Albert Einstein  (Segunda Parte)

El tercer artículo publicado por Einstein en 1905 fue titulado “Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento”, y en el mismo el gran físico introducía la teoría de la relatividad especial, estudiando el movimiento de los cuerpos y el electromagnetismo en ausencia de la fuerza de interacción gravitatoria.

La relatividad especial resolvió los problemas abiertos por el experimento de Michelson y Morley en el que se había demostrado que las ondas electromagnéticas que forman la luz se movían en ausencia de un medio. La velocidad de la luz es, por lo tanto, constante, y no relativa al movimiento.

El razonamiento de Einstein se basó en dos axiomas simples: En el primero, reformuló el principio de simultaneidad introducido por Galileo varios siglos antes, por el cual las leyes de la física deben ser invariantes para todos los observadores que se mueven a velocidades constantes entre ellos, y el segundo, que la velocidad de la luz es constante para cualquier observador. Este segundo axioma, revolucionario, implica que si un destello de luz se lanza al cruzarse dos observadores en movimiento relativo, ambos verán alejarse la luz produciendo un círculo perfecto con cada uno de ellos en el centro. Si a ambos lados de los observadores se pusiera un detector, ninguno de los observadores se pondría de acuerdo en qué detector se activó primero (se pierden los conceptos de tiempo absoluto y simultaneidad).

La teoría recibe el nombre de “Teoría Especial de la Relatividad ” o “Teoría Restringida de la Relatividad ” para distinguirla de la Teoría General de la Relatividad , que fue estudiada por Einstein durante varios años, y tras varios intentos fallidos de publicación, fue oficialmente publicada en 1915, y en la que ya sí pasa a considerar los efectos de la gravedad y la aceleración.

Las consecuencias que dicha teoría traía son varias: 1. Que la masa de las partículas aumenta a medida que aumenta su velocidad; por esto los aceleradores de partículas no pueden llevarlas a la velocidad de la luz, ya que a medida le que aplicamos energía para aumentar su velocidad aumenta su masa, por tanto debemos aumentar en mayor grado la cantidad de energía aplicada para mover una partícula de un tamaño mayor, aumentando así la energía a aplicar a un valor casi infinito para que la partícula llegue a la velocidad de la luz. 2. No se puede hablar de simultaneidad, pues es imposible sincronizar relojes en diferentes lugares en marcos de referencia en movimiento. 3. No se puede viajar a mayor velocidad que la de la luz. 4. La masa de un cuerpo en reposo equivale a una energía E = mc2. Casi todas las predicciones de ésta teoría están comprobadas.

En su 4º Artículo de 1905, Einstein mostraba una deducción de la ecuación de la relatividad, que relaciona masa y energía. Esta ecuación implica que la energía E de un cuerpo en reposo es igual a su masa m multiplicada por la velocidad de la luz c al cuadrado:  E=mc2.

Muestra cómo una partícula con masa posee un tipo de energía, “energía en reposo”, distinta de las clásicas energía cinética y energía potencial. Esta equivalencia masa-energía se utiliza comúnmente para explicar cómo se produce la energía nuclear; midiendo la masa de núcleos atómicos y dividiendo por el número atómico se puede calcular la energía de enlace atrapada en los núcleos atómicos. Paralelamente, la cantidad de energía producida en la fisión de un núcleo atómico se calcula como la diferencia de masa entre el núcleo inicial y los productos de su desintegración, multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.

Albert había sido, en su niñez, quieto y ensimismado; tuvo un desarrollo intelectual lento. El mismo Einstein atribuyó a esa lentitud el hecho de haber sido la única persona que elaborase una teoría como la de la relatividad; así lo escribió: “un adulto normal no se inquieta por los problemas que plantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay que saber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia. Yo, por el contrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sido mayor”.

En 1908 fue contratado en la Universidad de Berna, Suiza, como profesor y conferenciante sin cargas administrativas. Einstein y Mileva tuvieron un nuevo hijo, Eduard, nacido el 28 de julio de 1910. Poco después, la familia se mudó a Praga, donde Einstein ocupó un cargo catedrático en la Universidad Alemana de Praga. En esta época trabajó estrechamente con Marcel Grossmann y Otto Stern, y comenzó a llamar al tiempo matemático cuarta dimensión.

