Hipnosis y Sofrología para combatir el estrés
por la  Lic. Silvia Ioscovich, Hipno y Sofroterapeuta, Psicodramatista, Mediadora familiar, educativa y comunitaria - Prestadora de CIMADE

Del estrés y del colesterol se dice lo mismo: que “hay del bueno y del malo”, que lo pueden padecer los niños y los adultos. Tanto los profesionales como los obreros y las amas de casa. Nuestro organismo está preparado para responder con naturalidad y armonía. En estado de tranquilidad, nuestras respuestas están adaptadas a las normas fisiológicas que nos sustentan y nos sentimos bien. Eso ocurre la mayoría de las veces.

¿Qué nos pasa con las tensiones, tristezas, los miedos y las preocupaciones? Si en situaciones agradables y desagradables reaccionamos con la misma química...  ¿cómo sabemos cuándo tenemos un buen o mal estrés?

Los invito a responder a través de un ejercicio. Imaginemos dos situaciones diferentes. Registren por favor sus pensamientos y emociones.

1-Estamos esperando el colectivo para ir a trabajar. Hacemos la cola. Viene uno y no se detiene. El segundo se nos va. Se nos hizo tarde y, junto con el presentismo, perdimos también el buen humor. No podemos olvidarlo.

2-Es nuestro primer aniversario y al llegar a casa nos encontramos con una fiesta sorpresa organizada por nuestros amigos y familiares. No podemos dejar de hablar de ello.

¿Qué química comparten ambas circunstancias?

El corazón late más fuerte, y la respiración es más rápida. Aumenta el azúcar en la sangre y nuestras reservas adiposas liberan ácidos grasos para proporcionarnos la energía necesaria para reaccionar.

¿Cuándo es un buen estrés?

Cuando la tensión, la ansiedad y el nerviosismo ceden y se resuelve. Cuando otra alegría nos compensa, aunque sea en otra área de la vida.

Nos complicamos más cuando usamos nuestra mente en contra.

Sufrimos cuando la resolución, la compensación, el placer y la alegría no se producen. El hábito de recordar y vivir mentalmente las heridas, los miedos y los enojos es autoestresarse mal.

Estos hábitos negativos nos restan recursos y somos más pobres a la hora de enfrentar los desafíos y la adversidad. Quedamos más expuestos a padecer problemas físicos y psíquicos. Insomnio, indecisión, agresión verbal, desmotivación, olvidos, pérdida de placer falta de seguridad personal, de expectativas futuras y conflictos con otras personas que escalan para peor.

Con hipnosis y sofrología, transformamos el mal stress en buen estrés. Es posible dejar de fumar, bajar de peso, superar miedos y mejorar el rendimiento laboral, escolar y deportivo. La relajación incrementa las ondas mentales alfa y theta, y es posible acceder a universos situados en otras ondas de frecuencia.

Desacelerando nuestro ritmo biológico nos armonizamos y tenemos “buenas ondas” a emular por los demás. Nuestra auto-estima se regula para arriba y es la recompensa que obtenemos sin buscar.