> Grandes de nuestro tango

Horacio Ferrer  (Segunda Parte)

Es, desde 1968, uno de los más importantes innovadores de las letras de tango. Y sigue escribiendo. A los 75 años está más tranquilo y feliz. Vive en Recoleta con Lulú, su amada esposa.. Una vida llena de poesía, y de estudio y difusión del tango, con permanente ímpetu. Un dandy con una personalidad bien rioplatense y bohemia. Que bien vale conocer y recordar, aunque, gracias a Dios, Horacio Ferrer sigue vivo, tanto en obra como en cuerpo y alma. O precisamente por esto, para que más y más argentinos lo valoremos en vida. Va entonces esta nota-homenaje, con la excusa de que en junio de este año cumplió 75 años.

La colaboración de Ferrer con Piazzolla (haciendo canciones) fue la primera y sigue siendo por lejos la más conocida, pero no fue la única. Junto al genial pianista y director Horacio Salgán (también vivo aún hoy día, pero retirado de la actividad), compuso en 1975 el “Oratorio Carlos Gardel”. Además de ésta, y de María de Buenos Aires, hizo otra obra de concierto: el “Poema Coral París Tango”, estrenado en Francia, con Juan José Mosalini en 1999; Mosalini es hoy un gran creador, pero ya hace décadas fue señalado por Piazzolla como una gran promesa del bandoneón. También creó obras cantables con Héctor Stamponi, con Armando Pontier (hicieron “El hombre que fue ciudad”), Osvaldo Tarantino, con el importantísimo Julio De Caro (en “Loquita mía”), con Aníbal Troilo (“Tu penúltimo tango”), Raúl Garello, Chico Novarro, con Osvaldo Pugliese (“Yo payador me confieso”), Roberto Grela, con Pedro Laurenz (poniendo versos a “Esquinero”, de aquel importante bandoneonista); con Daniel Piazzolla (hijo de Ástor). Incluso, colaboró en Europa con Charles Aznavour y Doménico Modugno.

Sus tangos y canciones suman aproximadamente la nada desdeñable cifra de 200. Pudo recitar y grabar sus versos en muchos lugares del mundo.

Desde 1984 es, también, ciudadano argentino. En 1990 fundó la Academia Nacional del Tango, de la cual es Presidente Y, desde 1992, es Académico de la Academia Porteña del Lunfardo. También creó otras quince academias dedicadas a la difusión y el estudio del tango, en varios países americanos y europeos.

En 1996 el violinista Giddon Kremer, de gran fama mundial, le propuso reponer “María de Buenos Aires”, y entonces iniciaron una gira alrededor del mundo juntos, y con Julia Zenko, con Jairo (y después Raúl Lavié). Por esta interpretación de “El Duende”, Ferrer consiguió la nominación al premio Grammy en 1999 (importantísimo galardón de la industria fonográfica en Estados Unidos). Cuenta Horacio que con esta gira de varios años, y coincidiendo con la llegada del nuevo siglo, empezó un enorme furor por esta operita de Piazzolla y Ferrer en ciudades de todo el mundo. Tanto que señala la paradoja de que, para producir la primera puesta, en 1968, Piazzolla y él perdieron todos sus dineros, “y ahora le digo a Lulú que vamos a vivir de María de Buenos Aires hasta el resto de nuestras vidas”.

Algunas otras distinciones que recibió: Medalla de honor de La Sorbonne (famosa Universidad de Universidad de Francia), Gran Premio de Honor de SADAIC, Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. La esquina de las avenidas Corrientes y Callao lleva su nombre. En 1999 le fue otorgado el premio “Trayectoria” del Fondo Nacional de las Artes.

Sus otros libros de poemas son: “Canciones”, “Loquita mía”, “Ya sé que estoy piantao”, “Existir”, y otros dos (“Picasso” y “Megamos”) aún inéditos.

Además de los ya mencionados, escribió los libros: “Fray Milonga” (cuentos), “Historia sonora del Tango”, “El Libro del Tango” (crónica y diccionario, presentado en La Sorbonne), “Buenos Aires es Gardel” (sobre fotografías de Rafael Wollman), “El Siglo de oro del Tango” (presentado en Oxford), “Pichuco en París”, “La Epopeya del Tango Cantado” e “Inventario del Tango” (este último con la colaboración de Oscar del Priore). Su Obra Completa (de 1951 a 1991) fue publicada en 3 tomos.

En 1977 compró una habitación en el Hotel Alvear, en el cual ahora vive con Lulú Michelli, su esposa. Lulú es una artista plástica argentina, y se conocieron hace más de 25 años, y desde entonces están en pareja, aunque se casaron recién en los últimos años.

Para citar aquí, elegimos algunas de las expresiones que brindó en una entrevista con la agencia TELAM en los últimos días. Por ejemplo, que desde hace 15 años acude al gimnasio todos los días (y eso que ahora ya tiene 75 años!!), porque está convencido de que “el estado físico va acompañado por un estado mental”, que sigue escribiendo y, además del inminente estreno de “María de Buenos Aires” en el Teatro Cervantes, ya compuso otras dos óperas con música de Raúl Garello.

También dijo que la esencia de la temática de su lírica “reside en la mezcla de la fantasía y la realidad. Es una mezcla de tiempos; no me gusta ser un escritor circunscripto a la actualidad. Uno tiene un poco más de independencia y de libertad como para poder trasladar su mente al futuro y disfrutar de la ciencia ficción o de la historia, que es también tan enigmática e improbable”.

Y, para definirse a sí mismo, esboza a modo de simpática síntesis un par de versos: “Feliz de ser afortunado sin fortuna, / de amar a Lulú, al tango y a la luna”.

Llegamos al final de la nota de síntesis de vida y obra, y de homenaje a un gran renovador de la lírica tanguera, un dandy rioplatense, una persona agradable que ahora está cumpliendo 75 años, y sigue lleno de vida; un poeta que sigue trabajando, un hombre que está más tranquilo y feliz, enamorado de la mujer de su vida como si la conociera desde siempre y... sí, literalmente, como toda la vida, enamorado del Tango. ¡Gracias por todo, Horacio!