Aproximadamente por 1912, Einstein empezó una nueva fase de su investigación gravitacional, con la ayuda de su amigo matemático Marcel Grossmann, por adaptación de su trabajo en cuanto al cálculo del tensor de Tullio Levi-Civita y Gregorio Ricci-Curbastro. El cálculo del tensor facilitó mucho los cálculos sobre lo que Einstein llamaba Cuarta Dimensión (espacio-tiempo), que era una noción que Einstein había obtenido de la elaboración matemática de Hermann Minkowski en 1907 de la teoría especial de la relatividad.

En 1914, justo antes de que comenzase la Primera Guerra Mundial, Einstein se estableció en Berlín y fue nombrado Miembro de la Academia Prusiana de Ciencias y Director del Instituto de Física Káiser Wilhelm, que era el puesto más prestigioso y mejor pago que un físico podía tener en toda esa zona europea. Tanto su pacifismo, sus orígenes judíos como sus actividades políticas sionistas, irritaban a los nacionalistas alemanes, de modo que, por ejemplo empezaron a atacar sus teorías científicas sistemáticamente, como una campaña planeada para desprestigiarlo.

En noviembre de 1915, Einstein presentó una serie de conferencias en la Academia de Ciencias de Prusia en las que describió la Teoría de la Relatividad General. La última de estas charlas concluyó con la presentación de la ecuación que reemplaza a la ley de gravedad de Newton. En la nueva teoría todos los observadores son considerados equivalentes, y no únicamente aquellos que se mueven con una velocidad uniforme. La gravedad ya no es una fuerza o acción a distancia, como era en la gravedad newtoniana, sino una consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo. La teoría proporcionaba las bases para el estudio de la cosmología y permitía comprender las características esenciales del Universo, muchas de las cuales no serían descubiertas sino posteriormente a la muerte de Einstein.

La Teoría de la Relatividad General fue conseguida por Einstein haciendo razonamientos matemáticos, y experimentos hipotéticos, pero era rigurosa deducción matemática sin contar realmente con una base experimental. El principio fundamental de la teoría era el denominado principio de equivalencia. Pese a la abstracción matemática de la teoría, las ecuaciones permitían deducir fenómenos comprobables. Durante un eclipse de 1919, Arthur Eddington fue capaz de medir la desviación de la luz de una estrella pasando cerca del Sol, una de las predicciones de la relatividad general, que así se comprobaba. Se consideró un paso revolucionario en la física Al mismo tiempo, con la confirmación aportada por Eddington, la fama de Einstein aumentó enormemente. Desde entonces, la teoría se ha verificado en todos y cada uno de los experimentos y verificaciones realizados hasta el momento. Sin embargo, en aquella época, pese a su popularidad, o quizás precisamente por ella, la teoría tuvo detractores entre la comunidad científica, porque no podían aceptar una física sin un Sistema de referencia absoluto.

 

En 1924, el gran Einstein recibió un artículo de un joven físico indio, Satyendra Nath Bose, describiendo a la luz como un gas de fotones y pidiendo la ayuda de Einstein para su publicación. Einstein se dio cuenta de que el mismo tipo de estadísticas podían aplicarse a grupos de átomos y publicó el artículo (en alemán, la lengua más importante en física en aquel entonces), firmándolo con Bose. Las “estadísticas de Bose-Einstein” explican el comportamiento de grupos de partículas con spin entero, lo que significa que pueden estar en el mismo sitio en un momento; desde entonces, ese tipo de partículas fueron conocidas como bosones, en honor a aquel físico indio. Y en este punto volvemos al tema del Gran Colisionador de Hadrones al que hacíamos mención en nuestra edición de octubre, dado que esta gran máquina (en realidad, son tres grandes túneles subterráneos y circulares, interconectados, ubicados en la frontera entre Suiza y Francia, y con varias máquinas -como supercomputadoras- conectadas al complejo) tiene entre sus objetivos el hallar la masa exacta de la masa del llamado Bosón de Higgs, y así confirmar completamente la existencia de este tipo de bosón, que es el único tipo de partículas, de las predichas por el modelo estándar, que aún no ha sido observada, y por ende su existencia no está enteramente confirmada.

