Los complejos

        por la Lic. Mónica Cersósimo - Psicóloga

Los complejos hablan de la relación que cada uno tiene consigo mismo. La mayoría de ellos se forma en la infancia.

Los padres deben estar atentos a este tema, pues su actitud puede predisponer a que sus hijos los padezcan.

Deben valorar los distintos aspectos de sus hijos, aunque difieran de sus propios gustos. A veces los hijos se sienten inferiores porque no son como sus padres.

Por ejemplo, mientras que algunos padres muestran numerosas habilidades intelectuales, los hijos pueden tener inclinación por las actividades deportivas. Es en estos casos cuando surgen en los chicos sentimientos contradictorios como la admiración, por un lado, y el complejo de inferioridad por el otro. No tiene por qué ser mejor lo intelectual que lo deportivo.

Las cuestiones socioeconómicas pueden dificultar el acceso a la formación que el chico necesita. Es tarea de los padres brindarles el máximo de apoyo a través de diferentes medios para que el niño busque sus propias formas de llegar adonde quiere, pero sin sentirse menos que nadie.

Respecto a los comentarios de los padres, nada peor que marcar las diferencias para que haya diferencias.

Muchos chicos son diferentes a los demás por usar anteojos, aparatos dentales, por ser muy altos o muy bajos, tener falta o exceso de peso, etc. Y a veces, alguna de estas diferencias puede ser motivo de burla de parte de sus compañeros.

Los padres deben enseñar a sus hijos a aceptarse tal como son, que cada uno tiene sus particularidad, y de esta manera no sólo aprenderán a quererse, valorarse, y hacerse respetar por los demás. Así se evitará que tengan conflictos en la edad adulta.

La buena relación de cada uno consigo mismo abre las puertas del éxito y la felicidad.