Bioenergética y género II
Masculinidad  

por la  Lic. Valeria Picandet - Terapeuta Corporal Bioenergética

Hace unos meses atrás escribí una nota sobre cómo el género femenino se veía  atravesado por lo que implica hoy “ser mujer” en nuestra cultura. Hoy el tema será la masculinidad, y la forma en que este concepto afecta la salud física y psíquica de los hombres.

Los ideales masculinos que se difunden a diario y masivamente en nuestra sociedad occidental han variado muy poco en el transcurso de los siglos. El modelo de virilidad es aquel que conjuga la agresividad con la inexpresividad emocional.

Se privilegia en el hombre el poder de la razón y de la inteligencia, en desmedro de los afectos ¿No es la afectividad el terreno propio de la feminidad? El hombre es educado para ejercer un permanente autocontrol, para regular la exteriorización de sus sentimientos de dolor, de tristeza, de amor, de placer. Además, un hombre que actúa correctamente con arreglo a su género, debe estar poco preocupado por su salud y por su bienestar general. Simplemente, debe verse más fuerte, tanto física como emocionalmente, que la mayoría de las mujeres. Debe pensar en sí mismo como en un ser independiente, que no necesita del cuidado de los demás, por lo que es poco probable que pida ayuda a otras personas. Por supuesto que esta identificación con ese “modelo de masculinidad” varía en cada hombre, al igual que lo hace la magnitud de los riesgos de salud asociados a la misma. Son muchos los que utilizan comportamientos no saludables para definir su virilidad. Por ejemplo, consumir cantidades excesivas de alcohol para demostrar su lealtad al grupo de compañeros masculinos ó, lo que es peor, ocultar un dolor toráxico para evitar aparecer como “blando” ante sus pares.

Son muchos los estudios realizados que describen cómo tanto hombres como mujeres nos vemos afectados por los roles que la sociedad nos indica que son los más aceptados, pero la identidad de género y los comportamientos no son simplemente impuestos a las personas por la socialización, sino que cada uno y cada una construyen activamente su identidad. En la lucha del individuo entre lo que cree que debería ser y lo que realmente es, podemos elegir y no seguir repitiendo pues, tarde o temprano, la identidad asentada en imágenes y roles deja de brindar satisfacción.

La terapia Bioenergética ofrece un trabajo que abre la posibilidad de reencontrarse y contactarse con el propio cuerpo, respetando sus necesidades, posibilidades y limitaciones. Buceamos en las emociones y en la historia que guardan nuestras tensiones musculares para poder trabajarlas y convertir esa energía estancada (que casi siempre nos enferma) en energía vital que aumente nuestra capacidad de disfrutar y vivir mas plenamente.