Einstein cambió tan profundamente la visión del Universo que hizo que el espacio y el tiempo carecieran ya de significado por sí solos. Su concepto del universo es un un sistema de cuatro dimensiones, pues la dimensión que se agrega a las tres conocidas es el tiempo. La primera dimensión es la representación de una línea, en la que sólo se necesita una coordenada para encontrar un punto determinado en ella; dos dimensiones sería un plano, en donde se necesita de dos coordenadas para encontrar algún punto determinado (la altura y la anchura). La tercera dimensión es, por ejemplo, un cubo, en donde para encontrar un punto en él, se necesita de la altura, la anchura y la profundidad, es decir, de tres coordenadas.
Einstein, con sus teorías, incluyó el concepto del tiempo, es decir, la cuarta coordenada, que no se comporta de la misma forma que las anteriores. Para encontrar un punto en el espacio no solo necesitamos de las tres coordenadas “clásicas”, sino también la hora, el momento, en que lo encontrarás allí. Por ejemplo, el vuelo de una mosca: ella no se encuentra siempre volando en el mismo punto, sino que se mueve por el espacio y, a pesar de que pase por el mismo punto dos a más veces, nunca lo hará a la misma hora, sino que lo hará 2 o 3 o X segundos después.

Sin embargo, Einstein no fue el primero que utilizó el concepto de espacio-tiempo; el primero en empezar a usar ese concepto fue el matemático germano-ruso Hermann Minkowski en el año 1907; fue unos de los maestros de Albert.

Einstein dedicó sus últimos años de trabajo a la búsqueda de una de las más importantes teorías de la física, la llamada Teoría de Campo Unificada.

La búsqueda de Einstein después de su teoría de la relatividad generalizada, consistió en una serie de muchos intentos de generalizar su teoría de gravitación para lograr unificar y resumir las leyes fundamentales de la física, específicamente la gravitación y el electromagnetismo. En el año 1950, publicó por fin esta “teoría unificada de campo” en un artículo titulado “Sobre la Teoría Generalizada de la Gravitación ” en la famosa revista “Scientific American”, si bien esto no era el trabajo finalizado. Cuando murió, aún seguía tenazmente encauzado en esa ambiciosa teoría, tal cual lo reflejaban las anotaciones en su pizarrón.

Aunque Albert Einstein fue famoso en el mundo por sus trabajos en la física teórica, fue paulatinamente aislándose en su investigación, y sus intentos lamentablemente no tuvieron éxito. Persiguiendo la unificación de las fuerzas fundamentales, Albert ignoró algunos importantes desarrollos en la física. Pero también los desarrollos en la física lo ignoraron él, y esto fue muy evidente en el tema de las fuerzas nuclear fuerte y nuclear débil, las cuales no se entendieron bien sino quince años luego de la muerte de Einstein (cerca del año 1970, y el gran físico falleció en 1955) mediante numerosos experimentos en física a muy altas energías. Los recientes intentos propuestos por la “teoría de cuerdas” y las “teorías de supersimetría”, muestran que aún sobrevive su ímpetu de alcanzar la gran teoría de la unificación, unificando las leyes de la física.

Sus relaciones familiares y sociales

Pauline, la madre de Albert Einstein

Pauline Koch tenía 17 años cuando contrajo matrimonio en 1876 con Hermann Einstein. Mujer culta, interesada en música y literatura, era excelente pianista y disfrutaba tocando este instrumento tan a menudo como podía. Ella quería que sus hijos apreciaran la música y tocaran un instrumento, por ende, cuando Albert cumplió seis años, contrató una maestra para que le enseñara a tocar el violín. Las clases comenzaron bien, pero luego de un tiempo el niño se aburrió de la instrucción rígida, le lanzó una silla a la maestra y la expulsó de la casa. Ante tamaña actitud de su pequeño hijo, Pauline no se rindió: sencillamente contrató otro profesor.

