Recuerdos traumáticos

      Por el  Lic. Marcelo Fraga - Psicólogo

Faltaban 15 minutos para la hora de ingreso de Fabián al consultorio. El timbre sonó. Me asomé y le indiqué con la mano que aguarde un rato porque aún estaba con el paciente anterior. Cuando uno sabe que hay otro paciente esperando su turno, esos minutos se hacen interminables.

Cuando al fin lo hice pasar, le pregunté por qué estaba tan ansioso, y no supo qué responder. Atinó a decirme que habían aparecido en su mente ciertos recuerdos sobre cosas que desconocía. Por eso no estaba seguro si eran recuerdos o le estaba jugando una mala pasada su imaginación, pero se ponía mal y necesitaba decírmelo.

Cuando me relata lo recordado, observo que la expresión en su rostro se va transformando en la cara de alguien que está sufriendo, alguien que está profundamente angustiado.

La parte de nuestros recuerdos que permanecen inconscientes, a la cual no tenemos acceso, tiene la particularidad de poder generar en las personas, los mismos sentimientos de angustia que los acontecimientos que generaron esa angustia originalmente.

Es decir, si un acontecimiento produce mucha angustia, nuestro cerebro puede “borrarlo” de la conciencia pero no puede “borrarlo” del inconsciente. Y por consiguiente ese recuerdo que no pudo ser borrado sigue generando malestar en nuestro sistema psíquico, sin que nos demos cuenta de dónde proviene el malestar.

Ahora bien, ¿qué es lo que ocurre con ese malestar que proviene de nuestro inconsciente?

Ocurre que se transforma en angustia, y como la angustia no puede permanecer aislada en nuestro sistema anímico, se “pega” a otros pensamientos, a otras personas o a otros objetos.

Por eso a veces sucede que hay determinadas actitudes de algunas personas que nos hacen daño, que nos hacen sentir mal. Muchas veces no es porque nos hagan daño real, sino porque esas actitudes activan nuestra angustia interna y ya no nos es posible diferenciar de dónde proviene el malestar.

Uno de los trabajos terapéuticos consiste en liberar las emociones negativas para que no interfieran en nuestra vida cotidiana.

En el ejemplo de Fabián, ocurrió que al liberar emociones negativas de los afectos de las personas de su familia, volvió a tener los recuerdos que habían sido “guardados” en su inconsciente.

Y ahora que pudieron surgir pueden ser analizados en terapia, para que ya no generen esa angustia que le impedía tener buena relación con sus seres queridos.

En el último Congreso Internacional de Stress Traumático, en julio de 2008, conocí personalmente a la canadiense Dra. Jannette Ambrose; ella es la precursora de una técnica psicoterapéutica denominada “Conexión Somática del Trauma”. Esta psicoterapia consiste en identificar aquellos acontecimientos que generaron en el paciente un malestar tan profundo que producen una disociación entre lo que piensa y lo que siente. Esa terapia reconstruye ese circuito, y libera al paciente de un modo inimaginado y permanente.