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Drogas: Prevenir,
informarse, hablar...

Hay algo que sabemos por experiencia: lo peor que podemos hacer ante un problema es esquivarlo, dado que no por ignorarlo el problema dejará de existir. La droga existe, está aquí, a nuestro alrededor; como padres debemos estar preparados para enfrentarla. Estar bien informados nos permite ayudar mejor a los hijos.

Hay que aceptar las características propias de cada hijo, su particular ritmo de crecimiento, sus habilidades, límites e inclinaciones, aunque no sean las que uno más desee.

Hablar con los hijos ayudará a que capten el mensaje, sabrán que son importantes para los padres, que sus conflictos nos preocupan, que se los quiere y que tratamos de comprenderlos.

Hay padres que suponen que nunca van a verse involucrados en el problema y desechan hablar de drogas con sus hijos; pero hablar es la mejor actitud.

En mayor o menor grado las drogas causan dependencia, según cuál sea la sustancia utilizada y las características de cada individuo. Su consumo viene acompañado de trastornos que afectan a la persona, a su familia y a la sociedad, deteriorando progresivamente la salud del consumidor y sus relaciones, causando deserción escolar o pérdida del trabajo, llevando a maltratos y peleas familiares. Provoca marginación, conductas antisociales y aumento de delitos. Y cosas peores aún.

Estar informados y hablar es la mejor actitud, aún admitiendo que no se tengan todas las respuestas. No dudemos en buscar apoyo cuando veamos que el problema nos supera.

Es importante poder identificar elementos relacionados con el uso de drogas, reconocer los síntomas en el comportamiento o en la apariencia.

Algunas señales que pueden denotar consumo de droga: pérdida del interés por los deportes y pasatiempos, frecuentes pedidos de dinero, abandono del grupo habitual de amigos, gastos excesivos sin causa aparente, tenencia de píldoras no recetadas, o de boquillas, pipas o jeringas.

El Consejo Publicitario Argentino editó hace unos años una guía para padres de donde trascribimos algunos conceptos:

“Respetá a tus chicos como personas capaces de participar y opinar en la vida familiar y escolar; sembrá valores de respeto, disciplina y solidaridad; educá a tus hijos para que se estimen y se respeten a sí mismos; enséñales por medio del propio ejemplo; conocé a los amigos de tus hijos; conversá con ellos; lo mismo con los padres de los amigos; conversá frecuentemente con tus hijos y compartí actividades familiares; mostrales las formas sutiles en que se promueven las drogas; hablá sobre los mensajes que aparecen en los medios de comunicación; asumí posiciones claras y firmes al hablar de drogas.

Disfrutá de tus hijos: escuchalos atentamente cuando te hablan, aceptalos y no te desanimes; tus hijos necesitan saber que pueden confiar en vos. Si escuchás a tus hijos y sabés leer entre líneas, podés aprender mucho de lo que digan: sobre ellos, sobre el mundo, sobre las drogas. Y también sobre vos mismo.”