Luego Albert soportó las lecciones de violín que su madre le impuso. Con el tiempo se empezaron a notar los frutos. A los 13 años el niño descubrió a Mozart, y con eso su interés por la música dio un vuelco. Comenzó a tocar dúos con la madre al piano, costumbre que conservó hasta la muerte de Pauline. La música se convirtió en parte importante de su vida. Es claro que cada ser humano tiene sus gustos, creadores motivadores, influencias; sólo es cuestión de buscarlos... o que, como suele decirse, esas fuerzas inspiradores lo encuentren a uno.

Pauline vivió muy orgullosa de su hijo, involucrándose siempre en sus asuntos. Cuando Albert estaba en la escuela primaria, Pauline le escribió a su madre alabando el rendimiento escolar del niño.

Pero no todo fue de maravillas entre Einstein y su obstinada madre. Los tiempos difíciles llegaron cuando Pauline percibió que las relaciones entre su hijo y su novia y condiscípula, Mileva Maric, se habían vuelto serias. A Pauline nunca le agradó Mileva, pues consideraba que no era lo suficientemente buena para su brillante retoño. Además, era mayor que Albert. Se encolerizó cuando Maja (así llamaban a la hermana de Albert, María) le dijo que permitiera que Mileva y él se casaran. Eso causó una desavenencia tal entre madre e hija, que no se hablaron por algún tiempo.

Dado que su fuerte oposición no lograba la decisión que ella esperaba de su hijo, con el tiempo fue atenuando sus críticas. Sin embargo, Pauline nunca aceptó a Mileva. En años posteriores Einstein dijo que las relaciones entre Pauline y Mileva “bordeaban la hostilidad”.

A pesar de aquellos conflictos, Pauline amaba a su hijo y vivía pendiente de sus éxitos. Por su parte, Einstein quería a su madre y la visitaba cuando podía, y a veces tocaban dúos al piano.

Cuando murió su esposo, en 1902, Pauline fue a vivir con su única hermana, Fanny, y su esposo. En 1911 se trasladaron a Berlín; entonces Pauline comenzó a trabajar como ama de llaves en un pueblo vecino.

En 1914 Pauline cayó enferma de cáncer. En 1918, estando muy avanzada la enfermedad, Maja la internó en un sanatorio. Einstein, quien por entonces se había casado con su segunda esposa, la sacó al año siguiente del sanatorio y la llevó a su casa. Allí murió, el 20 de febrero de 1920.

Einstein había dicho alguna vez que no se preocuparía por su muerte ni por la de nadie. Pero después del fallecimiento de su madre, “Einstein lloró como cualquier hombre, y me di cuenta entonces de que en realidad era capaz de preocuparse por alguien”, según narró la esposa del astrónomo Erwin Freundlich.

Maja (Marie), hermana de Albert

Cuando nació su hermana, Albert tenía entonces apenas dos años y, según una anécdota, pensando probablemente que se trataba de un juguete, preguntó dónde estaban las ruedas. Antes de ingresar al Instituto Politécnico Federal de Zurich, Einstein asistió al colegio en Aarau, Suiza, y se alojó en casa de la familia Winteler. Maja ingresó después al mismo colegio y vivió también con los Winteler. Luego permaneció tres años en Aarau, preparándose como maestra, y más tarde estudió lenguas romances en las universidades de Berlín y Berna.

Mientras adelantaba el posgrado en la Universidad de Berna, su hermano dictaba clases nocturnas como docente privado, y como instructor en la universidad, primer escalón de la carrera académica. A veces Maja asistía a estas clases.

Al año siguiente de doctorarse en lenguas romances en la Universidad de Berna, Maja se casó con su novio, Paul Winteler, buen amigo de Einstein. La pareja vivió primero en Lucerna, Suiza, y más tarde en las cercanías de Florencia. Allí se establecieron hasta 1939, cuando el peligro nazi la forzó a abandonar Europa, aunque problemas de salud impidieron el ingreso a Estados Unidos del esposo. Terminada la guerra, Maja quiso volver a Europa y reunirse con su marido, pero entonces fue su propia mala salud la que le impidió viajar. En cambio fue a vivir con Albert a Princeton (Estados Unidos).

