> Grandes de nuestro tango
Julián Plaza
Tocó el bandoneón para varias orquestas, incluida la del Maestro Pugliese, y cambió por el piano para integrar el Sexteto Tango. Hizo arreglos para éstos, para Troilo y para otros. Fue un exponente importante de la generación del 45, un renovador que con sus tangos pintó como nadie la Buenos Aires de hoy. Un artista irremplazable. Al cumplirse 5 años de su paso a la inmortalidad tanguera,
reseñamos su trayectoria.

Julián Plaza nació el 9 de julio de 1928 en General Manuel Campos, provincia de La Pampa. Aprendió bandoneón con su padre (que lo había aprendido por correspondencia), pero luego estudió con Félix Lipesker, tras llegar a sus 11 años a Buenos Aires con su familia. En aquellos comienzos fue parte de algunos conjuntos infantiles.

En 1943, con apenas 15 años, fue uno de los bandoneonistas de Edgardo Donato y sus Muchachos, que fue su primera orquesta.

Desde 1945 tocó con Antonio Rodio y su Orquesta, y estuvo casi una década en la Orquesta de Miguel Caló, desde 1949; igualmente, hizo un viaje con Eduardo Bianco (en 1950) recorriendo países como Italia, Grecia, Turquía, Siria y Líbano. Además, al mismo tiempo de su labor con Caló, formó un cuarteto de bandoneones con Alfredo Marcucci, Ernesto Franco y Atilio Corral.

Luego se relacionó con Carlos Di Sarli, e hizo arreglos para Atilio Stampone y Florindo Sassone.

Durante 1959 se integró a la orquesta de Osvaldo Pugliese, siempre como bandoneonista; ese mismo año fueron de gira por Rusia y China. Con el autor de “La yumba” estuvo hasta 1968, cuando, con otros integrantes de la orquesta, formaron el Sexteto Tango: Osvaldo Ruggiero y Víctor Lavallén (bandoneones), Emilio Balcarce y Oscar Herrero (violines), Alcides Rossi (contrabajo) y el propio Julián Plaza pero como pianista; el cantor era Jorge Maciel.

En 1992 dejó el Sexteto Tango, y decidió formar su orquesta propia, tocando nuevamente el bandoneón. Como arreglador, además de sus trabajos para los directores mencionados, colaboró con Aníbal Troilo, Leopoldo Federico, Osvaldo Piro, José Colángelo, Susana Rinaldi, y también para el Sexteto Tango. Su primer arreglo lo había escrito en 1950 para la orquesta de Caló: la milonga “Dominguera”.

También trabajó para la Editorial Korn, haciendo arreglos estándar para ser impresos y publicados. E integró el directorio de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), de 1970 al 76.

Es muy recordado sobre todo en su carácter de compositor. En ese aspecto, “Danzarín” fue su obra más famosa, un magnífico tango, gran reflejo de la Buenos Aires actual. Otros excelentes tangos, instrumentales todos, fueron “Danzarín”, “Nostálgico”, “Sensiblero”, “Melancólico”.. También se especializó en milongas, de las cuales mencionaremos ahora solamente 4, pero con distintos estilos: “Dominguera” (ciudadana), “Payadora” (criolla), “Nocturna” (ciudadana) y “Morena” (milonga candombe). Su primera obra importante la había estrenado en 1954 con la orquesta de Caló, y se llamaba “A lo moderno”.

Otras obras fueron “Buenos Aires-Tokyo” y “Color tango”; éste fue grabado por Troilo y es hoy el nombre de 2 muy buenas orquestas, de estilo pugliesista.

Julián Plaza ambién realizó la música de varias películas: el cortometraje Gotán (dir.: Ricardo Alventosa 1965), y los largometrajes “La tregua” (dir. :Sergio Renán, 1974, que fue nominado al Oscar a mejor película extranjera), “Solamente ella” (dir.: Lucas Demare, 1975), “Sentimental” (dirigida por Renán en 1981, y por la que ganó el Premio a la mejor música de película nacional otorgado por Cronistas Cinematográficos) y la inconclusa Chau papá (dir.: Alventosa, 1987). También ganó Diplomas al Mérito de los Premios Konex, tanto en 1985 como en 1985.

Julián Plaza trabajó no solamente desde el bandoneón sino también desde el piano, y desde ese punto de vista podríamos decir que fue un gran ejemplo. Tuvo un enorme talento, es innegable, pero también que lo supo desarrollar con mucho estudio y trabajo. Y así pudo ir construyendo una carrera excelente, como bandoneonista, pianista, compositor y, sobre todo, como arreglador, ganándose un prestigio de los mejores entre los mismos colegas.

Como arreglador y como compositor, fue un buscador incesante, que evolucionó siempre, pero sin traspasar los límites que hacen la identidad del tango, de modo que aportó a la renovación de nuestro tango (como también lo hizo Ástor Piazzolla, pero más transgresoramente), pero manteniendo las marcas importantes que hacen que el tango se llame así.

Julián Plaza falleció el 19 de abril de 2003, con lo cual ahora se están cumpliendo 5 años desde su desaparición física. Estamos conmemorando los primeros 5 años que pasamos sin este insustituible artista.