.

En 1961 Frondizi había anulado la ilegalización del Justicialismo, y en las elecciones de 1962 el Justicialismo ganó la gobernación de 10 de las 14 provincias, incluida la Provincia de Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical textil Andrés Framini. Las Fuerzas Armadas exigieron que Frondizi anulara las elecciones, lo cual hizo por decreto, e intervino algunas de las provincias en donde el peronismo había ganado.

Un golpe de estado lo derrocó, el 29 de marzo de 1962; fue arrestado y confinado en la isla Martín García, y más tarde en Bariloche, hasta 1963.

“Petróleo y Política” (1954), “Política y Petróleo” (1963), “Qué es el Movimiento de Integración y Desarrollo” (1983), son algunos de los libros que escribió Arturo Frondizi.

A continuación, para terminar, extractamos
una nota de Carlos Zaffore:

A 50 años de su asunción como Presidente de la Nación, Frondizi es motivo de revalorización, con el deseo de tener hoy políticos como él, con ética y capacidad de anticipar el futuro y unir a la Nación.

Superó las ideas estatistas y populistas que habían impedido el desarrollo del país y fue notable, aunque no único, el caso del petróleo: su gobierno en tres años triplicó la producción e hizo lo que el estatismo no había conseguido en 50 años. Para ello convocó a compañías privadas, pero no privatizó a YPF sino que la fortaleció, y las compañías eran contratistas de la empresa estatal.

Frondizi promovió las inversiones privadas, no preconizaba un Estado empresario sino en circunstancias excepcionales. Consideraba que sin violentar el mercado, la política económica puede planificar y orientar, mediante el impuesto, el crédito, el arancel de protección, las inversiones y el proceso de redistribución.

El desarrollo no puede ser fruto espontáneo del mercado porque requiere establecer prioridades y acciones del Estado para lograr que determinados sectores productivos, que están rezagados o no son competitivos, pasen a serlo.

Frondizi, a poco de asumir el gobierno, y antes de liberar el mercado cambiario y sincerar las tarifas de los servicios públicos, dispuso una fuerte actualización de los salarios. Y también una de sus medidas fue restaurar la organización sindical que había sido destruida por el gobierno de facto de 1955, con la finalidad de establecer contrapesos y equilibrios sociales frente al vigoroso proceso de inversiones y expansión que se lanzaba.