Elsa, segunda esposa de Einstein, había muerto en 1936. Maja se reunió en Princeton con Margot Einstein, hija de Elsa, y con Helen Dukas, secretaria de toda la vida de Einstein. Las tres mujeres manejaban la casa, ayudaban a Einstein con la correspondencia, lo protegían de visitantes indeseables y le ofrecían compañía, consejo y afecto. Einstein era muy cercano a las tres, en especial a Margot y a Maja.

Maja escribió un ensayo biográfico sobre su hermano; lo terminó en Florencia en 1924. Este ensayo, titulado “Albert Einstein, bosquejo biográfico”, es la fuente principal de recuerdos familiares sobre los primeros años de Einstein. El trabajo de Maja relata la vida de Einstein hasta 1905 y era parte de un proyecto más amplio que fue abandonado. El manuscrito fue publicado recién en 1987, como parte de “The Collected Papers of Albert Einstein”.

Maja murió en Princeton en 1951, cuatro años antes que su célebre hermano. Einstein sufrió mucho. La había cuidado amorosamente durante sus últimos meses; le leía todas las noches “los mejores libros de la nueva y la antigua literatura”. Su inteligencia era tan aguda como siempre pero hacia el final ya no podía hablar. “Nunca imaginé que me hiciera tanta falta’, escribió Einstein en una carta poco después de la muerte de Marie.

Mileva, primera esposa de Einstein

Mileva Maric era la única mujer que se especializaba en física en el Politécnico de Zurich, donde también estudiaba Einstein. En el segundo semestre de ella allí, comenzaron a interesarse mutuamente. Su relación se convirtió en un romance que con el tiempo condujo al rnatrimonio, el primero de Albert.

El romance de Einstein y Mileva está bien documentado en cartas que se escribieron entre 1897 y 1903, descubiertas en 1987. No se sabía mucho de Mileva antes de la aparición de estas cartas.

En sus primeras cartas, Mileva escribe con entusiasmo sobre la física que aprendía en las clases. Con el paso del tiempo, el énfasis en la física va desapareciendo y sus cartas se convierten en cartas de amor que muestran sus sentimientos hacia Albert, y la preocupación por sus relaciones. Einstein le expresa su amor, le cuenta la reacción de su familia y le habla de física.

Esas cartas resultan un registro directo y estupendo del desarrollo intelectual temprano de Einstein. Con orgullo le comunica a Mileva sus ideas sobre la relatividad y sobre las inconsistencias que encuentra en algunos artículos de física que ha leído. Mileva, con su formación en física, era como la caja de resonancia del joven Einstein.

Graduado ya del politécnico y antes del trabajo en la oficina de patentes de Berna, Einstein consiguió un empleo temporal fuera de Zurich, mientras Mileva permanecía en el politécnico, porque le habían desaprobado los exámenes finales y se preparaba para presentarlos de nuevo. En esos meses, Einstein iba todos los sábados a Zurich para visitar a Mileva. En una de las visitas ella le dijo que estaba embarazada.

El embarazo la perjudicó en sus estudios, que habían sido una lucha durante años. Se presentó a los exámenes finales y los perdió. Estaba desolada y abandonó la universidad. Deprimida, viajó a Hungría a casa de sus padres, que no estaban muy felices con las noticias. Al comienzo, el padre, enojado, le prohibió rotundamente casarse con Einstein.

En el invierno de 1902 Mileva dio a luz una niña, Lieserl. El parto fue difícil y, para colmo, Einstein estaba ausente. Se enteró del asunto por una carta que le escribió el padre de Mileva.

Nadie sabe qué fue de la única hija de Einstein: desapareció poco después de su nacimiento y no se han encontrado rastros de ella. Se sospecha que Mileva la haya dado en adopción.

Cerca de un año después, el 6 de enero de 1903, Einstein y Mileva se casaron en una ceremonia civil en el palacio de justicia de Berna. Einstein trabajaba en la oficina de patentes de Berna y ganaba un salario aceptablemente bueno. La vida se presentaba relativamente bien para la pareja.

Poco más de un año después de celebrado el matrimonio, Mileva dio a luz a su primer hijo varón, Hans Albert. Aunque él trató inicialmente de ayudarla con el niño, no era algo que le fuese sencillo. Estaba interesado en su trabajo y, en definitiva, por eso prestaba muy poca atención a la esposa o al hijo. La cosa empeoró durante el estallido de creatividad de su “año maravilloso” (1905). Su relación marital comenzó a deteriorarse.

Einstein se refugió en su trabajo y Mileva se deprimió. Según un atestiguó un visitante, la casa era un caos. Einstein trataba de ayudar, pero su corazón estaba ausente. Cargaba al niño mientras intentaba escribir sus ecuaciones en un cuaderno. Complicado...

El 28 de julio de 1910 nació Eduard, segundo hijo de Einstein y Mileva. Las cosas mejoraron entre ellos, pero no por mucho tiempo. Mileva seguía deprimida, y además se ponía celosa de las mujeres con las que coqueteaba su esposo.

Einstein y su familia se trasladaron a Praga en 1911, en donde Einstein había aceptado una buena oferta laboral de la universidad. Mileva odiaba esa ciudad. Einstein aceptó un año después una oferta de su alma mater, y volvió a Zurich, con lo que Mileva estaba encantada, pero allí duraron sólo un par de años. Einstein aceptó en 1914 una oferta de la Universidad de Berlín y se trasladaron. Mileva fue muy infeliz ante la perspectiva de establecerse en Berlín. Elsa, una prima de su esposo, vivía en la ciudad, y Mileva estaba celosa. Además, los alemanes miraban mal, petulante y desconfiadamente, a la gente de origen serbio como Mileva.

La esposa de Einstein tenía razón con respecto a Elsa, pues éste comenzó a frecuentarla y ése fue el principio del fin de su matrimonio. Luego de una pelea, Einstein se fue de la casa y algún tiempo después redactó un contrato de separación en que se estipulaban sus obligaciones. Mileva y los niños volvieron a Zurich.

En una de sus visitas a los hijos, Einstein le pidió a Mileva el divorcio; era 1916. Esto le produjo a ella un colapso nervioso, del cual se recuperó lentamente, pero entonces surgió otro motivo de preocupación: el hijo menor. Eduard era un niño muy dotado. Leía, ya en el primer grado, a magníficos y difíciles autores alemanes, como Goethe y Schiller, y poseía una memoria fotográfica. Aprendía con velocidad pasmosa todo lo que se proponía. Pero estaba perturbado. Eduard debió ser internado en un hospital psiquiátrico en 1933, luego de presentar síntomas de inestabilidad mental. Murió en el hospital en 1965).

Mileva y Einstein se divorciaron el 14 de febrero de 1919. Luego de lo cual, Mileva dedicó buena parte de su vida al cuidado de Eduard. Su salud comenzó a deteriorarse en 1947. Al año siguiente sufrió un derrame cerebral que la dejó semiparalizada, y murió el 4 de agosto de 1948.

Elsa Einstein

Elsa era prima de Einstein, hija de su “tío rico”, Rudolf Einstein, y de su tía Fanny (hermana de Pauline). Elsa contrajo un primer matrimonio con Max Loewenthal, comerciante en textiles de Berlín, con quien tuvo dos hijas, Ilse y Margot, y un hijo que murió poco después de nacer.

Einstein y Elsa se encontraban a menudo cuando niños pero perdieron el contacto en la edad adulta. En uno de los viajes de Einstein a Berlín. estando todavía casado con Mileva, volvió a encontrarse con su prima. Ella se había divorciado y vivía con sus dos hijas en un apartamento justo debajo del de sus padres. Einstein se sentía cómodo con Elsa en este entorno familiar. Al trasladarse a la Universidad de Berlín, siguió empezó a visitarla con cierta frecuencia.

Luego de su separación de Mileva, Einstein veía a Elsa más a menudo, y en septiembre de 1917 se fue a vivir con ella. Estaba claramente interesada en Einstein, y fue ella quien lo presionó para que se divorciara.

Después del divorcio, que tuvo lugar en 1919, Einstein se sintió libre para casarse con Elsa. De ella lo atraía sobre todo su cocina. Además le estaba agradecido porque lo había cuidado cuando había estado enfermo con problemas estomacales. No había pasión entre ellos. Sin embargo se casaron el 2 de junio de 1919, sólo tres meses y medio después de su divorcio de Mileva. Einstein tenía 40 años y Elsa 43. Su matrimonio parece haber sido platónico.

Aunque algunos amigos de Einstein criticaban su afán de protagonismo, Elsa era consciente de la importancia de su esposo y logró crear para él un entorno amable donde podía trabajar. Era muy eficiente en el manejo del hogar, facilitándole la vida a Einstein.

Como había sucedido en su matrimonio con Mileva, aparecieron los problemas a causa de los coqueteos de Einstein con otras mujeres. Él era muy famoso, de suerte que muchas mujeres de todo el mundo se sentían atraídas por él.

En 1935, después de que Einstein y Elsa se trasladaran a Estados Unidos, ella cayó enferma con problemas cardíacos y renales. Murió el 20 de diciembre de 1936. Einstein la atendió y cuidó muy bien durante sus últimos meses de vida. Luego de su muerte, él se recuperó rápidamente. “Me he acostumbrado muy bien a la vida aquí”, escribió. “Vivo como un oso en mi madriguera... esta condición osuna se ha acrecentado con la muerte de mi mujer y camarada, quien era mejor con los demás de lo que yo soy”.

Ilse, hijastra de Einstein

Ilse era una de las hijas de Elsa. En la época en que pensaba casarse con Elsa, Einstein se sintió atraído por Ilse, que era bonita y tenía 22 años. Ilse le tenía afecto y lo respetaba. Einstein pensó seriamente y sin tapujos en escoger entre las dos. “Ayer se planteó de pronto la pregunta sobre con quién debería casarse Albert, si conmigo o con mamá”, escribió Ilse a un amigo, rogándole que destruyese la carta inmediatamente (obviamente él no le hizo caso). “Esta pregunta, formulada medio en serio y medio en broma, se volvió a los pocos minutos algo serio que hay que considerar y discutir”. Según decía Ilse a su amigo, Einstein estaba listo para casarse con cualquiera de las dos. Pero ella no abrigaba “sentimientos físicos” hacia él. Lo respetaba y quería mucho, pero más como a un padre.

Ilse se casó con Rudolf Kayser, periodista y hombre de letras, que fue quien escribió después una biografía de Einstein editada cuidadosamente por el propio Albert. El libro fue publicado en 1930, con el título “Albert Einstein A Biographical Portrait”, (A. Einstein, un retrato biográfico), pero firmado con el seudónimo Anton Reiser. La edición inglesa fue publicada en Nueva York el mismo año.

Después de la toma del poder por los nazis en 1933, Kayser rescató de Berlín los papeles de Einstein y los sacó del país con ayuda de la embajada francesa. Los documentos fueron llevados más tarde a la casa de Einstein en Princeton, donde permanecieron hasta después de su muerte.

Ilse vivía en París con su esposo. A los 37 años cayó gravemente enferma de tuberculosis. Ella y su hermana Margot se habían trasladado a París al tener noticia de que los nazis iban a secuestrarlas para llegar hasta Einstein. Elsa tuvo que irse sola a París para estar con su hija, ya que Einstein no podía poner los pies en Europa por el peligro nazi. Ilse murió poco después de la llegada de Elsa.

Margot, hijastra de Einstein

Margot era la otra hija de Elsa. Estaba casada con Dimitri Marianoff, periodista como el esposo de su hermana. Marianoff quería escribir una biografía de Einstein y comenzó a salir con Margot para tener acceso a él.

El plan de Marianoff tuvo éxito, pero, a diferencia con la biografía escrita por su otro hijo político, ésta no fue editada por Einstein. Por esto, muchos detalles personales que Einstein no quería divulgar, aparecieron en el libro, cosa que lo entristeció en gran manera.

El libro, titulado “Einstein: An Intimate Study of a Great Man” (Einstein, un estudio íntimo de un gran hombre), ofrecía la visión detallada de Marianoff sobre la vida privada de Einstein y su opinión sobre las mujeres (la versión inglesa apareció en 1944 y está agotada).

El matrimonio de Margot y Marianoff no duró mucho. Luego del divorcio, Margot vivió en París hasta la muerte de su hermana Ilse. Luego regresó con su madre de vuelta a Estados Unidos, y vivió con ella y con Einstein. Muerta Elsa, Margot permaneció con Albert y lo cuidó.

Helen Dukas, secretaria de Einstein

Helen Dukas fue la secretaria de Einstein desde 1928 hasta su muerte en 1955. Emigró en 1933 a Estados Unidos con Einstein y su esposa Elsa. Vivía en Princeton en casa del científico, con Elsa y Margot. Después de la muerte de Elsa, fue una de las tres mujeres (las otras dos fueron Maja y Margot) que se encargaron de los asuntos de Einstein.

Muerto Einstein, Dukas se convirtió en depositaria de su legado literario, y archivista de sus papeles. Colaboró con el profesor Banesh Hoffman, quien había trabajado con Einstein en la teoría general de la relatividad, en dos libros: “Albert Einstein. Creator and Rebel” (A. Einstein, creador y rebelde) y “Albert Einstein, The Human Side” (A. Einstein, su lado humano).

Marie Winteler, primer amor de Einstein

Marie Winteler fue el primer amor de Einstein. Era hija de Iost y Pauline Winteler, maravillosa familia donde se alojó el joven Albert (y su hermana Maja) en Aarau. Tenía 18 años cuando se conocieron, y rápidamente Albert se enamoró de ella. El romance contribuyó a los éxitos de Einstein en el hermoso año que pasó en la Escuela Cantonal de Aarau, probablemente el más feliz de su vida.

Pero su amor de adolescentes no duró. Albert dejó de escribirle cuando abandonó la casa de los Winteler para estudiar en el Politécnico de Zurich.

Años después, en 1940, Marie Winteler le escribió una carta desde Europa pidiéndole un préstamo de 100 francos porque se hallaba en situación difícil a causa de las penurias de la guerra. Se sabía que Einstein ayudaba a muchos europeos que sufrían por causa de la guerra. Sin embargo, Helen Dukas, ignorando quién era, lamentablemente nunca le pasó a Einstein la carta.

Marie Curie
La célebre científica Marie Curie fue contemporánea de Einstein. Como científicos de primer orden en el mundo, sus vidas se cruzaron varias veces. Una de esas ocasiones se dio en 1909, cuando a ambos se les concedió el doctorado honoris causa con motivo de la conmemoración de los 350 años de la fundación de la Universidad de Ginebra.

Su descubrimiento de la radiactividad (junto con su esposo, Pierre, y el colega de ambos, Henri Becquerel) desempeñó un papel importante en el desarrollo de la ecuación de Einstein, la que dice E = mc² ... (energía es igual a masa por velocidad de la luz al cuadrado).

En el artículo en que presentó su famosa fórmula, Einstein demostraba que la aplicación de sus ecuaciones de la relatividad especial a un átomo que emitía luz en un proceso de decaimiento radiactivo implicaba que la energía posee masa. Hubiera sido difícil para él pensar en la emisión espontánea de luz por parte de un objeto si el fenómeno no hubiera sido ya observado.

Cuando Einstein y Mileva viajaron a París en 1913, se alojaron en casa de los Curie. Las dos familias se entendían muy bien y llegaron a ser muy amigas. Después se visitaron varias veces para ir a caminar por los Alpes.

Más tarde, Einstein y Marie Curie formaron parte de una comisión de la Liga de Naciones, en donde tuvieron ocasión de encontrarse en varias oportunidades.